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¿Sabes por qué los árboles perennes nunca pierden sus hojas?

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¿Por qué este libro?

Chincharana, por Saúl Irigaray, autor del libro.

Chincharana es un libro ilustrado sobre un pequeño pajarito y el gran bosque en el que habita. Un álbum para descubrir la vida que esconden estos maravillosos ecosistemas… y el mayor de sus secretos.

La historia de este libro comenzó una noche viendo una bonita película en familia, El extraordinario viaje de T. S. Spivet (Jean-Pierre Jeunet, 2013). En ella aparecía una escena en la que un vagabundo le contaba un cuento al niño protagonista. Cuando acabó la escena, todos nos miramos fijamente: «Papá, tienes que hacer este cuento».

ChincharanaLa verdad es que me pareció una historia tan tan bonita que se me hacía raro que se hubiese escrito ex profeso para la película, así que me puse a investigar. Mi sorpresa fue ver, nada más empezar a buscar, que es una historia bastante extendida por internet, con innumerables versiones con sus innumerables títulos, y que se cuenta con asiduidad en los colegios.

Una historia tan popular tenía que ser o un clásico o un cuento tradicional, así que seguí buceando hasta que por fin hallé la fuente primigenia del cuento: un antiguo mito de los indios norteamericanos cuyo nombre original es Por qué los árboles perennes nunca pierden sus hojas. Florence Holbrook (1860-1932), maestra y escritora, lo había publicado por primera vez en 1902 en el libro The Book of Nature Myths, una recopilación de leyendas de las diferentes tribus nativas de América del Norte.

Feliz hallazgo, siempre me han gustado los «indios». Aún recuerdo cómo de niño jugaba horas y horas con mi fantástica colección del Oeste de Playmobil y cómo batalla tras batalla los «indios» siempre ganaban a los vaqueros. Y en Carnaval el disfraz no podía ser otro que el de Toro Sentado. Pero lo que más recuerdo es la tabarra que le daba a mi tío «Jesu» para que me dibujase «indios» a caballo, que le salían de maravilla, y que me hiciese arcos y flechas con los que corría después por los campos de Bielsa a la caza de lo que fuera. Hasta tal punto me gustaban los sioux, los cheyennes o los arapahoes que cuando me preguntaban qué quería ser de mayor siempre respondía que «indio». Más adelante devoré varios libros y cómics del Oeste (recuerdo un magnífico libro heredado de mi padre con espectaculares fotos antiguas, Enterrad mi corazón en Wounded Knee, de Dee Brown) y aluciné con Las aventuras de Jeremiah JohnsonEl último mohicano o Bailando con Lobos.

Sí, tenía que publicar esta historia. Y además traerla a nuestros Pirineos, ya que todos los árboles protagonistas de la leyenda original crecen aquí también formando formidables bosques. Por cierto, chincharana es el nombre aragonés del carboreno común, el pequeño pajarito que se rompió el ala y no podía volar.

Este libro, pues, es un homenaje a mis admirados «indios» y su manera de ver el mundo, y a los grandes bosques y selvas de los Pirineos, lugares sagrados en los que rebosa la vida y la magia y que, cuando los visitas, apaciguan el cuerpo y el espíritu.

Incluso en otoño, cuando inexorablemente (según este mito) han de cumplir su castigo.

Chincharana


Chincharana está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com

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