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Bala perdida

Conchita Montes

Llevamos ya varios años dando vueltas alrededor de La Codorniz. A la revista del pájaro reservamos el espacio de honor de la mesilla de noche, pero entre sus páginas, como en la película aquella de Woody Allen, también escondemos otras cosas como Cucú, Don José y Don Venerando. Y es que cualquier cosa en la que escriban nuestros humoristas preferidos nos parece siempre bien.

Han pasado varios días y aún no le encuentro explicación. No hay, diré, un hilado lógico, coherente, en aquel razonamiento. Si acaso lo puedo llamar así, claro. Creo que lo correcto sería decir en aquella asociación. Asociación de ideas, de imágenes, no sé de qué. Le he dado varias vueltas, pero no he sido capaz de dar con la razón, el motivo, la conexión que me indujo a pensar en los gayumbos de Pablo Iglesias

Una delicia de libro, el número 9 publicado por la Editorial Bala Perdida en su colección En la diana. Conchita Montes: una mujer ante el espejo. ¿Quién era Conchita Montes? Una mujer afortunada, una mujer valiente, una persona fascinante, una maravilla capaz de robarle el corazón a Edgar Neville (¡qué personaje, oigan!)
Pilar Martín Gila

No la oyes porque ya lloró hace años, donde ya no pasa el camino. Hoy apenas alcanza un sueño. A los pies de la cama. Todo ha cambiado de lugar para escucharte. Es el corazón, la debilidad. El sentido es lo que no podemos recordar entero. Todo iguala un viento oscuro. Pero distinguimos entre lo mismo, un minuto y otro, un minuto y otro. La cerillera está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en
Balas magistrales

El Espacio Bala Perdida abrió sus puertas este pasado mes de marzo para todos los románticos que quieran saborear, disfrutar, aprender y apasionarse con la buena literatura. Lanzando nuestras Balas Literarias queremos que nuestra comunidad de «balas perdidas» se encuentren tanto a través de nuestros libros como en diferentes actividades para vivir conjuntamente la magia de la palabra escrita porque para nosotros es muy importante tener puntos de encuentro y buscar lugares comunes. Queremos resurgir y redescubrir el placer de encontrarnos a nosotros mismos

55 ¿Qué orden puede haber en este caos de versos? ¿Por qué te empeñas en creer que siempre hay una causa, una consecuencia, un objetivo? Abre los ojos. Esto es la vida. Así, desnuda. La vida caótica que hay que disfrutar como llega, como este verso inolvidable detrás de una página que has leído por casualidad una tarde cualquiera y que, sin saberlo, te acompañará toda la vida, tu más fiel recuerdo, el más cercano, el más personal por más

Por Maica Rivera Fronteriza, germinal y disruptiva. Todo a la vez. Eso es Historias del Kronen. Una novela que nos frenaba y a la vez nos impulsaba, como lectores, como críticos, como generación. Ahora lo vemos claro en panorámica pero esta naturaleza rara de bisagra fue algo que en los noventa apenas podíamos vislumbrar en todas sus dimensiones. Lo que sí presentimos muchos, sobre todo los nacidos en los setenta, fue que algo se removía no sólo dentro de nosotros sino

Por Jaime Cedillo Toda lectura depende del momento en el que a ella te aproximes. La primera vez que leí Historias del Kronen fue en el verano de 2008, justo antes de ingresar en la universidad. Y fue imposible no asociar el Kronen, el bar que da título a la novela que ha marcado a una generación, con el bar de mi pueblo que me puso delante del espejo y, sin contemplaciones, me desnudó ante mí: Aquí estás, este que ves eres tú. La

Por Carlos Juan Hernández hamm: ¡Clov! clov (molesto): ¿Qué pasa? hamm: ¿No estamos a punto de…de… significar algo? clov: ¿Significar? ¿Nosotros, significar? (Risa breve.) ¡Qué bueno! Samuel beckett, Fin de partida Historias del Kronen se publicó en 1994, pero es una novela que bien podría escribirse en el año 2018. Cualquier joven podrá ver sus propias miserias y malestares reflejados en ella, porque trata temas y sentires colectivos cuya presencia social y política no ha dejado de incrementarse en la actualidad.

Por DosJotas Posiblemente a mi generación se la podría llamar «Postkronen», en el verano del 92 éramos muy jóvenes, en mi caso tenía 10 años, el libro lo descubrimos varios años después de ser publicado y tal vez muchos solo conocieron la película. Pero seguramente ese verano no fue muy diferente al del 98, cuando con 16 años era legal beber y fumar o el verano del 2000 ya con 18. Grupos de jóvenes obsesionados con la velocidad, el sexo,