Inicio»Puentes»Comenzar a leer»Las Alegrías es pasear juntas por un pueblo de Mallorca y darnos un baño de sol en enero

Las Alegrías es pasear juntas por un pueblo de Mallorca y darnos un baño de sol en enero

2
Compartidos
Pinterest Google+

Un deseo de abrir, de incluir y de dejarse transformar en relación a esas nuevas lecturas, a esos otros materiales que en principio no son nuestros y que pasan, por contacto, a serlo de todas, y del todo

Por Javier Cuevas

Parafraseando a Esquirol, existir es, en parte, resistir. Ser en el mundo y ser sobre los escenarios nos obliga, sin duda, a ejercer algunos movimiento básicos de resistencia al ruido y de atención crítica y amorosa a todo lo que nos rodea, a lo que nos constituye como seres humanos y a lo que nos une en nuestra frágil precariedad. El vínculo, los afectos, la juntura, la memoria, los fluidos, la piel –lo táctil– son focos políticos y estéticos para el arte y el pensamiento más oportunos que nunca. Son arcaicos y al mismo tiempo imprescindibles para nuestra transmodernidad.

Las Alegrías de Roy Galán son Las Alegrías de Paula Quintana. Y son, todas a una, un gesto contundente y pesado que revela el poder de la alegría como potencia generadora y como posicionamiento político y vital ante un estado –de cosas, de relaciones, de comunidades y de individualidades– gravemente tocado por las designaciones y las deudas adquiridas con el régimen. Es un proyecto común desde el que exponerse clara y discretamente como filamentos conectados, cálidos e incandescentes en medio de la lluvia ácida de expectativas, herencias, inercias y modas que empiezan y acaban en sí mismas. Un deseo de recuperar la raíz, de profundizar en lo fundamental y de proponer un viaje desde el centro orgánico en el que nace y desde el que se traslada todo ser viviente.

Las alegríasPorque Las Alegrías es un proyecto que existe –como todos– desde el coño. Desde las puertas de Cádiz. Una roca pesada, misteriosa, brillante y celeste con forma de útero y de crisálida que cae, que golpea el agua con un pulso latiente y que, tras el golpe, se eleva ligera dejando tras de sí una reverberación y un cuerpo abierto a la vida y a la transformación. Un cuerpo lento, atento, repleto de detalles, contundente y gestor (de gesto y de gestación) de un destino siempre hilvanado al destino de todas las mujeres, de todas las madres y de todas las hijas del mundo. También de las que habitan en el cuerpo de los hombres y en el de todos los seres vivos.

Las Alegrías es, además, la invitación a diversos artistas a hacer suyo este motto para construir desde su mirada particular una pieza propia, autónoma e interconectada con la propuesta escénica de Paula Quintana. Un deseo de abrir, de incluir y de dejarse transformar en relación a esas nuevas lecturas, a esos otros materiales que en principio no son nuestros y que pasan, por contacto, a serlo de todas, y del todo. Como nos viene contando Jaime Conde-Salazar, la danza del futuro no produce (solo) obras (para la escena). Las Alegrías es pasear juntas por un pueblo de Mallorca y darnos un baño de sol en enero. Es correr para no perder un avión. Es una instalación de objetos móviles que se repliegan sobre sí mismos. Es contemplar un cuerpo celeste a través de los ojos de un niño. Es la pieza sonora de Óscar Villegas. El meteoro vivo de Tahiche Díaz. La luz y el espacio escénico de Cube.bz. El vestuario de Amuhaici Luis y de Aurelia Gil. La gráfica de Pepe Valladares. Los buenos consejos, la producción y la risa contagiosa de Celia Zaragoza. El sí incondicional de Sandra Cendal y Continta me tienes. Y un relato tan poderoso y bello como el que tienes entre las manos.

Roy Galán ha escrito otra pieza de danza. Un contundente y profundo alegato al amor, a la memoria y a los hilos que conectan a todas las mujeres, generación tras generación, en el reconocimiento a su capacidad de ser alegría, de ser potencia y de ser amparo más allá del tiempo y la distancia. Una obra de arte que ni complementa ni explica la obra escénica y que transversalmente dibuja una historia dentro de las múltiples historias posibles que narra el cuerpo de Paula Quintana. Una oportunidad para leer la danza y para leer a otro Roy Galán, el que comienza a revelarse en toda su potencia. En definitiva, una conjunción de astros que nos señala lo ancha que puede ser la escena y el sencillo e inasible misterio del afecto y la naturaleza humana.


Este es el prólogo de Las alegrías que está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.