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Una parte le faltaba. Y no era feliz

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la parte que falta

Así comienza La parte que falta, de Shel Silverstein

Puede que esta noche tu plan sea contar un cuento para dormir a un niño, tu intención sea dejarte llevar por las figuritas de una pelota rodando con ritmo infantil, y que, de pronto, te des cuenta que esa fábula minimalista te ha removido a fondo. ¡Cuidado! Si tienes despierto a tu niño interior, o si eventualmente le sacas a pasear de su letargo, La Parte que Falta puede inflamar la fibra sensible y dejar una huella difícil de procesar durante unos minutos.

«Los mejores libros infantiles no son escritos para niños, sino apreciados por los niños. Nos hablan de nuestros anhelos y miedos más profundos y tocan humanos de todas las edades (…) la magia de un libro infantil solo funciona en un adulto si este no es un soso y admite que no tiene todas las respuestas para el mundo».

Maria Popova

El libro habla tantísimo con tanta economía que es barra libre para seguir el camino que más te convenga: puede abordar temas como la búsqueda, el amor, la amistad, las relaciones, proyección, idealización, soledad, rechazo, superación, aspiraciones, deseos, necesidades, consciencia, plenitud, simplicidad, mindfulness, pone en tela de juicio la cultura del éxito, exigen- cias atemporales y modernas que tanto saturan el adulto y el niño hoy.

Un libro maravilloso y sin fronteras que encierra la historia de la vida. Lee y comparte lo que te mueve. ¿Rodamos?

La parte que falta


La parte que falta está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com

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