Inicio»Portada»Gloria Gervitz y el eterno poema

Gloria Gervitz y el eterno poema

2
Compartidos
Pinterest Google+

Gloria Gervitz es una figura extremadamente singular dentro del panorama de la poesía latinoamericana actual. Fuertemente anclada en las tradiciones místicas y sapienciales de las primeras escrituras hebreas, pero sustentada a la vez en sus experiencias personales, ha escrito a lo largo de su vida un único volumen que lleva por título Migraciones. Este libro único, que crece como un libro de arena, parecería confirmar el dictum de Mallarmé de que «tout, au monde, existe pour aboutir à un livre».

María Negroni

© de la foto de la autora, Kevin M. Connors.

Gloria Gervitz (Ciudad de México, 1943) reúne en Migraciones el trabajo de 43 años de quehacer poético. No se trata de una recopilación ni de una antología, ni siquiera propiamente de una poesía reunida.

Hasta la fecha, la autora había venido publicando este poema orgánico, llamado Migraciones desde el comienzo, en ediciones que comprendían los desarrollos parciales de la obra. Así, en 1991, el Fondo de Cultura Económica de México publicó las tres partes que hasta ese momento componían el poema.

En 1997, la editorial El Tucán de Virginia publicó Migraciones como un poema de cinco partes. En 2002, el poema tenía seis partes, y así lo publicó el Fondo de Cultura Económica.

La editorial Teamart de Zúrich realizó en 2003 una edición en alemán de las primeras partes del poema traducidas por Rita Catrina Imboden. En 2004, la editorial inglesa Shearsman Books y la norteamericana Junction Press –en traducción de Mark Schafer– publicaron una edición bilingüe. En 2009, en Suecia, apareció la traducción de Ulf Eriksson y Magnus William-Olsson de lo que hasta entonces era el poema completo en la editorial Wahlström & Widstrand.

En 2012, apareció la versión árabe de Jasim Mohamed. En 2016 la editorial Beletrina publicó la primera parte del poema en esloveno en traducción de Janina Kos y ese mismo año la editorial española Paso de Barca publicó el poema como Migraciones 1976-2016. Pero el poema siguió creciendo y transformándose.

En 2018 la editorial Mangos de Hacha en coedición con la Secretaría de Cultura de México publicaron la nueva versión de Migraciones y la editorial sueca Ramús publicó esta nueva versión Migrationer 1976-2018 traducida por Hanna Nordenhök. Del 2018 a la fecha Gloria Gervitz ha seguido haciéndole modificaciones al poema. Fragmentos del poema se han traducido hasta ahora a 18 idiomas. En 2019 Gloria Gervitz recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.

En el otoño del 2019 las editoriales chilenas Aparte de Arica y Cuneta de Santiago de Chile publicaron en coedición Migraciones 1976-2019En enero del 2020 la editorial noruega Det Norske Samlaget publicó Migrasjoner 1976-2020 traducido por Helene Hovden Hareide y la editorial polaca Lokator publicó esta última versión de MigracionesMigracje 1976-2020 en traducción de Anna Topczewska. Fragmentos del poema se han traducido hasta ahora a 18 idiomas.

Para 2020 se espera la publicación en la editorial Shahrayar de la última versión al día de hoy de Migraciones traducido al árabe por Jasim Mohamed y The complete poetry of Gloria Gervitz Migrations 1976-2020 en traducción de Mark Schafer.


Puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— Migraciones. Poema 1976-2020 en estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son…

A continuación os dejamos los fragmentos más interesantes de una entrevista realizada en 2013 a la autora por Irene Zoe Alameda. Disfruten de la lectura. Si quieren acudir al contenido completo pinchen aquí

He sido una de las pocas lectoras que han tenido el privilegio de conocer la poesía de Gloria Gervitz (México, 1943) a través de su creadora. Escribo «una de las pocas lectoras» desde la certeza de que sus lectores serán más y más conforme pasen las décadas, pues la obra de Gervitz es el prodigio literario de una voz incardinada en la sensualidad más animal, a través de la cual fluye un discurso mítico recogido en una especie de memoria ancestral.

En aquella lectura, la poeta leía como si ella careciese de voz y de cuerpo, y el auditorio -yo parte de él- durante algunos instantes fue una entidad sin oídos, sin biografía, sin memoria. Quienes la escuchamos esa tarde fuimos receptores de una verdad y de una belleza que no podríamos entender.

[…]

Háblamos de Migraciones

Es el único libro que tengo publicado, es el trabajo de mi vida. Llevo 34 años escribiéndolo, es un poema largo. Jamás me imaginé que iba a ser algo así. Cuando empecé la primera parte de la primera parte de lo que es Migraciones nunca imaginé que iba a escribir un poema largo… No imaginas nada, tú simplemente estás escribiendo y eso es todo. Pero ha sido el trabajo de mi vida y ha sido un proceso de vida.

Lo que caracteriza Migraciones es que, frente a las obras acotadas de la mayoría de los autores, ésta es una obra en proceso.

Es un solo poema largo que está dividido en siete partes… y que llevo escribiendo 34 años. Lo empecé muy a finales de agosto y principios de septiembre de 1976.

Llevo cuarenta años de escribir o de tratar de escribir poesía –digo tratando porque con la poesía siempre se está tratando. Por esas fechas empecé a escribir algo que por primera vez sentí que sí era mi voz, que empezaba a tener una voz. Todo lo que escribí antes lo sentía verde, y fueron publicaciones afortunadamente efímeras.

En la fecha que acabo de decir, yo traía unas líneas en mi cabeza desde hacía unas semanas que no parecían tener sentido pero que me atreví a escribir. Y fue como la llave o la puerta, porque a partir de ahí empecé a escribir y a escribir, y fue el inicio de Migraciones. No tiene mucho sentido… ¿qué es eso de las «migraciones de los claveles rojos?» Pero igual lo escribí, y ese fue el inicio.

[…]

¿Crees que el poema puede cambiar de forma cronológica, o sólo va a cambiar por el extremo final, con más adendas?

No, no, de esa manera no. El poema más bien crece y al mismo tiempo que crece locondenso, lo aprieto. El poema ni siquiera ha crecido cronológicamente porque para mí las tres primeras partes siguen siendo las tres primeras partes. Por supuesto, sí que ha habido migraciones dentro del poema, frases que migran de un lado a otro, que he movido, a veces de una página a otra página.

Las tres primeras partes son las tres primeras partes y las dos últimas también lo son. El poema  ha seguido creciendo de la sexta parte, del medio, casi podría decir que ha crecido «de la panza», como si «se embarazara». Es de la panza de donde crece, y ahí es donde hay posibilidades de dar a luz. Porque el final lo tengo y el principio también, ésos no los muevo, eso es algo que sí sé. Lo que no sé es si va a seguir creciendo o si de verdad lo he terminado. Eso no lo sabes nunca.

A lo largo de Migraciones da la impresión de que desde el principio hasta las últimas partes va evolucionando la segunda persona, el tú. El yo dialoga con un tú que es un tú externo. Hay un diálogo erótico… hay una dirección hacia el exterior. Progresivamente ese yo se va situando dentro de la voz poética. La voz poética se va desdoblando y dialoga consigo misma.

La voz le está hablando casi todo el tiempo a la madre (o al arquetipo de la madre). Es una voz que le está pidiendo, demandando, exigiendo, rogando… ser escuchada, tener una respuesta, algo. Pero poco a poco la voz se va quedando más sola, más consigo misma.

Hay un fragmento en  Septiembre que ilustra esto:

Septiembre tiene un epígrafe que dice así:

Dijo el rabino Suzya poco antes de morir: «Cuando esté a las puertas del cielo no me van a preguntar, ¿Por qué no fuiste Moisés? sino ¿Por qué no fuiste Suzya? ¿Por qué no llegaste a ser lo que sólo tú podías llegar a ser?»

[…]

Estoy

me dejo estar

oigo mi respiración
que es también la tuya

no sé a quién le hablo

el viaje

en lo más solo

necesita ser
compartido

Hace poco acabas de utilizar el verbo «apretar», que es un verbo que aparece bastante en Migraciones. Siempre que aparece en el texto es sinónimo de silencio, de silenciar…

Siento que estoy tocando el silencio, que cada vez hay más y más silencio… a fin de cuentas ahí vamos a acabar todos, en el silencio absoluto. Cada vez me estoy quedando más en el silencio. Y a mí me gusta estar ahí, en ese espacio del silencio…

En la edición mexicana de Migraciones el poema fundacional, que luego ha cambiado de lugar, ha migrado dentro del poema, habla de este silencio y del ruido.

El inicio del poema es ése de «En las migraciones de los claveles rojos». Lo que pasa es que sentí que, para unir ese fragmento de la primera parte de Shajarit con lo que yo escribí después tenía que poner un preámbulo, como si no me atreviese a entrar directamente al poema. No sé por qué.

[…]

En tu obra das cabida a diversas lenguas. Migraciones es un poema mayoritariamente en español pero también incluyes palabras del yiddish, oraciones en hebreo, y también está el inglés, que poco a poco va entrando en el poema hasta el punto de que da título a una de sus partes.

Ciertas cosas sólo se pueden decir en determinado idioma. Por ejemplo, las líneas en hebreo son de algún rezo, siempre las he oído en hebreo, y si las tradujera perderían su fuerza y su sentido. Comencé Threnos la noche del 20 de diciembre de 1999 –tengo muy buena memoria, me acuerdo de fechas con bastante exactitud-, y hasta agosto del 2009, o sea han pasado diez años, y he seguido agregándole versos. A lo largo de los años, como hemos mencionado, he movido palabras y páginas enteras, así que ha habido migraciones dentro de Migraciones.

[…]

A lo largo de tu libro hay permanentes desdoblamientos del yo. Pienso en esa “niña loca” que te mira al principio de Migraciones, o en la mujer joven que tal vez no habría sido tu amiga, o luego en mujeres viejas.

Es que son muchas voces que en realidad son la misma voz. Escribí esa línea de «una niña loca me mira desde adentro. Estoy intacta», y eso lo escribí en 1976. Han pasado treinta y cuatro años y puedo seguir diciendo que «una niña loca me mira desde adentro» y que «estoy intacta». Y también en muchas partes de ti estás vieja.

Y también hay partes del libro, en especial en las tres primeras, en las que  me doy cuenta de que quise darles voz a esas mujeres que llegaron desde Europa del Este, de lo que ahora es Ucrania, Polonia… Entre las cuales vinieron la mamá de mi papá, a la que nunca conocí –el no conocerla me permitió inventarla-.

Quise darles voz porque siento que no tuvieron tiempo de hablar de sus sueños, estuvieron muy ocupadas en tratar de sacar adelante a los hijos, al marido, en un país del que lo único que sabían era que estaba en América. Estas mujeres de las que yo hablo, básicamente de esta abuela a quien no conocí, son mujeres jóvenes pero que llegaron con hijos pequeños, con responsabilidades…

No estoy hablando de una mujer joven que se va a otro país donde todo es una aventura. Hay una parte de mi libro que también se liga, aquí sí, con estas migraciones reales. Es más, en el siglo XX y en lo que llevamos de este siglo, todo lo que vemos son migraciones. Los mexicanos, los «mojados» que se pasan a EE.UU. Acá [en Suecia] cuánta gente no hay de Pakistán… Vivimos en las migraciones.

En Migraciones los colores tienen una función muy importante porque caracterizan estados de ánimo, y sobre todo caracterizan conceptos. Los poquitos conceptos que articulan el poema de forma lógica están unidos a los colores. El amarillo es el color de la vida, y progresivamente hay una transición hacia el blanco, o se lucha contra la transición hacia el neutro, hacia el blanco. Estamos en un país con una luz blanca, aquí en el norte de Europa; supongo que es pertinente de hablar de esto en este lugar.

Soy muy visual, el mundo me entra por los ojos. Estudié Historia del Arte, tengo una licenciatura en Historia del Arte y, aunque no ejercí la carrera, seguramente ésta me dio un background a una serie de inquietudes, o ni siquiera inquietudes… de algo que una trae. Es que siento que las emociones, que los sentimientos, tienen colores.

Por ejemplo, yo puedo decir que la tristeza es verde, digo un verde y pensé en un verde como aguacate, un verde feo (risas), un verde que tiene amarillo, que tiene bilis. Sin embargo el color amarillo me encanta, le cabe todo el sol. Me gusta mucho la luz, la luz me importa muchísimo. En ese sentido, aunque Estocolmo me parece una ciudad bellísima, no podría vivir acá, me gusta la luz, me gusta el sol.

Esos dos colores, el blanco y el amarillo a mí me dan mucho a nivel de emociones. Percibo las emociones con colores.

Otro color que me gusta muchísimo-muchísimo justamente es el azul. ¿Por qué tenerle miedo a la melancolía?

Al mostrar los versos finales de Migraciones, a Gloria se le quiebra la voz…

Visualmente puedes ver cómo las líneas ya sólo tienen una o dos palabras. Lo que está invadiendo el poema es el silencio…

La poeta lee dos poemas de Leteo, voz griega que significa «olvido», y que también designa al río del inframundo cuyas aguas otorgan el olvido:

 

Como si tuviera nostalgia de lo que estoy siendo
Nostalgia de mí
Como si pudiese comenzar de nuevo
Como si me mudara a otra casa
Como quien repite palabras que son mantras
Que son un monólogo desde ti hacia ti
Como quien oye llover
Como si fuese yo la que ha comenzado a morir y no tú
Como si el miedo y el polvo fuesen uno.

De LeteoOp. Cit., 2002: 100

Las palabras se curvan          se tocan           se oscurecen
Alguien afuera abre una puerta         alguien toca el piano
Las palabras se guardan y se olvidan
No te debo nada

Sigo el movimiento del sueño             sus huellas pequeñísimos
Sigo el movimiento del río     su peso            sus partículas             su silencio
sus larvas       sus laberintos             las estrellas que flotan como cáscaras

Quedan los frescos
la pared llena de fotografías
la mañana
la espesa         la temida
la mañana para no ser vista              la mañana para llorarme
la larga           la indefinible               la quieta mañana

El aire se arquea con el peso de las acacias

De LeteoOp. Cit., 2002: 104.

Uno se va a morir a solas      a solas en lo oscuro
lejos de lo que uno fue o creyó ser

Uno se muere entre los sentimientos más simples
en la sorpresa enorme de estar muriendo
Uno se abre un hueco en la oscuridad y se echa allí como un animal

De LeteoOp. Cit., 2002: 118.

Fuente

 

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.