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Un poco de astronomía, otro de astrofísica y otro de cosmología. Una conversación con Andrés Cassinello y Raúl

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Al mismo tiempo que la última entrega de Filosofía para profanos, La sexualidad según Michel Foucault, ha llegado a nuestras manos lo ha hecho también el primer volumen de Astronomía para profanos, la nueva colección de Los libros de fronterad para acercar la astronomía y la cosmología a los lectores que no saben mucho del tema pero que quieren saber más. Con motivo de esta publicación he querido hacer algunas preguntas a sus autores, Andrés Cassinello Espinosa, catedrático de matemáticas, y Raúl, artista e ilustrador.

El primero en responder a mi preguntas ha sido Andrés

Lo que uno encuentro bonito, curioso e interesante

¿Cómo surgió la idea de hacer esta colección?

Me gustó mucho la idea de la colección Filosofía para profanos, unos libros atractivos y sugerentes. Pensé que se podía hacer lo mismo con la ciencia utilizando ese mismo formato. En particular me pareció que la Astronomía se prestaba muy bien a contarla en unos libros en los que había tanto texto como ilustraciones.

¿Qué temas va a tratar?

Toca un poco de todo lo que se refiere a la ciencia del cielo. Un poco de astronomía, otro de astrofísica y otro de cosmología. Pretende una cultura básica sobre el universo. Contestar a las preguntas básicas que cualquier persona se hace cuando mira el cielo, tanto de día como de noche. Huye de tecnicismos, pero intenta profundizar lo más posible sin recurrir a las matemáticas. Y además atender a la historia de la ciencia, al contexto en el que se formula.

La colección Astronomía para profanos consta de cuatro libros que van a hacer un recorrido por la historia de la astronomía.

El cielo antes del telescopioEl Cielo antes del Telescopio explica lo que se ve a simple vista en el cielo y lo que vieron los griegos: cuál es el recorrido del Sol y las estrellas en el cielo, a qué distancia están el Sol y la Luna, por qué hay estaciones, cómo se explica el movimiento aparente de los planetas. Explica también por qué hubo que sustituir el calendario juliano por el gregoriano, etc.

La exploración del Cosmos Las expediciones del siglo XVIII para medir un grado de meridiano.  También para ver el tránsito de Venus.  El problema de la longitud.  La batalla de físicos contra naturalistas a lo largo del siglo XIX sobre la edad del Tierra y el Sol y cómo se resolvió ya en el siglo XX con el descubrimiento de una nueva forma de energía.

El Universo y su expansión Espectros:  códigos de barras de estrellas.  Distancia a estrellas.  El gran debate:  una o más galaxias.  Desplazamiento al rojo del espectro:  la expansión del universo.

Después del Big Bang El Big Bang y la Radiación de Fondo de Microondas.  1998: la expansión acelerada.  Materia y energía oscuras.  Ondas gravitatorias

¿Cómo ha sido el proceso de escritura de esta obra?

Este libro responde a una cierta manía de contar a los demás lo que uno encuentra bonito, interesante, curioso. Y al convencimiento de que lo que parece difícil siempre se puede explicar fácil. Basta dejar tecnicismos y quedarse con las ideas primordiales.

¿A quién va dirigida?

A todo el que, sin querer meterse en libros técnicos, que requieren matemáticas, tenga curiosidad por saber cómo se ha ido descubriendo lo que hay ahí afuera, primero el Sistema Solar, luego las estrellas, las galaxias, etc.

¿Crees que la gente, en general, sabe poco sobre astronomía y sobre los personajes que la estudiaron a lo largo de la historia?

Es cierto que hoy día las noticias sobre el universo ocupan un lugar destacado en los periódicos. Pero no dejan de ser pildorazos sin contexto porque a la gente le faltan las ideas básicas. Parece que uno debe asombrarse de los descubrimientos últimos, pero y ¿qué pasa con los primeros o los segundos?, también son dignos de asombro; aún más probablemente que las últimas novedades porque en la ciencia se trabaja, como decía Newton, «a hombros de gigantes», apoyándose en lo que otros han hecho antes. Hace falta conocer lo anterior para dar sentido a lo reciente. En definitiva, dejemos el espectáculo y asentemos el conocimiento básico, elemental sobre lo que hay en el universo. De eso va este libro.

Me han hablado de tus clases al aire libre y me ha generado mucha curiosidad. Háblame de ellas, de cómo surgieron, de la respuesta de tus alumnos, alguna anécdota. Me habría encantado asistir.

Me reuní con dos personas de «letras» a lo largo de todo un año. Nos reuníamos los miércoles por la mañana. Citas siempre luminosas, en el Jardín Botánico, al principio; luego en el Retiro. Sin madrugones, a las 10:30 u 11. Primero ponerse al día de las cosas de cada uno.

Después nos poníamos a trabajar. Al principio yo leía un capítulo y me escuchaban. Pronto decidimos que era más operativo que les mandase el texto y lo leyesen en casa a ver si lo entendían. Cada una mostraba un tipo de inteligencia. Una de ellas no necesitaba seguir todos los pasos ni entender todos los detalles de los argumentos. Le bastaba con comprobar que estaban explícitos en el papel. Prefería entender las ideas generales. A la otra, por el contrario, no le bastaba con la idea. Necesitaba entender todos los pasos o las ramificaciones que se contaban en el libro. Pedía continuas aclaraciones y solicitaba que las explicaciones que yo le daba se escribiesen en el texto principal, ni siquiera le valían como notas a pie de página. Protestaba siempre por los saltos de tiempo. Ella quería una cronología clara y pedía que se respetase en la historia. La verdad es que traía unas notas a lápiz, con letra minúscula y a menudo ilegible, no sólo con lo que no había entendido, sino también con los esquemas que se hacía para comprender mejor.

Una tenía buena visión geométrica para entender el espacio y las figuras. La otra tenía quizás más imaginación para ir más allá del texto y hacerse su propia composición de lugar. Desde que apareció, en el capítulo 4, la composición del átomo, le fascinó el tema del vacío. No, antes incluso, cuando hablamos del vacío interestelar, superior a cualquier vacío que pueda lograrse en la Tierra. Cuando, más tarde, en el capítulo 7 volvió a salir la energía del vacío pareció disfrutar enormemente. Eso de que la energía del vacío fuese empujando el universo en su expansión le fascinaba especialmente. En cambio, la otra paseante parecía disfrutar más con la propia expansión. Con el conocimiento de que el universo se expande a partir de un «átomo primigenio». La idea geométrica de que el espacio se va estirando la convertía en una sensación casi física, la percepción de que las galaxias se van alejando unas de otras parece que le daba una dimensión de profundidad al mundo, que, de pronto, multiplicaba su naturaleza.

Fueron ellas —más una aportación puntual de otra persona— las que dieron vida al capítulo 4. Lo que iba a ser una descripción un tanto anodina de cómo se produce la energía del Sol, se convirtió, con sus preguntas en un «casus belli» de cómo operan las fuerzas fuerte y débiles en la fusión del hidrógeno en helio. Tampoco dejaron escapar así como así las emisiones radiactivas descubiertas a principios de siglo. Hubo que explicar los rayos alfa, beta y gamma. Y más: no podía quedarse en pura mención el descubrimiento de cómo eran los átomos. Hubo que contar el experimento de Rutherford en el que se descubrió de qué estaba hecho.

Lo pasamos muy bien: canalizar la atrevida imaginación de dos artistas daba lugar a muchos momentos divertidos en los que acabábamos a carcajadas.

Hablamos también con el ilustrador de la colección, Raúl Fernández Calleja

Un contrapunto visual

¿Cómo es ilustrar un libro de ensayo, y concretamente de tema científico?

Podría considerarse a algunos de los artículos de opinión que ilustro a diario para la prensa como breves ensayos, aunque el tema científico no abunde en las páginas de un diario,  así que me encuentro cómodo poniendo imágenes a cualquier tipo de propuesta de cariz discursivo.

¿De dónde sale la inspiración? ¿Únicamente del texto? ¿Buscas otros materiales fuera del texto para inspirarte?

El texto aporta, desde luego, el objeto a iluminar (ilustrar).

Pero en El cielo antes del telescopio  existía además una necesidad práctica, la de crear ciertos gráficos en los que la narración se apoyaría en determinados momentos. Gráficos que he intentado resolver de la manera más creativa posible procurando apartarme de la fría estética infográfica al uso.

Y ahí sí que resolví manejar elementos absolutamente ajenos a lo que se pretendía describir,  diferentes a las representaciones habituales de  planetas, órbitas o estrellas, buscando crear un contrapunto visual que enriqueciera y aportara atractivo al libro.

¿Ha habido mucha colaboración entre ambos o ha sido un trabajo más individual tuyo tras leer el texto?

Naturalmente era necesario que la colaboración y consulta con el autor fuera constante en temas tan especializados, donde sólo él debía decidir si la imagen, más allá de un interés estético, se ajustaba a lo que se deseaba explicar.

¿Cuál es el objetivo de tus ilustraciones: explicar el texto, ampliarlo, dar un punto de vista nuevo…?

El objetivo era armar en cada caso una metáfora visual capaz de aportar de forma creativa la información necesaria para la perfecta comprensión del texto, añadiendo a la lectura algo de juego y sorpresa gráfica.

* * *

Andrés Cassinello Espinosa es ingeniero de Telecomunicación y doctor en Ciencias Físicas. Se ha dedicado al estudio y la enseñanza de física y matemáticas. Estudió un Master en EE.UU. (1986-1988). Hizo la Tesis en 1996 en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha publicado artículos tanto técnicos como de divulgación y el libro La realidad cuántica (Crítica, 2012), con José Luis Sánchez Gómez.

Raúl Fernández Calleja desde 1986 y durante doce años realizó ilustraciones para el diario El País, y fue enviado en 1990 por este rotativo como corresponsal gráfico a Rusia; ahora publica indistintamente en los periódicos La Razón y La Vanguardia. Ha sumado así más de tres décadas de colaboración diaria en la prensa española. También ha trabajado en el campo del dibujo animado, el diseño gráfico, la ilustración editorial, o la escultura. Paralelamente ha ido realizando abundante obra gráfica e impartiendo conferencias y talleres en universidades y centros privados de España, Francia, Colombia o México.


El cielo antes del telescopio está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com

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