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Índigo Editoras, una plataforma cultural trasatlántica entre Latinoamérica y España. En ella podremos explorar las literaturas de la intimidad escritas por mujeres a través de publicación de libros, talleres, eventos, círculos y otros canales.

Paul Celan nunca pisó Extremadura ni ninguna otra región de España. Tampoco de Portugal. La península ibérica sería para alguien llegado del otro extremo de Europa (de la Bukovina, región de encrucijada entre rumanos, eslavos y germanos, tierra sobre todo de una comunidad judía exterminada por los nazis) un lugar de lejanía, una tierra extrema, casi el fin del mundo para alguien cuyo horizonte cultural, muy rico, era netamente europeo, y que no sintió apenas interés por Asia, África, o América. 

Por qué este libro

En 1959, Jorge Oteiza abandona la escultura y se entrega de lleno a la investigación estética y lingüística. La palabra se convertirá a partir de ese momento en su herramienta de trabajo plasmándose en diferentes publicaciones, siendo una de ellas —Quousque tandem…! (1963)— de referencia obligatoria para el análisis del corpus oteizano.

Como en aquel entonces no conocía del amor nada más que su fama, no sospechaba que quien tiene la bendición de sufrir esa tormenta no llega a sentir una felicidad más grande que la de un cautivo. Y que, si tal cautiverio un día se termina, dolor más grande no sería capaz de sentir

Puentes

9788412008487

Tres cuartas partes, del poeta mexicano José Ángel Leyva (Durango, 1958) hace alusión a «las tres cuartas partes líquidas del hombre», el último verso del poema homónimo. Esta visión humana, pero ante todo humanista, en el sentido estricto de que habla del hombre —en todos sus aspectos— y de que tiene al hombre en el centro de sus reflexiones, preocupándose por él, se halla en la raíz de este libro.
El viaje Ida Fink

Se detuvo en la ventana y pensó: ojalá caiga una estrella. Era supersticiosa, todos lo eran por aquel entonces, cada uno de una forma muy personal, solo por él conocida. Poseía un bagaje considerable de tabúes propios, aunque entre ellos no había estrellas fugaces. Era una creencia demasiado romántica, demasiado difícil de cumplir.

En Manca Terra hay un posicionamiento político. Aquí la fe en los árboles y en el lenguaje de la invocación, de la poesía, se entiende como sostén y medio de prolongación del individuo y de la sociedad.  Se plantea así una forma de resistencia discreta pero profunda, basada en la palabra y vinculada a los árboles, que generan el oxígeno imprescindible.  Porque un árbol no es solo un árbol. En la invocación, en ese espacio-tiempo donde se generan los sentidos vitales, un árbol es mucho más. Metafóricamente es nuestro cuerpo y el de las antepasadas, nuestra casa, nuestra posibilidad de respirar y seguir viviendo. 

Observar la vida con la perspectiva del tiempo supone asomarnos a un collage de instantes en el que cada uno es una vida propia, todos tuvieron su final y su principio, todos nacen y todos mueren. Así nosotros y así cada uno de nuestros momentos. Después es el título del poemario de la escritora argentina Nurit Kasztelan publicado en España por Ediciones Liliputienses. 

En su mano izquierda, levantada, sostenía el libro que estaba leyendo. En un momento dado el niño dejó el libro, y con los dos dedos libres de su mano derecha, el índice y el pulgar, comenzó a dibujar letras en un cuaderno que mantenía abierto con mucha dificultad. «Entonces –afirma– tuve la certeza de que estaba presenciando una verdadera pelea, y que, con el simple acto de escribir, el chaval estaba derrotando al dolor de la herida.
Pájaros

En la poesía de Juana Castro encontramos poemas que hablan de la sangre, del cuerpo y sus flujos y celebran la creación femenina. Y otros que enuncian la violencia desatada contra ese mismo poder, como en Amor de amordazar. Una poeta capaz de recrear los mitos fundacionales de la lírica, de interrogar al tiempo como sujeto poético y de reflejar las tragedias cotidianas del presente

Los KFGC son mi familia. Gerardo Ocejo   Empezamos como un taller literario a finales de 2008. Nos juntábamos los viernes por la noche. Cada uno llevaba un texto para ver si lograba sobrevivir a la carnicería. Participábamos en lecturas de poesía que casi siempre nos parecían aburridas y solemnes. Nosotros queríamos que escribir fuera un equipo de fútbol, que hacer poemas fuera una banda de metal, que en los recitales pudieras hacer headbanging, pero siempre encontrábamos mesas forradas de

Las obras de Miguel Borrego buscan ciertamente, aquí, tocar un suelo seguro, alcanzar una superficie estable, suspensas como están en medio de una amenaza que se quiere mortal.

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