Entradas Etiquetadas

Poesía

Sor Juana Inés de la Cruz

Prólogo al lector Este volumen, cuyo altivo aliento (benévolo Lector, siempre invocado) generoso prezume, aspira osado remontarse al Celeste Firmamento. A tanto Sol eleva el pensamiento, de reverente affecto apadrinado, que a soberanas aras destinado passa a ser sacrifiçio el rendimiento. Piedoso absuelve sus indignidades, que no son en los cultos indecençia que profane Devotas atenciones. Frequentes votos hase a las Deidades, que a inmencidades de la reverencia no ay para el Cielo cortas oblaciones. Vale Enigmas de La Casa
Sor Juana Inés de la Cruz

n este libro da muestra de esa genealogía femenina sumando un eslabón más. Es una apuesta política y estética en lenguaje femenino. Un lenguaje rico, colorido y punzante, con requiebros y giros inesperados. Indaga desde la experiencia concreta  que la trajo un verano a Madrid para hablar del amor, del dolor, de la explotación, de la ternura y de la belleza. Para cantar lo visible y desvelar lo que no se ve.
Pilar Martín Gila

¿Por qué este libro? La cerillera, de Pilar Martín Gila. Lorena Carbajo Castro, editora de Bala perdida Ya el título me evocó el famoso cuento de Andersen y algo se removió en mí, el recuerdo de cuando yo era niña y leía o bien escuchaba ese trágico cuento en el que asistimos a la última noche del año en el que una niña muere de frío ante la mirada invisible de los que la rodean. Ya de pequeña me conmovía, me hacía
Nieves Muriel

Alguien dice el dolor y lo escribe. Yo callo porque temo esa palabra como al fuego porque escribo dolor y siento las astillas debajo de las uñas, el espejo afilado que atraviesa el ojo, el cuchillo en la lengua. De acuerdo, hay que escribir dolor. Es un dolor helado, casi hueco, bajo un sol que castiga con vehemencia. A veces es la historia y la condena de las repeticiones. A veces es la sombra de un arcángel que acelera el
Pilar Martín Gila

Pasa como la fiebre. En otro cuerpo. Por aquí, por aquí se huye de lo que esperas. Un punto de fuga. Es tan poco lo que no se ha dicho. Qué puedes guardar, entonces. Hasta completar al menos un sueño. Para el viaje, me refiero. Las horas muertas. El tiempo del mercante. Para volverse loco. Apenas dos buenos recuerdos. Oigo los clavos y presiento la orilla. Los incendios dentro de la tierra. Yo quería entrar. Entrar de buena fe. Cualquiera
Nieves Muriel

n este libro da muestra de esa genealogía femenina sumando un eslabón más. Es una apuesta política y estética en lenguaje femenino. Un lenguaje rico, colorido y punzante, con requiebros y giros inesperados. Indaga desde la experiencia concreta  que la trajo un verano a Madrid para hablar del amor, del dolor, de la explotación, de la ternura y de la belleza. Para cantar lo visible y desvelar lo que no se ve.

Lo que quería era trazar inequívocamente el sentir real de un tiempo duro. C.D.Wright. Un gran ser (Libros de la resistencia, 2018) Fue en Enclave de libros, donde nos podrían ir ya vaciando un cajón para nuestras cosas. Las librerías acogedoras es lo que tienen: se llenan de gente. En esta ocasión nos reunimos en torno a uno de los libros más sorprendentes y conmovedores de nuestro catálogo: Un gran ser, de la poeta C.D.Wright. Pensando en cómo contarlo se me ha ocurrido
Jaime Sáenz

Primer recuerdo Con hermosa expresión de antigüedad, muy remota y triste, con lacio cabello negro, que peinaba con moño, y con grandes ojos negros, emerge de entre las sombras y se me aparece, suave como la lluvia. Está sentada allá, ante una mesa oscura, perdida en la penumbra, en un rincón del cuarto. Y parece contemplar sus signos y sus costuras, sus tejidos y sus labores, buscando quizá un sol ilusorio, que le gustaría recibir en la espalda. Y me

Árbol Este soberbio tronco que mis brazos, más tiernos que tus ramas, no pueden abarcar, nació conmigo. Antes que yo te viera, tú, no estabas. No me muevas tus hojas; no me inclines, en terca afirmación tu aguda cima, clavada en ese azul que yo no alcanzo. Mi vida sola vale: yo te vivo con este fino tacto de mis manos y de mis ojos lúcidos. Tú no serás después que yo no sea. El peso inexorable de mi muerte

Las palabras también emigran Escuchando a Corina Oproae contar cómo su proyecto original, cómo ella lo había pensado, escrito, acaba siendo un libro completamente diferente, mejor, incluso más suyo, no puede una dejar de pensar en todos aquellos que se saltan el paso de buscar, o esperar a, una editorial que publique —lea, comente, trabaje con ellos, corrija— el texto que han escrito, porque sí, porque yo lo valgo, que decía la chica del súper pelazo en aquel anuncio de la