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Poeta en un mar de colesterol llamado España

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Hasta el momento las medias tenían fundamentalmente cuatro usos, a saber:

  • Sencilla prenda de vestir.
  • Reclamo sexual según la relación entre la belleza de las piernas y la longitud de la falda.
  • Sustituto barato del pasamontañas para ladrones modestos o asaltantes de diverso tipo (pudiéndose utilizar también como ligadura).
  • Máscara o ligadura para determinado tipo de fantasías sexuales que remiten precisamente a los asaltos anteriores.

Si nos damos cuenta es una prenda poco dada a su función de calcetín en exclusiva y tiende a ser algo… revoltosa. A estos usos tenemos que añadir uno más que hemos descubierto en la librería cordobesa La República de las Letras gracias a la actividad Bandaáparte Recomienda. En esta ocasión la recomendación era el libro Aquí estamos (el baile de las ahogadas) de Ángel Calle Collado, profesor de sociología en la Universidad de Córdoba.

Ataviado con una media en la cabeza, midiendo muy bien los tiempos y seleccionando a la perfección la adaptación de determinados poemas para que se adecuasen a un recitado entre el teatro y el monólogo humorístico, el poeta consiguió lo más difícil: que una performance no sólo no diese la tradicional vergüenza ajena propia de este tipo de actividades, sino que se convirtiera en una actuación francamente divertida. Sí, asociar la diversión a la profundidad de la poesía está proscrito en este país, pero Ángel Calle mostraba su pleno conocimiento del género hasta remitir a los trabalenguas infantiles, los juegos de palabras o la poesía fonética propia del dadaísmo, pasando por la sonoridad de grandes como Luis Palés Matos (cuyos cocorocos celebrarían sin duda con un tocotó la representación). La mezcla entre reivindicación, lírica, arte dramático y estrujamiento del idioma daba un resultado tan convincente que, como espectador, uno se preguntaba si con otro tipo de guiones o ciertos retoques a lo mostrado en La República de las Letras, este profesor de la Universidad de Córdoba no podría abordar puestas en escena más ambiciosas, por llamarlas de algún modo.

Pero habíamos dejado la media en la cabeza del perfopoeta, arrancándosela a trozos para reflejar la liberación, el poder ser quien uno es y a quien le impiden ser, es decir, conseguir estar en tu piel. Y desde luego si algo es Calle Collado, e incluso sus apellidos con elle reivindican el concepto de musicalidad en los poemas, es un cachondo mental capaz de reírse de cuestiones tristísimas. Por ejemplo cada poesía de Aquí Estamos tiene una o varias dedicatorias. El autor comentaba con mucha gracia que al ser huérfano de madre buscaba por ahí la compañía de las personas.

Performance

También buscó la de los presentes con unas tarjetas donde se indicaba donde poder bajar el libro, aunque estábamos en una librería con los ejemplares buscando compradores, parte más del peculiar carácter de un escritor que camina entre la literatura y el show en pequeñas salas. En esas tarjetas se podía leer «La vida no es la fiesta que habíamos imaginado, pero ya que estamos aquí, bailemos». Posteriormente realizó otra definición de vida, a la que calificó de «intifada andante». Entre los ingenios hay que reivindicar uno más, la definición de esta bendita tierra, ese «mar de colesterol llamado España». Y por cierto se produjo otro pequeño milagro que no es nada habitual pese a lo paradójico que pueda parecer: el poeta recitaba estupendamente sus poesías (nada del tono cansino estándard que parece poseer a la mayoría y que convierte las presentaciones de libros de poemas en una tortura psicológica).

Y puesto que Aquí Estamos, incluso haciendo quien suscribe estas líneas su particular juego tonto de palabras con el título del libro, habrá que hablar de la obra. Como habíamos apuntado, Ángel Calle es un conocedor evidente de la tradición poética, y en este poemario editado por Amargord exhibe muestras de todo tipo, desde la prosa poética al lirismo más sencillo, desde la poesía social al surrealismo, y con tiempo para la poesía amorosa o la metapoesía. En tiempos donde cualquiera escribe un renglón le da al intro y se autocalifica de poeta, resulta reconfortante ver que alguien trata de ofrecer una imagen de un género tan desconectado ya de esta incipiente sociedad ultratecnológica con actuaciones plenamente actuales pero un enorme respeto al trabajo del escritor, que sigue siendo una costosa labor de enhebrar palabras en soledad. Y de contar sílabas, incluso con los dedos.

Performance II

Esperamos ya en junio la siguiente cita de recomendaciones de Bandaáparte, cuyos tres pilares estuvieron en La República de las Letras: Antonio de Egipto (que hizo las veces de presentador), Marga Suárez y Pedro Peinado. Sobre sus espaldas una editorial pequeña pero interesantísima y actos donde invitan, como es el caso, a escritores no editados por ellos. Hay que agradecerles el trabajo que están realizando y que conviertan las presentaciones de libros en algo verdaderamente atractivo, que como pueden ver en este texto, en Librerantes no somos muy partidarios y lo manifestamos con cierta vehemencia. Nos declaramos sin embargo fans de las presentaciones de Bandaáparte, sin ánimo de peloteo. Y si anda por allí Calle Collado mejor. Con o sin medias.

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