Librerando

En portada

Hertha Nathorff. Traducido por Virginia Maza y con espléndido frontispicio de Carlos Forcadell Por Esther Peñas Muy buenas tardes, sean bienvenidos cada uno de ustedes, ya vosotros, a este tercer encuentro en torno a la lectura que organiza Librerantes; gracias Raquel Blanco por ser bujía, y a María y Pino por cedernos Enclave como lugar para la palabra. Hoy nos convoca Hertha Nathorff, de nombre legal Hertha Einstein, pariente del Nobel y de Carl Laemmle, uno de los fundadores de

Malvivant

Desde que Edward nació comió en cuchara de plata. Como un príncipe vivió, Hasta que metió la pata… Así empieza Malvivant, un precioso cuento escrito e ilustrado con humor y corazón por el artista Marcelo Burgos que nos recuerda lo que verdaderamente es importante. Conoceremos la desdichada historia de Edward James III, hijo de una familia adinerada y en qué se convirtió debido a la poca atención que recibió de sus padres. Malvivant está disponible en la generosa red de librerías con

Puentes

Necesitamos pertenecer a alguien, a algo, a algún lugar que nos aporte amor, seguridad y un sitio en el que vivir. Necesidades básicas. Desde el primer instante nos vinculamos. Es vital, pues nuestra especie sobrevive así. Y asumimos torres seguras, estructuras que nos protegen. La primera de ellas: la familia. Y para pertenecer asumimos sus ideas, sus pensamientos, emociones y actitudes. Más tarde creamos nuestra propia torre. Pero hoy las torres han cambiado. Es una maravilla leer a Begoña Pernas.
La bestia colmena

«La lucha contra el Maligno es inaplazable, el fin de los tiempos se acerca. Un animal infernal, la Bestia Colmena, está encerrando a la Humanidad en su interior mientras los hombres parecen ignorar las celdas virtuales que los aprisionan. Nuestro héroe, Pablo Under Construction, sabedor de dónde está la miel e iluminado por las apariciones de la Divina Providencia y la Santina de Covadonga, emprende la titánica misión de desencajar las bestiales fauces y restaurar la libertad. Un cometido de dimensiones

Judía, polaca y emigrante: Eva Hoffman, cómo sobrevivir a un ‘electroshock’ cultural Por E. S. Eva Hoffman (Cracovia, 1945) aspiraba a convertirse en concertista de piano en la Polonia comunista cuando sus padres, judíos casi forzados a emigrar por el antisemitismo imperante, deciden embarcarse rumbo a Canadá. Lo único que saben de ese país americano es que huele a resina, que es fácil hacerse rico y que, a diferencia de lo que ocurre en Israel, allí no están en guerra. A

¿Por qué este libro? Las minas de Salomón, de Eça De Queirós. Por Pilar Ramos Vicent, editora de La Umbría y la Solana. En el año 1889, Eça de Queirós publicaba por capítulos en la Revista de Portugal la traducción de King Solomon´s Mines, que el escritor inglés Rider Haggard había escrito unos años antes y que había cosechado un enorme éxito en el mundo anglosajón. Entre el público portugués tuvo también una amplia aceptación, prueba de ello es que
Sor Juana Inés de la Cruz

n este libro da muestra de esa genealogía femenina sumando un eslabón más. Es una apuesta política y estética en lenguaje femenino. Un lenguaje rico, colorido y punzante, con requiebros y giros inesperados. Indaga desde la experiencia concreta  que la trajo un verano a Madrid para hablar del amor, del dolor, de la explotación, de la ternura y de la belleza. Para cantar lo visible y desvelar lo que no se ve.
Benjamin Tucker

Los anglosajones han gustado siempre de compararse con las culturas clásicas, y a finales del siglo XIX Boston era la Atenas de los Estados Unidos. Henry James describía a las señoritas de la ciudad debatiendo sobre oscuros problemas filosóficos mientras tomaban el té y se lamentaban de la vida frívola e insignificante que llevaban sus compañeras de Nueva York. Sophie Raffalovich, que escribiría en 1880 un artículo impagable sobre The Boston Anarchists, se sorprendía de que en esta ciudad intelectual par excellence los

55 ¿Qué orden puede haber en este caos de versos? ¿Por qué te empeñas en creer que siempre hay una causa, una consecuencia, un objetivo? Abre los ojos. Esto es la vida. Así, desnuda. La vida caótica que hay que disfrutar como llega, como este verso inolvidable detrás de una página que has leído por casualidad una tarde cualquiera y que, sin saberlo, te acompañará toda la vida, tu más fiel recuerdo, el más cercano, el más personal por más

Por Maica Rivera Fronteriza, germinal y disruptiva. Todo a la vez. Eso es Historias del Kronen. Una novela que nos frenaba y a la vez nos impulsaba, como lectores, como críticos, como generación. Ahora lo vemos claro en panorámica pero esta naturaleza rara de bisagra fue algo que en los noventa apenas podíamos vislumbrar en todas sus dimensiones. Lo que sí presentimos muchos, sobre todo los nacidos en los setenta, fue que algo se removía no sólo dentro de nosotros sino

Desde fronterad

Max Blecher

Apostillas a Max Blecher Ioana Zlotescu Max Blecher (1909-1938) pertenece a aquella estirpe de autores implacablemente decididos a afinar su espíritu en una incesante e innovadora búsqueda en pos de la expresión más acertada, al margen de cualquier norma preconcebida, para dar fe del misterio del hecho de vivir y sus consecuencias. En un sencillo y hermoso ensayo de 1935 en torno al poeta Paul Valéry enjuicia negativamente el enquistado «formalismo estético» del francés frente a la «espontaneidad interior o
Rothko

Viaje a Rothko, el guardián del color Antón Patiño Espacio-tiempo como absoluto cromático en Rothko. Asistimos a la reverberación de las masas de color en ámbitos de interacción. Quietud contemplativa y ensimismamiento que otorgan una poderosa carga de sentido al vacío. Hay un magnetismo poderoso en este vacío central y desde luego este pintor nos lo hace sentir como pocos. Una posición radical aparece entonces, percibimos que la raíz de todo está en el silencio. En un determinado poder introspectivo
Siempre hubo afición al ajedrez en el Café Comercial [por Juan Bohigues]

Homenaje al Café Comercial. Un sitio donde se jugaba al ajedrez Juan Bohigues Siempre hubo afición al ajedrez en el Café Comercial, incluso entre los empleados. Poníamos un tablero escondido en «el túnel del amor», lo llamábamos así porque todos los enamorados se ponían en las últimas mesas del café Comercial, las que estaban situadas al lado de los servicios, como siempre habían bombillas fundidas, sus claroscuros permitían besos apasionados, y algún que otro roce pecaminoso, «meterse mano» vamos. Nosotros los

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