Inicio»Novedades»¿Por qué este Libro?»María Goyri. Una mujer asombrosa

María Goyri. Una mujer asombrosa

0
Compartidos
Linkedin Pinterest WhatsApp

¿Por qué este libro?

Por Carmen Oliart, editora de Sabina editorial

Este libro tiene mucho que ver con vínculos personales. Descubrí a María Goyri gracias a mi amiga Sara Catalán (su bisnieta), que ha catalogado su legado y puesto en marcha el Archivo Pedagógico María Goyri/Jimena Menéndez Pidal

Aunque yo sabía quién era, quedé asombrada por el legado que nos ha dejado, admirada por todo lo que hizo en su vida y me fui entusiasmando con la idea de hacer un libro sobre ella. Y sobre todo he disfrutado muchísimo leyendo sus cartas y sus artículos, he podido asomarme a su vida más personal y he disfrutado con la inteligencia, el sentido del humor y la contundencia con que expresaba sus opiniones. Y lo bien que escribía. 

Y algo más importante, que es el vínculo tan fuerte que tuvo con su madre, Amalia, con su abuela Juana y con su familia materna. Ni su madre ni su abuela se casaron y vivieron sus vidas a su manera, las tres fueron mujeres libres. 

Creo que es muy necesario dar a conocer la vida y la obra de María Goyri para que la gente pueda descubrir a esta mujer asombrosa y disfrutar igual que yo lo he hecho. Lo mejor del libro es que podemos leerla a ella directamente, imaginar su voz y los lugares donde escribía.

A continuación un fragmento del libro María Goyri, una mujer asombrosa, procede de las páginas 30 a 31:

En la citada entrevista a La Estampa, continúa exponiendo su demanda para que se convalidaran los estudios a las mujeres:

Esto ocurrió en el año 1892, y aproveché la celebración de un Congreso Pedagógico para tomar parte activa en el mismo, solicitando que todas las asignaturas del Bachillerato, que se convalidaban a los hombres, en las Escuelas Normales, fueran también convalidadas a las mujeres que se encontraban en el mismo caso. Como verá usted, la petición no podía ser más justa. ¡Pues hubo infinidad de protestas!… Sesudos y doctos varones recordaron la frasecita de Schopenhauer, asegurando que las mujeres éramos unos animalitos de cabellos largos e ideas cortas. Sostuvieron que nuestro deber era zurcir calcetines, guisar, mimar al marido, y que todo eso era incompatible con el estudio de la Filosofía. Sin embargo, yo jamás he advertido esa incompatibilidad, y me he ocupado siempre de mi casa, como si no hubiera leído otra cosa que el Manual de la perfecta cocinera. Pero esos señores que tan violentamente se oponían a que la mujer realizase trabajos intelectuales, no recordaban (o no querían recordar) las infinitas obreras que al apuntar el alba, abandonan sus casas para ganar un jornal miserable en los talleres; ni las señoritas pobres, las huérfanas, las viudas, que por carecer de instrucción se veían obligadas a ganar su vida de una manera bochornosa. No pensaban en eso, no. Pero ponían el grito en el cielo ante la idea de vernos con un título académico…y ante la posibilidad de que tomáramos parte, con éxito, en las oposiciones que antes se reservaban exclusivamente.

En octubre de 1892 se celebró en el Ateneo de Madrid el II Congreso Pedagógico Hispano-Portugués, en el que se debatió sobre la educación de las mujeres. Un asunto que llevaba tiempo siendo objeto de controversia pública y que suscitó discusiones encendidas entre participantes, como quedó reflejado en la prensa de la época. Hubo una gran asistencia y participaron muchas mujeres, en su mayoría profesionales de la enseñanza, pero también escritoras, médicas y estudiantes universitarias. Un buen número de ellas formó parte del comité organizador y de las mesas de las distintas secciones en que se dividió el Congreso, como Carmen Rojo, directora de la Escuela Normal de Maestras; Matilde Padrós, estudiante; Asunción Vela, secretaria de la AEM y amiga de María; Berta Wilhemi, reformadora social y filántropa; la escritora Emilia Pardo Bazán, o Concepción Arenal, precursora de reformas sociales, penales y educativas en pro de las personas más desfavorecidas.

María Goyri, entonces ya institutriz y estudiante universitaria, participó como secretaria de la mesa de la Sección 2ª y se dio a conocer por defender la ponencia de Concepción Arenal en una intervención que suscitó muchos aplausos.

 


Puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— este mismo libro en estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son…

María Goyri (1873-1954) fue una mujer extraordinaria que contribuyó decisivamente como pedagoga e investigadora a la ampliación de la educación para las mujeres y a su incorporación al mundo laboral. Ligada a la Institución Libre de Enseñanza, trabajó en la Residencia de Señoritas y en el Instituto Escuela. Se implicó con pasión en causas feministas y progresistas y defendió siempre la capacidad de las mujeres para desarrollar cualquier actividad. Por todo ello, la Junta Militar de Burgos la definió en un informe de 1937 como «una de las personas más peligrosas de España».

Publicó en vida un gran número de artículos y dos libros, de historia literaria y sobre la condición de la mujer. Y dejó muchos otros estudios inéditos, algunos de los cuáles se han publicado recientemente. Este libro hace un recorrido por su vida a través de las cartas que escribió a su madre, Amalia, que la educó en casa hasta que cumplió doce años. Las cartas son un reflejo de esta relación, de la vida de María y del contexto social e histórico en que vivieron, destilan inteligencia, determinación y un agudo sentido del humor.

La autora

Carmen Oliart Delgado de Torres es editora. Ha publicado Siguiendo a Emily Dickinson (Sabina editorial, 2015) y, junto con Ana Mañeru MéndezPalabra de Diosa. 44 siglos de poesía (Sabina editorial, 2019).

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.