Gabriella Casolari

Pero qué hace la madre de Hamlet jugando al Candy Crush

¡Hamleeet! Déjala en paz. Tu madre es así, no la pinches. Deja que sean las espinas que tiene en el corazón las que la hagan sufrir, tú no la juzgues.

Y luego, digo yo, ¿por qué siempre tienes que ponernos verdes? Que si soy un obrero, que si leo Tex Willer, que si has visto a tu madre follar con tu tío, y digo yo, ¡habla de tus problemas, Hamlet! Yo cuando tuve que hablar contigo te llevé de noche, apartados, a un acantilado junto al mar.

Una ficción en la que es necesario creer

Si no hubiera cerrado los ojos para mirar dentro de mí, habría seguido viviendo en la envidia, en el arribismo, en la competitividad. La ceguera ha supuesto mi felicidad, me ha liberado dándome la fuerza de vivir por un trabajo altruista, por pasión. El escenario ha sido mi salvavidas

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