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PLANETA CRISTAL XVIII

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Tras la Quinta Expansión de los Conquistadores de Universos, Cristal XVIII fue el último planeta que se conquistó. Tan lejos de un sol que toda la superficie del planeta era una capa de hielo.

Se utilizó como Explotación Minera. Allí los Conquistadores enviaron a los Décimo de Géminis; una rama inferior de la familia real. Solía hacerse así con los planetas secundarios. Una estancia temporal y vuelta a los Planetas Administrativos.

Así que pasado el tiempo previsto, y tal como marcaban las Hojas de Conquista, tras algunos siglos de trabajo en las minas, el planeta fue abandonado por la Administración del Cinturón de Géminis cuando vieron que el coste de envíos de naves era mayor que lo que se sacaba de las minas.

A los que vivían en Cristal XVIII nunca se les comunicó que la Administración había retirado los transportes de abastecimientos. Y de eso ya hacía casi veinte años…

ARCHIVO DE LA ADMINISTRACIÓN CENTRAL

[Cinturón de Géminis]

PLANETA CRISTAL XVIII. Informe n.º 1982

En Cristal XVIII las ciudades son edificios herméticos, diseñados para resguardarse del frío extremo del planeta. No hay muchas. La primera en importancia es la Ciudad Fundacional. Después vendría Vincula, un enorme cubo asentado sobre una llanura de hielo.

Nadie entra o sale de las ciudades. No merece la pena. Cuando se abren las puertas de una ciudad, la pérdida de calor es irreparable. Los Núcleos de Energía se resienten mucho y pueden apagarse. Así que lo más seguro es permanecer dentro.

La vida es complicada. La convivencia se hace muy monótona. El ocio es escaso. Los roles son jerárquicos y están muy delimitados. Y el alimento llega exclusivamente a través de cápsulas alimentarias básicas: proteínas y vitaminas sintéticas.

Pero eso no es lo peor de Cristal XVIII. Hay un fenómeno meteorológico que afecta al planeta cada cierto tiempo. Su nombre es Basilisco. Una ola de frío que puede apagar una ciudad entera con solo pasar por encima.

Ha pasado tanto tiempo desde el último Basilisco que la gente ha dejado de creérselo. Y es que de aquello de lo que se habla y no llega, acaba por convertirse en un cuento de niños.

EL SELLO DEL INVIERNO

[SUPERVIVIENTES: 316]

La niña se soltó de la mano de su madre y se fue corriendo hacia la puerta. La travesura consistía en tocar el Sello del Invierno, que era como llamaban a la puerta que daba al exterior en Vincula, y después volvería de nuevo con su madre. Un simple juego de niños. Quería contárselo a sus amigos y sentirse orgullosa de haber llegado más lejos que cualquiera de ellos.

La madre, nada más verla correr, le riñó. Llegaban tarde con las Educadoras.

Cuando Leto tocó con la yema del dedo la puerta, sintió algo diferente al frío metal. Se miró el dedo y después miró a su madre.

Al grito de la pequeña le siguió el grito de la madre.

Cuando la mujer se acercó corriendo, vio el dedo de Leto y supo que su hija perdería el dedo, la mano y, con suerte, solo el brazo. Con suerte. Pero lo normal en esos casos era que el cuarto niño de la ciudad muriera antes del anochecer. El frío de Cristal había entrado en su cuerpo, teñiría sus ojos de azul y congelaría su corazón.


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