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Conseguir escribir un ensayo exclusivamente dedicado al verso libre, que trate todos sus aspectos y que sea divertido a la vez que extremadamente riguroso no es tarea fácil. A partir de un curso, …

Mezcolanza de artículos periodísticos, documentos de viajes, prólogos, discursos y pequeños ensayos recogidos en un libro fechado en 1906 Fragmentos de Memoranda (Bringar y Thiers, 2019). Selección del editor A los diez minutos …

Lo que lee un editor Primero y para que se hagan una idea, el texto de la contra Jorge Herralde ha escrito en varias ocasiones que los libros de editores o sobre el …

La editora y creadora de este proyecto soy yo: Beatriz Rubio Fernández, historiadora de formación, editora de profesión. Distinta Tinta es un puente a realidades lejanas para las lectoras que se han apartado de la cascada mayoritaria para escoger las gotas distintas. Estas gotas de tinta distinta son novelas, relatos, cómics y también obras de ensayo.

EdictOràlia Llibres i Publicacions surge de la necesidad de repensar la creación, sus procesos y herramientas, sus aportaciones e implicaciones con la vida cotidiana y sus logros y sus avatares en un momento de gran entusiasmo global por la activación rizomática de nuevas ideas estéticas y de una enorme agitación artística.

En este ensayo, Urbano parte de la idea del dolor individual como motor en el progreso de la especie. De una forma humorística y erudita nos muestra a la enfermedad como un dolor universal desde el que progresa la intelectualidad y el fenómeno estético.
Presentación de la tercerantolojía en Sala Réplika

Yo compraré algunas ovejas y todas las demás cosas que al pastoral ejercicio son necesarias, y llamándome yo ‘el pastor Quijotiz’ y tú ‘el pastor Pancino’, nos andaremos por los montes, por las selvas y por los prados, cantando aquí, endechando allí, bebiendo de los líquidos cristales de las fuentes, o ya de los límpidos arroyuelos o de los caudalosos ríos.

Paul Celan nunca pisó Extremadura ni ninguna otra región de España. Tampoco de Portugal. La península ibérica sería para alguien llegado del otro extremo de Europa (de la Bukovina, región de encrucijada entre rumanos, eslavos y germanos, tierra sobre todo de una comunidad judía exterminada por los nazis) un lugar de lejanía, una tierra extrema, casi el fin del mundo para alguien cuyo horizonte cultural, muy rico, era netamente europeo, y que no sintió apenas interés por Asia, África, o América. 

Si lee despacio y con inteligencia a Homero, a Lucrecio, a Shakespeare, a Cervantes, a Montaigne y a Rabelais habrá conseguido más salud espiritual de la que habría obtenido después de tres años en la universidad. Si fuera usted, sería muy ecléctico en mis lecturas. Intentaría dejar atrás el gusto por escritores que no son del todo de primera fila; entre ellos situaría sin duda a Belloc, Chesterton, Flecker y Rupert Brooke

Estos escritos abarcan el período que va desde 1871, año en que un joven Galdós escribe un interesantísimo texto sobre la figura del sainetista Ramón de la Cruz, hasta el mes de enero  de 1906, el mismo año de la publicación del libro, donde se recoge un discurso dedicado al recientemente fallecido Navarro Ledesma, periodista y amigo íntimo de don Benito. Esta obra data de 1906 y desde su primera publicación no había vuelto a ver la luz hasta el día de hoy.