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La umbría y la solana

Compartimos la nueva entrega de la serie de entrevistas a libreros, esta vez con Aldo García [Librería Antonio Machado], por María Luisa Fuentes, en el blog de La umbría y la solana
Lola Larumbe

Nunca lo pensé. Me gustaban los libros y leer, pero el oficio es distinto; he ido asumiendo la profesión, la artesanía del libro con la vida aquí dentro, en la Librería Alberti, a donde llegué con 19 años y una idea idealizada de la literatura.

Pero en la metrópoli hay cerezas. Cerezas grandes y brillantes que las muchachas se ponen en las orejas como si fueran aretes. Muchachas bonitas como solo las de la metrópoli suelen ser. Las muchachas de por aquí no saben cómo son las cerezas, dicen que son como las grosellas. Aunque lo sean, ellas nunca se ponen aretes de grosellas mientras se ríen unas con otras como lo hacen las muchachas de la metrópoli en las fotografías. Mamá insiste para que papá se sirva un poco
Dulce maría Cardoso

El retorno Por Esther Peñas Muy buenas tardes, sean bienvenidos a este cuarto encuentro organizado por Librerantes, con Raquel Blanco como antorcha y Enclave como sala de estar con brasero y mesa camilla. Hoy nos convoca un libro espléndido, El retorno, de Dulce María Cardoso, editado por La umbría y la solana con la traducción de Jerónimo Pizarro. Lástima que los hados no se han alineado a nuestro favor, porque la autora está hoy aquí, en Madrid, presentando su último
Librerando-El Retorno

4ª reunión del club de lectura Librerando Comandado por la gran Esther Peñas, en un marco incomparable como es el de la prestigiosa librería Enclave de libros (al ladito de Tirso de Molina, en el 16 de la calle Relatores), Librerando, un club de lectura a la altura de los libros que nos traemos entre manos. Esta 4ª reunión será el próximo 12 de diciembre girará en torno a El retorno, de Dulce María Cardoso. Leer El retorno es oír a Rui, un adolescente que no para

¿Por qué este libro? Las minas de Salomón, de Eça De Queirós. Por Pilar Ramos Vicent, editora de La Umbría y la Solana. En el año 1889, Eça de Queirós publicaba por capítulos en la Revista de Portugal la traducción de King Solomon´s Mines, que el escritor inglés Rider Haggard había escrito unos años antes y que había cosechado un enorme éxito en el mundo anglosajón. Entre el público portugués tuvo también una amplia aceptación, prueba de ello es que

La utopía de la imperfección Los tiempos del esplendor de la portuguesa Lídia Jorge Por Carmen Morán Breña. Artículo publicado en El país En las madrugadas, Lídia Jorge se despierta fanfarrona y mira lo que ha escrito con ojos de madre: este hijo mío ha quedado muy pero que muy bien, se dice. A medida que avanza el día, los desvelos optimistas se van apagando y dejan paso a un juicio que martillea: hay que reescribir. De esta forma, sosegada y crítica,

Fred Vargas y la picadura de la mejor literatura La última novela de la autora francesa es magistral. Un breve ensayo permite intuir alguno de sus secretos Por Guillermo Altares Ni las historias de Fred Vargas ni los personajes de Fred Vargas se parecen a nada que se haya leído anteriormente. Cuando se empieza un nuevo libro de la escritora francesa, uno de los nombres más respetados de la novela europea, independientemente del género, el lector atraviesa unas cuantas páginas sin poder
Retrato de Fernando Pessoa pintado por José de Almada Negreiros

Sobre el fascismo, la Dictadura militar y Salazar, adelanto del libro inédito de Fernando Pessoa que recoge sus textos políticos La publicación de Sobre el fascismo, la Dictadura militar y Salazar hace tres años en Portugal permitió hacerse una idea mucho más exacta del alcance del pensamiento político de Fernando Pessoa, además de desmentir, con pruebas, muchos de los clichés sobre sus devaneos ideológicos que se habían ido propagando. La singularidad de sus puntos de vista y, sobre todo, su capacidad de

El trabajo Hablar en público. Al principio, la dificultad que había que salvar era el conseguir no tartamudear ni sonrojarse hasta la parálisis total y la muerte de golpe por la impresión. El alcohol ayuda, apunto, por dar alguna solución comprobada y contrastada. La segunda gran complicación es no perder el hilo. No —o no solo— porque hayamos puesto en práctica lo de meterse un par de lingotazos o dos antes de empezar a perorar, sino porque, cuando faltan tablas,