Inicio»Puentes»Notas de prensa»Los quebrantahuesos. El lejano y brutal oeste

Los quebrantahuesos. El lejano y brutal oeste

0
Compartidos
Linkedin Pinterest WhatsApp

 

Yo, se lo advertí, no sé contar historias. […] Lorel Manzano, en cambio,
sí sabe contar historias. Lo hace magistralmente. Y ustedes están
a punto de constatarlo, además, en una bella edición.
Si piden más, diosito los castigará por ambiciosos. Ángel Ortuño

 

Un asesinato y dos disparos son los eslabones que conectan los quince relatos que conforman esta obra de Lorel Manzano. Adentrarse en Los quebrantahuesos es penetrar en una realidad difícil de contar que se vive en cientos de pueblos de México. Son historias que nos transportan al paisaje del imaginario fronterizo del lejano Oeste, de gente y tierra salvajes, donde la violencia es la energía que mueve todos los comportamientos de sus habitantes. A medio camino entre la novela gótica y el wéstern, Lorel Manzano nos sumerge en un inframundo árido donde la crudeza del entorno rural mexicano queda sellada por la diversa mitología de espectros y fantasmas, por bandoleros y narcotraficantes.

En los ocho cuentos principales se ofrece una visión caleidoscópica de la muerte —«La muerte de la señorita Garbancera» y «Piárati, el adivino»—, el desprecio —«El funeral»— lo repulsivo —«Serranos», «Árbol de colibríes» y «Lutos de Juárez»—, y todo esto junto en «Los quebrantahuesos» y «Acá pura matanza». Mientras, los siete cuentos intercapítulos «Moscas de la fruta», «Dos balas», «Un árbol bajo el piso», «La pulpa del mango», «Caminaba el tiempo», «La mano en el aire» y «Las flores de la tela»— se sitúan en un presente desconocido, cruzado por esas dos balas, hilando todos los relatos para crear un todo mortuorio.

Los quebrantahuesos es un ciclo de cuentos que conjuga ficción y realidad para mostrarnos unas vidas llenas de frustración, abuso y pena, y, sin embargo, llenas de esperanza. Por este libro, Lorel Manzano obtuvo el Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí Amparo Dávila 2014, la quinta autora en conseguirlo desde 1975. Los quebrantahuesos es su primer libro publicado en España.

El argumento

Un par de balazos y unas mosquitas de la fruta presagian la muerte en todos los relatos que componen Los quebrantahuesos. Estos elementos sirven para hilvanar las dos partes en las que se divide el volumen, intercaladas la una con la otra en capítulos pares e impares.

Los capítulos pares nos presentan una familia en sus quehaceres cotidianos en un presente no ficticio, y los impares se desarrollan en un inframundo donde la muerte, la violencia física y verbal, la desesperación, la frustración y lo sobrenatural se mueven de un cuento a otro, apareciendo estos elementos en todos ellos en mayor o menor medida. Los capítulos pares son muy breves, casi microrrelatos, y juntos conforman una misma historia con inicio, nudo y desenlace. Los impares son más extensos y cada uno de ellos arroja una mirada desde enfoques variados al tema de la muerte y de los desaparecidos en México.

Cubierta de Los quebrantahuesos (Cicely, 2021)

El primero de los cuentos impares, titulado «La muerte de la señorita Garbancera» personifica a la propia muerte. Se cuenta su vida, y sus muchas muertes, desde un ángulo jocoso y humorístico. Ella, La Muerte, personificada en una mujer desmesurada y salvaje (grande, fuerte, deslenguada, gritona, mal vestida) siempre acaba volviendo al mundo de los vivos, por mucho que estos intenten deshacerse de ella, para divertirse y hacer de las suyas.

En el segundo cuento, «El funeral», el desprecio planea entre todos los asistentes a un funeral, que acabará estallando en una cadena de reproches entre unos y otros. Inés, joven madre de cinco niñas, asiste a las exequias de un vecino del pueblo, sin sospechar que acabará metida en las refriegas enquistadas y soterradas entre vecinas, y que la llevarán a descubrir que su marido la engaña. El único que se salva es el fallecido, cuya identidad es lo de menos.

El tercero, «Serranos», cuenta cómo Regina cuida de su sobrina adolescente a regañadientes. La madre de esta ha muerto y le fastidia ocuparse de ella. La sobrina se está desarrollando y Regina, celosa, teme que su hombre se largue con ella y la deje tirada. Casi todo el relato es un monólogo interior en el que la paranoia de Regina es cada vez más acusada, perdiéndose entre la realidad y las fantasías de venganza.

En el cuarto relato, «Árbol de colibríes», lo repulsivo se presenta en el incesto entre padres, tíos e hijas. La protagonista es Adela, una mujercita que idolatra y ama a su padre. Tanto lo ama, que ha desplazado a su madre en el papel de esposa. En una ausencia del padre, el tío de Adela, que la desea tanto que ha perdido el juicio, la fuerza. Este hecho desencadena una serie de reacciones en las que los tres protagonistas acaban muertos.

En «Lutos de Juárez», el quinto cuento, un animal nahual tienta en la noche cerca de la casa de Amalia y Matías. Ella, una mujer asilvestrada, misántropa, que vive entre gallinas a las que gusta de torturar. Él, Matías, un pobre desgraciado, milico, que vaga por los montes causando el terror y cuyas desgracias llegan a las puertas de su propia casa. Su relación es animal y visceral, a pesar de la repulsión que sienten el uno por el otro.

El sexto, «Piárati, el adivino», relata el fin de Piárati, un hombre que desde niño espera vengar el asesinato de su padre. Enrolado con la banda del narcotraficante al que quiere matar, con los años se ha ido ganando la confianza del enemigo, su familia y de todo el pueblo. Piárati elige matarlo aprovechando la refriega con otros narcos rivales, pero se da cuenta que ha sido engañado al adentrarse en un laberinto al inframundo, de pura herencia prehispánica, en el que descubre que su venganza le cegó, impidiendo discernir quién era el verdadero asesino de su padre.

En el séptimo relato, «Los quebrantahuesos», dos huérfanos, Los Juventinos, dirigen un batallón infantil contra los quebrantahuesos, el apodo que dan a los hombres armados que van sembrando la muerte por los pueblos dejando a cientos de niños huérfanos. Los dos hermanos se aman irracionalmente, buscando a los progenitores en el otro, y desprecian a sus compañeros, que igualmente los detestan e idolatran a partes iguales. Todos los niños esperan que sus padres vuelvan de la muerte, pero acabarán encontrándose con ellos, porque los quebrantahuesos no dejan a nadie vivo.

Finalmente, en el octavo cuento, «Acá pura matanza», se describe a Bulmaro, un hombre que lleva consigo la violencia y la lujuria por donde quiera que pasa. Las viudas y los niños abandonados del pueblo, cansados de que este tipo de personajes los ahoguen, aprovechan una de sus borracheras para matarlo. El desprecio es mutuo, pero esta vez es él quien muere.

En cuanto a los cuentos pares, están centrados en la familia de Paula, en un presente atemporal, casi inmóvil, en el que el marido se prepara para salir de la casa mientras ella se afana en preparar la mesa y atender a los niños, que juegan despreocupados en el jardín. En ellos se entrelazan los elementos de los otros cuentos y se presentan como un reflejo de la realidad violenta y mortal de un día cualquiera en México.

Los quebrantahuesos es un libro que explora la muerte desde diferentes ángulos, muestra la violencia en México y la impotencia de los familiares ante la desaparición forzada. Es una metáfora de las familias que no pueden enterrar los cuerpos de sus familiares. También, es un libro con un lenguaje sorprendente para un lector no familiarizado con la jerga mexicana, ya que nos transporta a los espacios rurales de México y a masticar lentamente las palabras de los quince relatos, algo que destacó el jurado, compuesto por Guadalupe Nettel, Orlando Ortiz y Eraclio Zepeda, del Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí Amparo Dávila, quienes resaltaron que: «Su narrativa seduce por su forma eficaz de abordar la temática rural y los ámbitos suburbanos, y su búsqueda novedosa del lenguaje».

Por si todavía tenéis dudas, Pepe, librero de una de nuestras queridas librerías, Pynchon & Co., escribió sobre Los quebrantahuesos: «Lo devoré… ¡me ha encantado! Ese tono duro y a la vez ensoñador, tan mexicano… Las sutiles conexiones entre los relatos, el uso de los distintos registros del lenguaje… Una maravilla, en serio».

Librerías —especialmente— recomendadas
Sobre la autora
Lorel Manzano

Lorel Manzano (Ciudad de México) es escritora y traductora literaria. Estudió Lengua y Literatura Modernas Alemanas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue becaria del Fondo Especial para la Cultura y las Artes del Estado de México (FECA) en 2012 y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el programa Jóvenes Creadores en la categoría de novela, en 2010, y en la de cuento, en 2013. En el año 2011 obtuvo la Mención Honorífica del Premio Nacional de Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela por El rumor del aliso, y en el 2014 se alzó con el Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí Amparo Dávila con Los quebrantahuesos.

Es coautora de distintas antologías, entre ellas, A golpe de linterna. Más de 100 años de cuento mexicano (Atrasalante, 2020); Lados B, narrativa de alto riesgo (Nitro/Press, 2016); El libro de los seres no imaginarios (Ficticia, 2012), y El ocaso del Porfiriato. Antología histórica de la poesía en México 1901-1910 (FCE y FLM, 2010). Tradujo La niña (AUIEO, 2011), de la autora austriaca Christine Lavant; la novela Ni una palabra (SM, 2016), de Andreas Jungwirth; Criminales y fracasados. Cinco retratos (Pollo Blanco, 2018), de Felicitas Hoppe, y El tren llegó puntual (FCE, 2021), del premio Nobel Heinrich Böll.

Aparte de escribir y traducir, es colaboradora habitual en periódicos, revistas y suplementos culturales mexicanos. Sus textos se pueden leer en Milenio, La Jornada, El Universal, Tierra Adentro, Reverso y Revista Folios.

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.