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Mi librería es una sala de fiestas, hay que darle ese aliciente al libro, esa alegría

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Compartimos la nueva entrega de la serie de entrevistas a libreros, esta vez con Laura Riñón [Librería Amapolas en octubre], por María Luisa Fuentes, en el blog de La umbría y la solana

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«El futuro de las librerías depende del presente: hay que darles vida, alegría y diversión»

¿Los españoles nos interesamos poco o mucho por Portugal y su literatura?

Poco. Sabemos algo de la cultura, pero de la literatura, conocemos solo a tres o cuatro autores importantes.

¿Qué te piden más tus clientes, novela portuguesa o poesía árabe?

¿Esta pregunta tiene trampa? Novela portuguesa.

¿Qué título imprescindible de las letras lusas deberíamos haber leído antes de los cuarenta?

Los Diarios, de Pessoa.

El retorno [Dulce María Cardoso]¿Qué escritora portuguesa de hoy merecería mucho más reconocimiento en España del que tiene?

Dulce María Cardoso. Me siento super feliz de haberla descubierto; acabo de tener un flechazo con ella y creo que va a ser una autora necesaria; bueno, ya lo es.

¿A qué escritor/a de la Península Ibérica le darías el premio Nobel?

A Manuel Vicent, que me gusta mucho, aunque no le pega. Bueno, mejor: a Soledad Puértolas.

¿Qué es más complicado vivir de escribir libros o de venderlos?

De ninguna de las dos cosas se puede vivir, salvo excepciones, que son tres de cada millón; pero creo que sí se puede vivir del mundo de la literatura, de lo que hay en torno a los libros, a la escritura, los talleres, los encuentros…, que es muchísimo más importante que una librería sin más, porque se trata de sacar la cultura y la literatura a la calle, que es lo que yo quiero hacer desde aquí.

¿Colocas en lugar destacado de la librería los títulos con buenas críticas o sigues tu propio olfato?

Yo me leo los libros que vendo para tener una opinión y recomendarlos, tengo que saber lo que estoy vendiendo. Pero si viene una persona cuyo criterio me gusta y me pide un libro, yo pido dos y me lo leo. Cuando viene un editor y me ofrece un libro y creo que me puede interesar, me lo leo. Me gusta mucho que me sorprendan, como a mí me gusta sorprender al lector. Si aciertan conmigo, normalmente yo acierto con ellos.

¿De niña, ya querías ser librera o la vida te trajo hasta aquí?

De muy niña, quería ser monja y payaso. Luego, algo más mayor, escribía mis pensamientos, diarios… Ser librera estaba tan presente en mi vida que en mi novela Amapolas en octubre hay una librería que es un personaje más, un lugar de encuentro y de tertulia. Hablamos de la bohemia de París, de los cafés de Lisboa, de tertulias, encuentros… A mí me gustaría darle vida otra vez a ese mundo, que se abra a todo tipo de personas, que no sea un mundo gris y sepia, sino más divertido; que la gente diga «he estado en
una librería con un cantante, un escritor, un actor y ¡qué bien lo hemos pasado!».

¿Hay alguna librería en algún rincón del mundo que te gusta especialmente?

He sido azafata de vuelo 22 años y lo primero que hacía al llegar a cada ciudad era ir a sus librerías. Mis tres preferidas son: Ateneo Grand Splendid, en Buenos Aires, McNally Jackson, en Nueva York, y Shakespeare and Company, en París. También la Librería de Javier, en Alcalá de Henares, por donde pasan los premios Cervantes.

¿Qué futuro auguras a las librerías?

Depende mucho del presente que les demos. Si trabajamos en este presente, tendrán un buen futuro, entendiendo que las librerías y los libros no son lo que fueron, y que los hábitos de lectura, como de vida, están cambiando y tenemos que adaptarnos. Quizá me equivoque y no sirva todo lo que hago hoy de eventos y encuentros… que parece que mi librería es una sala de fiestas… Pero creo que hay que darle ese aliciente al libro, esa alegría. Y, sobre todo, hay que pensar en ahora.

Amapolas en octubre


Puedes ver aquí todos los libros de La umbría y la solana y, sobre todo, el detalle de las librerías donde podéis encontrarlos y encargarlos, que os recomendamos, como la Librería Amapolas en octubre, en la calle Pelayo, 60 de Madrid.

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