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José Ángel Mañas

Con Iglesias hemos topado en Librería Nakama [Madrid]

Bala Perdida y Librería Nakama os invitan a la presentación del libro Con Iglesias hemos topado, de Juan Manuel Márquez, el próximo viernes 22 de marzo en la Librería Nakama (c/ Pelayo, 22) a las 19 horas.  El autor estará acompañado por José Ángel Mañas. Nada más despertar, Fidel ve a Julia dormida y desnuda a su lado y se encuentra mirando unos gayumbos tirados en el suelo y pensando en que ha soñado con los de Pablo Iglesias. ¿Hay alguna relación entre la

7ª reunión del club de lectura Librerando Comandado por la gran Esther Peñas, en un marco incomparable como es el de la prestigiosa librería Enclave de libros (al ladito de Tirso de Molina, en el 16 de la calle Relatores), Librerando, un club de lectura a la altura de los libros que nos traemos entre manos. Esta 7ª reunión será el próximo 13 de marzo girará en torno a Ciudad rayada, de José Ángel Mañas. Que la vida es jodida ya lo sabemos todos. Káiser, de 17
Historias del Kronen

Que la vida es jodida ya lo sabemos todos. Káiser, de 17 años, camello de profesión y DJ por vocación, acaba de descubrirlo. A través de sus días gastados, sus noches interminables y sus constantes desfases aderezados con droga y música electrónica recorremos el Madrid de finales de los noventa, el desencanto de lo que pudo ser y no fue, la certeza de que la España prometida jamás existió. Los jóvenes buscando un escenario irreal, los adultos resignados a no

Carpetania organizará una ruta por bares que aparecen en el libro: Vía Láctea, San Mateo, Tupper Ware… y acabará en Siroco, con una «pinchada» noventera de José Ángel Mañas.

Por Maica Rivera Fronteriza, germinal y disruptiva. Todo a la vez. Eso es Historias del Kronen. Una novela que nos frenaba y a la vez nos impulsaba, como lectores, como críticos, como generación. Ahora lo vemos claro en panorámica pero esta naturaleza rara de bisagra fue algo que en los noventa apenas podíamos vislumbrar en todas sus dimensiones. Lo que sí presentimos muchos, sobre todo los nacidos en los setenta, fue que algo se removía no sólo dentro de nosotros sino

Por Jaime Cedillo Toda lectura depende del momento en el que a ella te aproximes. La primera vez que leí Historias del Kronen fue en el verano de 2008, justo antes de ingresar en la universidad. Y fue imposible no asociar el Kronen, el bar que da título a la novela que ha marcado a una generación, con el bar de mi pueblo que me puso delante del espejo y, sin contemplaciones, me desnudó ante mí: Aquí estás, este que ves eres tú. La
Chimo Bayo

Celebra los 25 años de Historias del Kronen con el autor del libro y la música de Sobrinus y Chimo Bayo. Vuelven los noventa, vuelve Kronen.

Por Carlos Juan Hernández hamm: ¡Clov! clov (molesto): ¿Qué pasa? hamm: ¿No estamos a punto de…de… significar algo? clov: ¿Significar? ¿Nosotros, significar? (Risa breve.) ¡Qué bueno! Samuel beckett, Fin de partida Historias del Kronen se publicó en 1994, pero es una novela que bien podría escribirse en el año 2018. Cualquier joven podrá ver sus propias miserias y malestares reflejados en ella, porque trata temas y sentires colectivos cuya presencia social y política no ha dejado de incrementarse en la actualidad.

Por DosJotas Posiblemente a mi generación se la podría llamar «Postkronen», en el verano del 92 éramos muy jóvenes, en mi caso tenía 10 años, el libro lo descubrimos varios años después de ser publicado y tal vez muchos solo conocieron la película. Pero seguramente ese verano no fue muy diferente al del 98, cuando con 16 años era legal beber y fumar o el verano del 2000 ya con 18. Grupos de jóvenes obsesionados con la velocidad, el sexo,

Por Raquel Blanco En 1994, año en el que se publicó Historias del Kronen, no leíamos a escritores vivos, menos aún si salían en los medios, habían sido premiados o estaban de moda por algún motivo. Es decir, leíamos a Umbral, sí, por las risas, creo, su columna en el periódico. Era insoportable. Hace no mucho salía en algún periódico la anéctoda: «¿Me puedes preparar la merienda? Es que no está mi mujer», le decía el ínclito a un periodista, contaban, que había ido a