Punción seca

Me siento en mi mesa temiendo mi cuerpo, cómo va a ser este rato, si aguantará mi espalda, rota, lo suficiente como para escribir una nota, el boletín de este domingo. Me tengo que acordar entonces y como desde que lo leí, cada vez que mi cuerpo se rebela, se rompe, se para, de los comentarios de Paco Caballero y Maite Larrauri en Un sujeto inesperado; el capítulo sobre el cuerpo y cómo, especialmente nosotras, lo tenemos más jodido a la hora de huir de él para filosofar, por ejemplo. Algo así es, lo cuento regular; leed mejor el libro, todo ese capítulo sobre el cuerpo a mí me abrió los ojos en el sentido de que me hizo reflexionar sobre esta cuestión, la del cuerpo como prisión.

Hoy el mío está roto e intento esa huida imposible escribiendo un ratito, erguida, fijándome en cómo coloco los brazos, la altura a la que está el monitor, si estará funcionando o no la «punción seca», que si suena dolorosa la cosa es porque lo es mucho más de lo mal que suena: unas agujas en cada uno de los músculos que se han contracturado, incluidos los trapecios, que cuando llega ahí ya ve una las estrellas y los farolillos de la feria de abril del año que viene, gensantísima. El dolor era esto. «Respira», me decía la fisio, cada vez que cogía una aguja, la clavaba, la movía… «Respira», me dice, me clava otra aguja. Y yo entiendo lo que me quiere decir porque estuve dos años yendo a clases de yoga, aprendiendo a respirar. Cuando consigues soportar el dolor es un subidón, se cree una invencible, capaz de todo… hasta que te levantas de la camilla y notas cómo algunas lágrimas se te escapan, traicionando tu porte, tu silencio, la impostura de pretender que puedes también con esto.

Entra mi niña a darme un beso, de pronto. Qué costumbre tan bonita; ya me ha hecho sonreír otra vez.

Le tengo que dar las gracias a toda esa gente buena que me ha ayudado esta semana tan complicada no dándome mucho castigo o teniéndome esa mijita de paciencia… Se queda todo guardado, os lo devolveré. Así también cuelo otro título librerantérrimo: La compasión. Apología de una virtud bajo sospecha

Gracias por llegar hasta aquí.

Una cosita más

Blind Magazine incluye el libro  Fotografia impressa e propaganda em Portugal no Estado Novo (Editorial Muga) entre las 10 mejores publicaciones presentadas en Les Rencontres Internationales de la Photographie d’Arles. El libro fue finalista del premio Historical Book del festival.

fotografia impressa

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