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Para cambiar el mundo. Por Raquel Lainde

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Por Raquel Lainde, Consultora en Diversidad e Inclusión, laintercultural.com

De adolescente, tuve la suerte de vivir en diferentes países lejos de mi entorno. Recuerdo la primera vez que mi compañera de habitación en Francia, negra antillana de clase alta, me contó lo traumáticos que habían sido para ella sus primeros encontronazos con el racismo europeo: la señora que agarró con fuerza el bolso cuando se cruzaron en la calle, aquel hombre que la confundió con prostituta mientras paseaba por el Bois de Boulogne, los comentarios condescendientes de algunos profesores universitarios… El relato de sus experiencias me indignó profundamente.

Luego, de vuelta en España, me enamoré de un hombre mexicano. También recuerdo la sorpresa que tuvo mi familia al conocerle. Me reí indulgente cuando una tía abuela comentó que mi novio era mucho más grande y culto de lo que ella imaginaba. Era evidente que su cabeza había fabricado una representación moderna de Cantinflas

Para cambiar el mundoYa viviendo juntos, menos gracia me hizo aquella vez que un vecino, enfadado por el ruido de un concierto en un bar cercano, se refirió a mi pareja como «el sudaca ese». La fiesta que le molestaba ni siquiera era en nuestra casa, pero en su mente prevalecía el estereotipo del latino juerguista, ruidoso e irrespetuoso, y dio por supuesto que «el sudaca» era el responsable de que no pudiera dormir. En aquella ocasión el sentimiento que me embargó fue de vergüenza.

Años después, fui madre de un niño con rasgos indígenas. Cada episodio racista que ha sufrido mi hijo se me ha clavado en el alma como un cuchillo envenenado. La maternidad me llenó de miedo e ira.

La indignación, la indulgencia y la vergüenza son emociones estériles. Pero la ira y el miedo fueron acicates para que me propusiera estudiar los sesgos y estereotipos que limitan nuestra correcta percepción de «el otro», para que investigara maneras de combatirlos y contrarrestarlos y, finalmente, para dedicarme profesionalmente a ello.

Esta charla de Minna Salami en concreto, supuso un parteaguas en mi proceso personal de crecimiento. Fue fácil reconocerme en su incomodidad por la distinta consideración social de sus abuelas ―una blanca y otra negra―, y me pareció muy ilustrativa la categorización que hace de los estereotipos que limitan el imaginario occidental respecto a las mujeres africanas. También descubrí con esta charla que es más efectivo partir de lo personal para ir a lo general cuando se trata de hablar de estos temas. Por eso, por todo lo aprendido, prologar este libro es un honor inmenso.

Divulgadoras como Minna Salami, Ijeoma Oluo o Antoinette Torres-Soler, con un enfoque tan crítico como constructivo, son referentes para mí y le han dado profundidad a mi discurso. Su generosidad me ha facilitado herramientas potentísimas con las que trabajar. Mi deuda de gratitud con todas ellas es inmensa.

Estoy segura de que disfrutarás de la lectura de esta charla tanto como yo disfruté escuchándola… y ojalá tú también aceptes la invitación de Minna a avanzar hacia la «radicalidad» que plantea.


Este es el prólogo de Para cambiar el mundo, cambia tu forma de mirar, que está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com

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