Librerando

En portada

Cada vez que llegamos a una nueva casa aprendemos dónde están las salidas, si hay ventanas bajas o puertas traseras. Si hay patio, dejamos una escalera apoyada en una pared para poder huir. Subo esa escalera para mirar qué hay al otro lado. A veces otro patio, a veces una calle y otras un paisaje baldío. Recorro mentalmente el camino que debo seguir. Nunca lo transitamos.

Puentes

Maria Lazar nació el 22 de noviembre de 1895 en una familia vienesa de buena posición, siendo la benjamina de ocho hermanos. La familia era de origen judío, aunque convertida al catolicismo. Estudió en la Escuela Schwarzwald, colegio originariamente para chicas fundado por la pedagoga Eugenie Schwarzwald y único en que podían acceder las mujeres al bachillerato.
Compartimos la nueva entrega de la serie de entrevistas a libreros, esta vez con Francisco Izuzquiza [Librería Modesta], por María Luisa Fuentes, en el blog de La umbría y la solana

Compartimos la nueva entrega de la serie de entrevistas a libreros, esta vez con Francisco Izuzquiza [Librería Modesta], por María Luisa Fuentes, en el blog de La umbría y la solana
galicia

Comencé a escribir Crónicas del último videoclub en 2009. Apenas queda nada de entonces. Aquellos primeros poemas han quedado descartados, creo que me avergonzarían si volviese a leerlos, y descartado ha quedado también el título que durante años daba nombre al poemario. He perdido incluso la libreta negra que llevaba encima para escribir, pero tengo claro que Crónicas del último videoclub comienza en 2009.
El triunfo del huevo-Sherwood_Anderson

Como si fuera un personaje de sus propios relatos, Sherwood Anderson no tuvo una vida fácil. Uno entre siete hijos, a los catorce años abandonó el colegio, al que tampoco es que tampoco podía ir en condiciones. Acabó el siglo XIX como pudo y se pasó al siglo XX, y entre tanto empezó a escribir. Primero cualquier cosa, luego relatos y novelas. Había encontrado lo que quería ser. No era poco. Trata sobre tres hombres que estaban en una casa en una calle. Si pudiera pronunciar las palabras, cantaría la historia. Se la susurraría al oído a mujeres…

Mira esta pequeña Perdición – La Dádiva de todo lo vivo – Tan común como desconocida Su nombre es Amor –
Niño anómalo

No voy a contar como recibimos esas diez páginas, un día se sabrá, si es que Fede quiere que se sepa. Pero en cuanto leímos las tres primeras tuvimos claro que ahí había un libro. Hay dos escenas, terribles, que ya se insinuaban en esos breves recuerdos de infancia y que nos parecieron que por la forma en la que estaban narradas, o reflexionadas, o recreadas literariamente

Han pasado varios días y aún no le encuentro explicación. No hay, diré, un hilado lógico, coherente, en aquel razonamiento. Si acaso lo puedo llamar así, claro. Creo que lo correcto sería decir en aquella asociación. Asociación de ideas, de imágenes, no sé de qué. Le he dado varias vueltas, pero no he sido capaz de dar con la razón, el motivo, la conexión que me indujo a pensar en los gayumbos de Pablo Iglesias

El barcelonés Agustín Calvo Galán ya introdujo en su libro Amar a un extranjero (XI Premio César Simón de Poesía, 2014) un cierto discurso político, –¿puede haber una palabra más política que «extranjero»?–,

Desde fronterad

Max Blecher

Apostillas a Max Blecher Ioana Zlotescu Max Blecher (1909-1938) pertenece a aquella estirpe de autores implacablemente decididos a afinar su espíritu en una incesante e innovadora búsqueda en pos de la expresión más acertada, al margen de cualquier norma preconcebida, para dar fe del misterio del hecho de vivir y sus consecuencias. En un sencillo y hermoso ensayo de 1935 en torno al poeta Paul Valéry enjuicia negativamente el enquistado «formalismo estético» del francés frente a la «espontaneidad interior o
Rothko

Viaje a Rothko, el guardián del color Antón Patiño Espacio-tiempo como absoluto cromático en Rothko. Asistimos a la reverberación de las masas de color en ámbitos de interacción. Quietud contemplativa y ensimismamiento que otorgan una poderosa carga de sentido al vacío. Hay un magnetismo poderoso en este vacío central y desde luego este pintor nos lo hace sentir como pocos. Una posición radical aparece entonces, percibimos que la raíz de todo está en el silencio. En un determinado poder introspectivo
Siempre hubo afición al ajedrez en el Café Comercial [por Juan Bohigues]

Homenaje al Café Comercial. Un sitio donde se jugaba al ajedrez Juan Bohigues Siempre hubo afición al ajedrez en el Café Comercial, incluso entre los empleados. Poníamos un tablero escondido en «el túnel del amor», lo llamábamos así porque todos los enamorados se ponían en las últimas mesas del café Comercial, las que estaban situadas al lado de los servicios, como siempre habían bombillas fundidas, sus claroscuros permitían besos apasionados, y algún que otro roce pecaminoso, «meterse mano» vamos. Nosotros los

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