Librerando

En portada

El trabajo Hablar en público. Al principio, la dificultad que había que salvar era el conseguir no tartamudear ni sonrojarse hasta la parálisis total y la muerte de golpe por la impresión. El alcohol ayuda, apunto, por dar alguna solución comprobada y contrastada. La segunda gran complicación es no perder el hilo. No —o no solo— porque hayamos puesto en práctica lo de meterse un par de lingotazos o dos antes de empezar a perorar, sino porque, cuando faltan tablas,

Pilar Martín Gila

Pasa como la fiebre. En otro cuerpo. Por aquí, por aquí se huye de lo que esperas. Un punto de fuga. Es tan poco lo que no se ha dicho. Qué puedes guardar, entonces. Hasta completar al menos un sueño. Para el viaje, me refiero. Las horas muertas. El tiempo del mercante. Para volverse loco. Apenas dos buenos recuerdos. Oigo los clavos y presiento la orilla. Los incendios dentro de la tierra. Yo quería entrar. Entrar de buena fe. Cualquiera

Puentes

Manuel Moyano

Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, la vida es poco más que eso, Julio, supongo que te haría gracia encontrar tu tumba sembrada de rosas, guijarros y caracolas, leer las notas que otros fueron dejando en ella desde el comienzo del verano, escritas en papelitos rayados o directamente sobre la lápida, al carboncillo, como efímeros grafitis que borrará la lluvia. «Jalepa ta kala, y mate amargo. Cronopio, sos mi baldosita preferida», firma Larissa. «Julio de mi
Filosofía para profanos 2 (2)

«Intuición significa, en primer lugar, conciencia, pero conciencia inmediata, visión que apenas se distingue del objeto visto, conocimiento que es contacto e incluso coincidencia». Esta es una de las viñetas de Max que ilustran La creación según Henri Bergson que está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com
María Folguera

El muro y el deseo Hace unos años encontré un libro. En él, dos amigas, Catherine Clement y Julia Kristeva, intercambiaban mensajes, largas y ricas misivas. En ellas iban contándose historias acerca de lo sagrado, y quizá porque no pudieron evitar que sus disertaciones se aproximaran a un territorio común, llamaron al libro que reunía sus cartas Lo femenino y lo sagrado. Kristeva le contaba a Clement acerca de Catalina de Siena, famosa mística y santa italiana, nacida en el

Sabíamos que Paco Loco era genial, pero una vez más nos lo ha demostrado. En Cómo no llevar un estudio de grabación nos abre su lado más friki para enseñarnos y educarnos en el mundo de la grabación. En primer lugar, la producción y grabación de un disco siempre suelen ser procesos complejos. Requiere de una previa planificación y de la inversión alta de capital. En resumen: un aburrimiento. Pero todo esto cambia si te lo cuenta Paco Loco. Loco es músico y productor, por lo que
Filosofía para profanos 1 (8)

«Ningún arte es imitativo, no puede ser imitativo o figurativo: supongamos que un pintor “representa” un pájaro; de hecho, es un devenir-pájaro, que sólo puede hacerlo en la medida en que el pájaro mismo esté deviniendo otra cosa, pura línea y puro color. De manera que la imitación se destruye a sí misma, en la medida en que el que imita entra sin saberlo en un devenir, que se conjuga con el devenir sin el saber de lo que imita.
La potencia según Nietzsche froterad

Toda palabra se convierte de manera inmediata en concepto en cuanto que, justamente, no ha de servir para recordar la vivencia originaria, única y por completo individualizada a la que le debe su origen, sino que debe adaptarse, al mismo tiempo, a innumerables casos más o menos semejantes, esto es, en rigor nunca iguales, y por tanto a casos simplemente desiguales. Esta es una de las viñetas de Max que ilustran La potencia según Nietzsche que está disponible en la generosa red
Nieves Muriel

n este libro da muestra de esa genealogía femenina sumando un eslabón más. Es una apuesta política y estética en lenguaje femenino. Un lenguaje rico, colorido y punzante, con requiebros y giros inesperados. Indaga desde la experiencia concreta  que la trajo un verano a Madrid para hablar del amor, del dolor, de la explotación, de la ternura y de la belleza. Para cantar lo visible y desvelar lo que no se ve.
Jose_Angel_Mañas

José Ángel Mañas: «Lo que más disfruto de escribir es lo que queda cuando cierras el libro» Por Carmen Sánchez Madrid, años 90. Subir la calle Alcalá, O’Donnel, Avenida de América, el Kronen. Una pandilla de jóvenes desarraigados, perdidos y sin interés por un futuro que saben que no van a tener. Madrid, finales de la segunda década de siglo. Bajar la calle Alcalá, Gran Vía, subir Fuencarral, cualquier garito de Malasaña. Y decenas de pandillas de jóvenes que siguen

Desde fronterad

Max Blecher

Apostillas a Max Blecher Ioana Zlotescu Max Blecher (1909-1938) pertenece a aquella estirpe de autores implacablemente decididos a afinar su espíritu en una incesante e innovadora búsqueda en pos de la expresión más acertada, al margen de cualquier norma preconcebida, para dar fe del misterio del hecho de vivir y sus consecuencias. En un sencillo y hermoso ensayo de 1935 en torno al poeta Paul Valéry enjuicia negativamente el enquistado «formalismo estético» del francés frente a la «espontaneidad interior o
Rothko

Viaje a Rothko, el guardián del color Antón Patiño Espacio-tiempo como absoluto cromático en Rothko. Asistimos a la reverberación de las masas de color en ámbitos de interacción. Quietud contemplativa y ensimismamiento que otorgan una poderosa carga de sentido al vacío. Hay un magnetismo poderoso en este vacío central y desde luego este pintor nos lo hace sentir como pocos. Una posición radical aparece entonces, percibimos que la raíz de todo está en el silencio. En un determinado poder introspectivo
Siempre hubo afición al ajedrez en el Café Comercial [por Juan Bohigues]

Homenaje al Café Comercial. Un sitio donde se jugaba al ajedrez Juan Bohigues Siempre hubo afición al ajedrez en el Café Comercial, incluso entre los empleados. Poníamos un tablero escondido en «el túnel del amor», lo llamábamos así porque todos los enamorados se ponían en las últimas mesas del café Comercial, las que estaban situadas al lado de los servicios, como siempre habían bombillas fundidas, sus claroscuros permitían besos apasionados, y algún que otro roce pecaminoso, «meterse mano» vamos. Nosotros los

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