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¿Por qué hay portadas tan feas?

Spoiler: Ni idea

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Sabemos cuáles son las grandes preguntas que atormentan a la humanidad desde hace siglos —¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Por qué la gente finge que el caviar está rico?—. Pues bien, hoy os vengo a plantear otra incógnita que, para mí, es casi tan difícil de comprender: ¿Por qué existen portadas tan feas? Me refiero a portadas feas de verdad. Feas objetivamente hablando. Feas nivel ni quien escribió el libro lo cogería de la estantería si no supiera que es suyo. Ese tipo de fealdad.

Para que nos entendamos, no hablo de esas portadas que no nos convencen porque tienen un estilo artístico que no es nuestro favorito. Aquí sí, para gustos, colores. Habrá quienes prefieran el arte contemporáneo donde otras prefieren algo más clásico. Mirad, por ejemplo, estas portadas de la editorial Esto no es Berlín.

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Tienen un estilo muy particular, uno más moderno, el otro más tradicional, pero el conjunto de imagen y texto no crea una portada fea. Habrá a quien le guste y a quien no, como con casi todo. Quizá mi abuela, muy señora y muy analógica ella, no entenderá de dónde viene ese dinosaurio o qué significa ese 404 en la de Dios tenía la misma consistencia que el pato Donald y quizá la ilustración de La sombra de los pinos le parecerá una aberración, pero a mí, a pesar de no ser mi estilo preferido, me gustan. Hay portadas que van dirigidas a un público en concreto y que, aunque haya a quien no le parezcan bonitas, también hay a quien le encantan. No se habla aquí de estas. Hablo de las feas para todo el mundo… menos, imagino, para quien las perpetra.

Y diréis, «Bueno, es que lo importante de un libro es lo que viene dentro». Cierto. Pero no hay que ser un experto en marketing para saber que mucha gente compra con los ojos. Tener una portada bonita y una edición cuidada da muchos puntos. Si eres una de las grandes más grandes de la literatura quizá te puedas permitir una portada fea, pero para las demás no deja de ser un hándicap. Hay que tener en cuenta que, además de lectores, hay coleccionistas de libros, personas a las que les gusta el libro como objeto artístico, que no solo lo compran para leerlo, lo compran porque les gusta tenerlo en casa, en su estantería, a la vista. Os pueden parecer motivos más o menos loables. Con todo, no dejan de ser motivos por los que un libro se vende.

Está muy bien romantizar la literatura y los libros, ir en contra del postureo, rechazar la idea del libro como objeto decorativo y todo eso, pero la gente que trabaja escribiendo, editando, distribuyendo o en una librería también tiene que comer. Además, no hace daño a nadie cuidar un poco la forma además del fondo. 9788494982958 Last BluesTampoco me sirven las excusas de los presupuestos. Vale, hay poco dinero, no se puede pagar a un ilustrador o a un diseñador gráfico, de acuerdo. ¿Y? Hay libros con portadas simples o minimalistas que son agradables a la vista. Quizá no llamarán tanto la atención como otros, pero tampoco harán que uno los rehúya. Por poneros un par de ejemplos, mirad la portada de Last Blues, de la editorial Sr. Scott. Fondo casi monocromático, título, autor, editorial y una pequeña ilustración. Fácil, no necesita más.

O mirad algunos de la colección Mínima de la editorial Sabina. Tienen lo básico, sin dibujos ni composiciones artísticas más allá de un único color de fondo y una tipografía clara. Y tan monas, ellas. (Además, en físico son todavía más bonitas porque el papel con el que están hechas les aporta textura y matices).

sabina mínima

¿Ganarían estas un premio a mejor portada del año? Probablemente no, pero nadie ve estos libros y piensa «¡Qué horror!», cosa que sí pasa al ver, por ejemplo, estas dos portadas de Alianza Editorial.

drácula el sabueso de los baskerville

¿Qué son eso? ¿Dientes-cuchillo? ¿Un cráneo de perro sobre la cara de un hombre muy tenso vestido con una prenda moderna para una obra ambientada en el siglo XIX? ¿De verdad que nadie vio que esto era una mala idea?

Cómo es posible que un libro, algo que suele pasar por muchas manos (excepto si es autopublicado, pero eso es otra historia) y que se revisa y se requeterevisa antes de publicar, pueda llegar a tener una portada tan fea. No lo entiendo y no lo entenderé nunca. Os podría poner otros veinte ejemplos más, pero os ahorraré el disgusto.

Ojalá hubiera un mecanismo infalible para saber si un libro nos va a gustar con solo pasar la mano por encima, pero no lo hay. Lo único que tenemos es una portada y una contraportada cuyas funciones son, precisamente, las de envolver el libro y presentarlo al público. Si, estéticamente hablando, no atraen o la forma de organizar el texto (título, autor, sinopsis, etc.) no son agradables y fáciles de leer, es más difícil que alguien se interese por ellas.

Todas sabemos que lo más importante de un libro es lo que cuentan sus páginas, pero no hay que olvidar que, muchas veces, la literatura va acompañada de otros artes. La música y la pintura son sus aliados más comunes. Ahora existen los audiolibros y los libros electrónicos, pero incluso esos tienen una portada visible que les presenta al mundo. ¿Por qué no cuidar el aspecto visual y estético de una obra de la misma forma que se cuida el texto y el mensaje que lleva dentro?

Un mismo título, misma editorial, mismo todo, pero con una edición cuidada en todos sus aspectos gustará más, pagará más facturas y cumplirá más fácilmente con su función (la de ser leído) que el que no lo está. Así que hago un llamamiento a todas esas editoriales que pudiendo contratar a un ilustrador o a un diseñador gráfico no lo hacen porque ya tienen a alguien que ha hecho un cursito de InDesign (o ni siquiera eso): por favor, dejad que se encargue alguien que sepa. Y si no os lo podéis permitir no pasa nada, pero tampoco os dejéis llevar por el dadaísmo; algo sencillo y sin muchos juegos de colores también gusta. Quiero sentir placer visual al ver ese libro nuevo en mis manos. Seguro que los libreros y las libreras del mundo, que son quienes luego tienen que intentar venderlos, también os lo agradecerán.

Librerías —especialmente— recomendadas. Que os enseñen más ejemplos

 

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