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Un puñado de tierra no es un hombre

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Tres cuartas partes

Un puñado de tierra no es un hombre
Tres cuartas partes hacen del sueño la sustancia
el soplo cerebral de un fuego que se olvida
el temblor del ojo ante la carne
Fugaz imprime la gravedad del día
En pausas respira noches cargadas de rocío
iluminadas por antorchas y lámparas de ancestros
que pusieron a secar preguntas y piel tras el naufragio

No se seca —es verdad— la claridad de la experiencia
No hay certeza de ser ni de encontrar respuestas
La incertidumbre abre las válvulas del hambre
del dolor la comezón la tempestad el alba
Cuántas veces la mano suelta una señal de bienvenida y duelo
incapaz de sepultar o de esparcir el polvo de un corazón a otro
de detener las letras que se fugan del cuaderno de notas en la mesa

De la ignorancia a la pregunta los párpados se abren y se cierran
perplejos a esa luz que viaja oculta por la almohada
visible en lágrimas sin sal pendientes de la tierra
No son escombros de ayer sino las ruinas
de un porvenir hecho de olvido
una lengua desierta de confianza y aire
No prescribe la justicia si hay mañana

Se pueden ver con nitidez las plantas
de imágenes de un yo seguido de los otros
La multitud del sur buscando un norte
sin nada qué vender ni recibir a cambio
tan solo la raíz que pone vertical a la memoria

Sobra tiempo y sed para esperar la muerte
bajo el árbol sin hojas que da sombra

La ausencia de Dios ahuyenta el miedo
El padre y el hijo activan la sinapsis
que deja ver la mutua soledad bajo los puentes
las tres cuartas partes líquidas del hombre

A Juan Gelman

 


Puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— Tres cuartas partes en estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son…

Tres cuartas partes, del poeta mexicano José Ángel Leyva (Durango, 1958) hace alusión a «las tres cuartas partes líquidas del hombre», el último verso del poema homónimo.

Esta visión humana, pero ante todo humanista, en el sentido estricto de que habla del hombre —en todos sus aspectos— y de que tiene al hombre en el centro de sus reflexiones, preocupándose por él, se halla en la raíz de este libro.

Así, otras alusiones a lo líquido, tanto por afinidad como por contraste, aparecerán a lo largo del poemario de manera sistemática, estableciendo una relación del hombre con el mundo, con las ciudades, las civilizaciones, la historia, el reino mineral, animales, etcétera.

En el prólogoJuan Carlos Abril

Sobre el autor

9788412008487
Cubierta

José Ángel Leyva, Durango, México. Poeta, narrador, periodista, editor y promotor cultural. Dirige la editorial y la revista literaria La Otra. Ha publicado más de 20 libros de poesía, narrativa, divulgación de la ciencia, periodismo y ensayo: Catulo en el Destierro (México 1993 y 2006; Francia, 2007; Colombia 2012);  Entresueños (1996); El Espinazo del Diablo (1998); Duranguraños (2007); Aguja (España, 2009; Italia, 2010; México-Quebec,2011); Habitantos, (Colombia 2010); Cristales Sólidos, (Colombia 2010); Carne de imagen (antología, en Monte Ávila, Venezuela, 2011); Tres cuartas partes, (Mantis, 2012); Destiempo (antología personal, Col. Poemas y Ensayos de la UNAM), 2012; En el doblez del verbo, Caza de libro, Colombia, 2013.

Sus obras más recientes son Lectura y futuro (Fondo Editorial del EDOMEX, 2015); Guillermo Ceniceros (Laboratorio de Formas, 2018), Voz que madura, entrevistas a poetas iberoamericanos (tres volúmenes) (BUAP, 2018); Luz y cenizas (FOEM, 2019).

Libros suyos han sido traducidos íntegros al francés, italiano, serbio, polaco y parcialmente al sueco, portugués, inglés y al rumano.

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