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La traducción poética como un ejercicio creativo. Una conversación con Caterina Riba y Max Hidalgo

Ya llevamos, con esta, once entregas de la sección En torno a la traducción. En esta ocasión charlamos con Caterina Riba, profesora de la Universidad de Vic y traductora, y Max Hidalgo, traductor y profesor de la sección de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la UB. Juntos, se encargaron de pasar del catalán al español el poemario de Anna Dodas i Noguer que publicó Sabina Editorial: Soy como el trueno / Soc com el tro.

Decía Montserrat Armas en esta misma sección que traducir es «interpretar un texto» y «navegar por un mar en el que tienes que aprender a escuchar el peculiar sonido del agua, de las olas, que suena diferente en cada obra». Para vosotros, ¿qué es traducir?

Entendemos la traducción poética no como translación literal de un presunto contenido sino como un ejercicio creativo que parte de la atención a las formas, ritmos, códigos y texturas que atraviesan los textos en los sentidos más diversos. En ese sentido, pensamos, con Walter Benjamin, que con demasiada frecuencia las traducciones se convierten en la «transmisión inexacta de un contenido inesencial». Con Haroldo de Campos, que toda traducción que se precie ha de enfrentarse al problema de la escritura, planteándose a sí misma como transcreación. Henri Meschonnic pensaba que los traductores se equivocaron de patrón: en vez de San Jerónimo, algunos tendrían que invocar a Caronte cuando trasladan cuerpos muertos, olvidándose de trasladar lo poético que atraviesa y recorre, como un tejido palpable e invisible, la poesía. Traducir para nosotros pasa por releer y toparnos con la dificultad de hacer a nuestras lenguas algo análogo a lo que el poema hacia en la suya.

Además de dominar los idiomas de trabajo, ¿qué características creéis que debe tener quien traduce?

Nunca se traduce simplemente de una lengua a otra. La traducción se da en un espacio complejo, en el cruce de tradiciones literarias, connotaciones, alusiones, intertextualidades, implícitos, procedimientos de escritura y códigos culturales. Para traducir es preciso, también, dominar no solo la propia lengua, sino la tradición poética en la que se inscribe. Como afirmaba Haroldo de Campos, «si el poeta-traductor, en su inventario movilizable de formas significantes, no estuviera al nivel curricular de la mejor y más avanzada poesía de su tiempo, no podrá reconfigurar, síncrono-diacrónicamente, la mejor poesía del pasado». En este sentido, cabe recordar el proyecto que ideara el poeta brasileño, ya desde su primer artículo sobre la traducción en 1962, en el que señalaba la imposibilidad de estudiar la literatura sin estudiar la traducción creativa, lo que le llevaba a plantear un proyecto de colaboración entre poetas y lingüistas que tendría que realizarse en un laboratorio de textos, poniendo de ese modo la crítica al servicio de la creación. Esa idea y algunas otras que aparecen en De la traducción como creación y como crítica fueron un estímulo fundamental, de hecho, para la creación del Taller de Traducción que Andrés Sánchez Robayna fundara en La Laguna en 1995.

¿Cómo es la experiencia de traducir a cuatro manos? ¿La preferís a traducir solos?

Traducir juntos nos permite identificar muchas más alusiones, guiños, dobles y triples sentidos y juegos intertextuales. Todo aquello que no se detecta no se traduce y entre los dos podemos llegar a una lectura más profunda del texto. El diálogo siempre es fructífero y hace que se abran nuevos espacios. Nos divierte especialmente enfrentarnos a retos de traducción y discutir sobre las distintas opciones. Nunca abandonamos hasta que encontramos una solución que nos convenza a ambos. A veces, dejamos reposar la traducción y volvemos a ella al cabo de unos días. Para nosotros, traducir a cuatro manos es una experiencia muy enriquecedora.

Contadnos sobre una palabra o expresión que os haya resultado particularmente difícil traducir al trabajar con Soc com el tro. ¿Cómo lo resolvisteis?      

Para nosotros es fundamental mantener la textura fonética y los patrones rítmicos del original. Así, por ejemplo, los versos

«qui ve, qui ve
a destorbar
el son?»

Los tradujimos por (y es solo un ejemplo)

«¿quién viene, quién
a entorpecer
el sueño?»

O los versos:

«Un ramat de núvols
carreteres blanques
neu, neu, neu»

decidimos traducirlos por

«Un rebaño de nubes
carreteras blancas
nieve, nieve»

Primero tradujimos la obra cada uno por separado y luego comparamos las versiones. Escogimos las opciones más adecuadas y las fusionamos en un solo texto. Luego empezamos a resolver los aspectos problemáticos que habían quedado abiertos. También consensuamos la versión final con la editora, Carmen Oliart, que hizo varias aportaciones. Fue un gran aprendizaje.

Entramos en controversias. Estudiosos como Jean Cohen o José Emilio Pacheco afirmaban que la poesía es, metafóricamente hablando, «intraducible» por la complejidad que supone mantener sentido, rima y estructura al pasar de una lengua a otra. Otros como Roman Jakobson discrepaban y defendían que todas las experiencias cognitivas se pueden trasladar a toda lengua existente y que la pérdida de matices en la poesía no es distinta de aquella en la prosa. Como traductores de poesía, ¿qué les dirías a aquellos abanderados de la intraducibilidad?

La poesía es irreductible e intransferible, cierto: para que la traducción tenga sentido, debemos conseguir un poema en la lengua meta que también lo sea.

La poesía es un artefacto literario que funciona de manera unitaria. Traducir consiste en recrear o incluso en transcrear. No se trata de mantener eso o aquello, sino de recrear las funciones del lenguaje de forma análoga, trasladándolas de un sistema a otro. Se trata de provocar el mismo tipo de distorsión que en el original. La poesía es irreductible e intransferible, cierto: para que la traducción tenga sentido, debemos conseguir un poema en la lengua meta que también lo sea. En ese sentido, a Jakobson no le interesaba tanto en la traducción poética la traslación de los contenidos cognitivos como el problema de la función poética, a través de la cual mostraba cómo «las categorías gramaticales pueden contener una carga semántica importante en los chistes, en los sueños, en la magia y en todo lo que en resumen podríamos denominar la “mitología verbal cotidiana”», a lo que añadía: «En estas condiciones, la traducción se hace mucho más difícil y complicada». En ese sentido, suscribimos plenamente los planteamientos de Jakobson cuando afirma en ese mismo artículo: «La semejanza fonética se siente como relación semántica. El juego de palabras o, para decirlo de una manera más culta, y quizá más exacta, la paronomasia, reina en el campo de la poesía, y sea cual sea el alcance de su imperio la poesía es por definición intraducible. Únicamente cabe la transposición creativa». La poesía sería, en principio, intraducible, por lo que se hace necesaria la «transposición creativa» o, en palabras de Haroldo de Campos, la transcreación.

¿Hay algo más que queráis contarnos sobre este libro u otro que hayáis traducido por gusto?

La desolación hiriente y la belleza inquietante de la obra de Anna Dodas nos cautivaron y quisimos dar visibilidad a esta escritora en lengua catalana descatalogada durante mucho tiempo, y que había pasado bastante desapercibida también en Cataluña. Se trata de una obra breve, de juventud —fue asesinada durante un viaje a Francia cuando solo tenía 23 años—, pero de un gran valor literario.

La editorial Sabina ha sido muy valiente apostando por la poesía —en este caso de una autora poco conocida— y por traducciones bilingües de diferentes lenguas estatales, un proyecto necesario para hacer patente que las distintas lenguas y culturas que conviven en el Estado español forman parte de un patrimonio cultural común.

Siempre buscamos traducciones que supongan un reto. Como decía Lezama Lima, «solo lo difícil es estimulante». De hecho, podríamos decir que, casi sin darnos cuenta, hemos ido escogiendo cada vez opciones más complejas: después de traducir a Anna Dodas y un artículo de Françoise Collin, hemos traducido a la poeta catalana Núria Armengol y, posteriormente, un libro complicadísimo del filósofo francés Jean-Christophe Goddard: Brésilien noir et crasseux, libro que, de hecho, tiene una doble existencia francesa y portuguesa a través de su traducción brasileña, titulada Brazuca negão e sebento. Así, hemos traducido un texto doble que nos ha obligado a pelearnos con la lengua. Es un texto de una gran complejidad que desafía los límites de la inteligibilidad (y que es, al tiempo, un libro de tesis). En este caso hemos trabajado con el autor, en largas sesiones maratonianas de videoconferencia.

Más sobre Caterina Riba

caterina riba 1Caterina Riba (Barcelona, 1977) es profesora de la Universidad de Vic y traductora. Es autora de Maria-Mercè Marçal. L’escriptura permeable (2014), Cos endins. Maternitat, desig i malaltia a l’obra de Maria-Mercè Marçal (2015), coautora de Dins el tinter. Correspondència femenina a Catalunya (1750-1900) (2018) y coeditora de Cicatrices (in)visibles. Perspectivas feministas sobre el cáncer de mama (2017). Ha recuperado, con Ester Pou, la obra narrativa de Anna Dodas, publicada con el título Capvespres de foc i de grana (2018) y es curadora, juntamente con Rosa Ardid, de la antología Les poetes de Cadaqués (2019), una selección de poemas de Clementina Arderiu, Rosa Leveroni y Quima Jaume. Recientemente ha publicado un libro de entrevistas a poetas catalanas contemporáneas titulado A un revolt de la sendera (Fonoll, 2021). Ha traducido al español conjuntamente con Max Hidalgo Soy como el trueno / Sóc com el tro de Anna Dodas (2017); Kalashnikov de Maria Sevilla (Godall, 2020), con la autora; Qué nombre de Felícia Fuster, con Mireia Vidal-Conte (Godall, 2021); poemas de Audre Lorde al catalán con Maruxa Relaño publicados en la revista Reduccions y, en Poetry East, poemas de Maria-Mercè Marçal al inglés cotraducidos con Kathryn Hunt. También ha traducido al catalán Els diaris del càncer d’Audre Lorde (Cal·lígraf, 2021).

Más sobre Max Hidalgo

max hidalgo 1Max Hidalgo Nácher es profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universitat de Barcelona, donde imparte docencia en el grado de Estudios Literarios, e investigador en el Grupo de Estudios del Exilio Literario (GEXEL) de la Universitat Autònoma de Barcelona. Cursó el máster Lettres, Arts et Pensée Contemporaine en la Université Paris VII (Denis Diderot) y se doctoró en el año 2013 en la UB con una investigación sobre El problema de la escritura en el campo intelectual francés (1945-1975). Sus principales campos de investigación son las escrituras del exilio republicano de la guerra civil española de 1939 y la circulación y los usos de la teoría literaria en la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días en Argentina, España y Brasil, lo que le ha llevado a hacer estancias de investigación en la Universidad de Rosario, Universidade de São Paulo, Centro de Referência Haroldo de Campos (São Paulo), Harvard University y en la École Normale Supérieure, a impartir conferencias en diversas universidades francesas, españolas, argentinas y brasileñas, a ser profesor visitante en la Universidade de São Paulo. Forma parte del grupo de investigación «Multilinguisme, Traduction, Création» del ITEM de la École Normale Supérieure (parís), institución a la cual quedará vinculado durante dos años a partir de septiembre de 2022.

Publicó en 2021 el ensayo Teoría en tránsito. Arqueología de la crítica y de la teoría literaria españolas de 1966 a la posdictadura, primer tomo de una investigación sobre Los estudios literarios en Argentina y en España: institucionalización e internacionalización (Santa Fe, Universidad Nacional del Litoral), coordinada con Analía Gerbaudo.

Ha escrito sobre autores como Samuel Beckett, Roland Barthes, Jorge Luis Borges, María Zambrano, José Bergamín, Max Aub, Túa Blesa, Nicolás Rosa, Oscar Masotta, Leyla Perrone-Moisés y Haroldo de Campos. Actualmente lleva a cabo una investigación sobre este último a partir del estudio de su biblioteca, sus redes intelectuales y su teoría y práctica de la traducción como transcreación.

Ha codirigido con Fernando Larraz y Paula Simón la revista Puentes de crítica literaria y cultural. Ha traducido al castellano, entre otros, el poemario de Diana Junkes alas plumas macramé (Vera Cartonera, 2020) y, con Caterina Riba, Soy como el trueno (2017), de Anna Dodas. Publicará en 2022 la traducción de una antología poética de Hilda Hilst y, en colaboración con Caterina Riba, la traducción de Brésilien noir et crasseux/Brazuca negão e sebento, de Jean-Christophe Goddard (2017). Ha publicado también traducciones de poemas de Paulo Leminski y João Cabral de Melo Meto, y de textos de Leyla Perrone-Moisés y de Françoise Collin (este último, en colaboración con Caterina Riba). Actualmente ultima la traducción de las Obras completas de Ricardo Reis, heterónimo de Fernando Pessoa, y del poemario La parte del fuego de Pol Guasch.

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