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Las revoluciones en la historia de la humanidad han comenzado en ámbitos pequeños

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«El emperador va desnudo» es el mensaje principal del famoso cuento de Hans Christian Andersen «El traje nuevo del emperador» y nos muestra que, en ocasiones, la sociedad está ciega ante la realidad hasta que se alzan algunas voces.

Con la crianza y el trato que reciben los bebés, la infancia y las madres en la sociedad actual pasa exactamente lo mismo. Se está criando y haciendo políticas en contra de las necesidades mamíferas y la sociedad lo acepta. Pocas personas están alzando la voz denunciando la realidad y María José garrido Mayo es una de ellas.

Redes de maternidad y crianzaMadre, Doctora en Antropología especializada en Etnopediatría y Antropología de la maternidad y la infancia, María José Garrido Mayo es autora de «Etnopediatría: infancia, biología y cultura» y «Redes de maternidad y crianza» que acaba de lanzar su 2ª edición.

Le entrevistamos para que nos explique por qué «el emperador va desnudo» en el tema de la crianza, qué consecuencias tiene y qué podemos hacer…

¿Cómo describe una antropóloga experta en Etnopediatría la crianza del siglo XXI?

La crianza actual, en las sociedades industrializadas, ha sustituido la presencia, que es lo único que realmente necesitan los bebés y los niños, por cosas materiales.

Por un lado, consideramos que un bebé está bien atendido cuando está alimentado y limpio. Así, creemos que cualquiera puede cuidar a un bebé, que da igual que esté con su madre, con otros adultos o en una guardería. De esta forma, obviamos su necesidad de contacto físico con la madre, o con su figura de apego, que es la forma de facilitar su desarrollo emocional y físico. Un vínculo adecuado es la mejor manera de prevenir un buen número de trastornos y enfermedades en el futuro.

A nuestro modelo de crianza también le falta tiempo libre. Los niños tienen tantas actividades dirigidas por adultos, entre escolares y extraescolares, que superan la jornada laboral en Europa. No pueden disfrutar del juego libre, no pueden experimentar, equivocarse, aprender a gestionar sus relaciones sociales, su tiempo o su aprendizaje. No respetamos las necesidades del desarrollo infantil.

En resumen, todo se hace al revés: cuando el bebé necesita dependencia, durante el primer año, por su gran vulnerabilidad, forzamos su independencia y queremos que duerman solos, que no estén en brazos. Mientras que, cuando comienzan a deambular, caminar o querer adquirir independencia, exigimos que estén cerca de nosotros.

La dependencia es una etapa necesaria para llegar a la autonomía. Forzar el proceso siempre tiene un precio en el desarrollo infantil, en su salud y enfermedad.

La epidemia de estrés, ansiedad, fatiga crónica y TDAH infantil o el índice del 25% de depresión materna en la etapa perinatal son un reflejo del desequilibrio entre nuestras necesidades como especie y nuestra forma de vida.

¿A qué te refieres cuando hablas de «un mundo hostil para la infancia»?

A que no se tienen en cuenta las necesidades físicas y emocionales, ni de los bebés y niños, ni de las madres. A la importancia para su adecuado crecimiento de un embarazo, parto, alimentación, contacto físico y sueño respetuosos con su fisiología. A la necesidad de reconocer nuestra parte biológica, como especie mamífera que somos, que nos obliga a la cercanía de un cuidador durante el primer año de vida. A aceptar la importancia de la etapa primal y a plantearnos la relevancia de cuidar la maternidad y la infancia para lograr una sociedad más sana y, por tanto, más feliz.

Un ejemplo de esta hostilidad es que los niños no son ni siquiera bienvenidos en ciertos espacios. Existen restaurantes y hoteles, así como acontecimientos sociales, como bodas, en las que no se permiten niños. Es absolutamente absurdo que una sociedad no acepte a los niños que constituyen su futuro. Además de inmoral e inaceptable.

Si en lugar de niños, se prohibiera la entrada de mujeres, ancianos o belgas nos parecería intolerable. Pero nuestra sociedad es profundamente adultocéntrica y excluye la infancia de muchos ámbitos de la sociedad, por primera vez en la historia de la humanidad. No olvidemos que los espacios exclusivos para niños no existían hace doscientos años, en muchos lugares del mundo siguen sin tenerlos.

[…]


Redes de maternidad y crianza está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com

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