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Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Satán y no se atrevió a preguntar

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Hail Satán

La organización Templo Satánico inauguró la medianoche de este sábado en Detroit una enorme escultura de bronce de Baphomet, una deidad que se asocia al Diablo y cuyo origen se sitúa en las acusaciones de herejía que en la Edad Media se hicieron contra los templarios.

Para evitar sabotajes o actos de rechazo, los responsables de Templo Satánico mantuvieron en secreto hasta el último momento el lugar donde está ubicada la estatua comunicando el emplazamiento a los medios poco antes por correo electrónico.
La estatua, de casi tres metros de alto, y con un peso cercano a la tonelada, es una representación en bronce de Satán alado, con cara de macho cabrío y cuerpo humano. Tiene el brazo derecho alzado y señala al cielo con dos dedos. Un niño y una niña están ante él adorándole. Tras descubrirse la estatua, los seguidores del grupo gritaron: «Hail Satán». Muchos de los asistentes se hicieron fotos con la estatua. La estatua fue ubicada en una nave industrial en las cercanías del río Detroit. Su inauguración ha generado un importante rechazo, sobre todo en los círculos cristianos. «Lo último que necesitábamos en Detroit era tener que hacer una fiesta de bienvenida al Diablo», ha dicho el reverendo Dave Bullock.

En su página web, la organización sostiene que su finalidad es «incentivar la benevolencia y la empatía» entre las personas, y se ofrece a dar charlas en escuelas.

Noticia aparecida el domingo 26 de Julio de 2015 en el diario El Periódico

The Satanic Temple (TST) de Detroit es una de tantas iglesias dedicadas al culto a Satanás que han aflorado en las últimas décadas en Estados Unidos. Este ministerio singular engloba a un rebaño de fieles notable y especialmente activista. Sus miembros más allá del culto que procesan y la consecuente liturgia se caracterizan por tomar partido en posicionamientos morales y políticos de una manera activa. Un ejemplo: el 23 de abril de 2016 miembros de TST organizaron una performance callejera en defensa del derecho a decidir de las mujeres en temas que afectan a la gestación. Los miembros de la TST disfrazados de bebés en pañales se flagelaron en grupo y arremetieron contra las corrientes conservadoras de planificación familiar en un contexto estético inspirado en el bondage y el sadomasoquismo. Vaya otro ejemplo, en febrero de 2016 la iglesia comenzó un ciclo de conferencias por toda la ciudad bajo el enunciado El Ciclo Sabath, en el que se expusieron las bondades del satanismo aprovechando el marco mediático que supuso la anticipación al estreno de un esperado filme. Curiosamente, a su modo, TST organizó una poco ortodoxa première de la película de horror La bruja (The Witch), extraordinaria cinta estrenada en 2016 acerca de los orígenes de la brujería. A la sazón, las huestes de la iglesia diseñaron una campaña publicitaria que supera a la del más presto equipo de mercadotecnia de una productora cinematográfica.

SatánCabe señalar que no he fijado mi atención en The Satanic Temple de un modo completamente azaroso. Detroit es actualmente una ciudad sumida en un declive económico que la ha llevado a convertirse en una metrópoli fantasmal y prácticamente deshabitada. Kilómetros y kilómetros de avenidas y barrios abandonados en una suerte de apocalipsis metropolitana sin parangón en los Estados Unidos, al menos si no nos retrotraemos a la época de la Gran Depresión. La que fue la cuna de la industria automovilística en Michigan y máximo exponente del sueño americano es hoy un fresco dantesco en el que la TST o cualquier culto esperanzador tienen una vigencia acaso más moral que oportunista. Detroit es una ciudad dejada de la mano de Dios y exprimida hasta convertirse en paradigma de la codicia del sistema. En cierto modo, un laboratorio que nos permite analizar cuánto de renovador y quizá necesario conlleva la fuerza de un culto con un enfoque contestatario en tierra quemada. Quizá Dios abandonó a su estimado rebaño, negándole la luz y sumiéndolo en la incertidumbre… ¿No va acaso en la idea del citado apocalipsis asumir esa sombra, esa decadencia, y abandonar toda esperanza? Quizá no sea del todo casual que la figura de Satán eche sus raíces con fuerza en una moderna Babilonia, destruida y sin esperanza. Cabe señalar que incluso en el territorio de la ficción esta especulación ha hecho fortuna. En el filme de 2013 de Jim Jim Jarmusch Solo los amantes sobreviven (Only Lovers Left Alive), el realizador sitúa a la criatura que en nuestro ideario colectivo puede parecerse más al Ángel Caído, el vampiro, en un Detroit conformado en guarida de almas atormentadas. Eve (Tilda Swinton) y Adam (Tom Hiddleston), una pareja de amantes eternos, frágiles y desencantados, «viven» su condición de upiros inmortales en un apartamento de un Detroit desértico y azotado por la desesperanza. Para contrarrestar lo anodino de la inmortalidad, la pareja protagonista también recurre a cierta liturgia, en este caso creando un universo privado, rutinario y cifrado, caracterizado por una idea de existencia ligada a la razón y a la luz: la música, la ciencia y la literatura son el sustento de este par de demonios frágiles que miran a los humanos como si fueran muertos en vida.


Este es un fragmento del prólogo a la obra El Libro de Satán. Todo sobre el Culto al Diablo, de la editorial Hermenaute. Sus autores son Carlos Aguilar y Frank G. Rubio. El prólogo es de Lluís Rueda, director de la editorial. Pueden conseguir el libro, ya lo saben, en la generosa red de librerías con las que trabajamos.

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