El infarto del alma

el infarto del alma 4

No sus rostros ni sus cuerpos

Diario de viaje (Viernes 7 de agosto de 1992) Días antes he visto las fotografías. Ahora viajamos con Paz Errázuriz en dirección al hospital siquiátrico del pueblo de Putaendo, un hospital construido en los años 40 para asistir a los enfermos de tuberculosis y que,

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¿Has visto mi rostro en alguno de tus sueños?

Te escribo: ¿Has visto mi rostro en alguno de tus sueños? ¿Aparezco en tus sueños serena o reprochándote por las abrumadoras faltas que contiene el pasado? ¿Sufres al despertar o te entregas a la invasora inconciencia? Ah, tú y yo habitamos en una tierra difusa,

el infarto del alma detalle3

Putaendo es un manicomio y yo vengo hoy a hablar del amor

Aquellos que iban a parar a Putaendo, expulsados de todos los confines del país, hallaban en la sintonía del delirio amoroso el camino de la cordura, un último amparo en la pesadilla de la soledad, un remedio de compasión antes el horror del abismo. 

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