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La lucha contra el Maligno es inaplazable

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«La lucha contra el Maligno es inaplazable, el fin de los tiempos se acerca. Un animal infernal, la Bestia Colmena, está encerrando a la Humanidad en su interior mientras los hombres parecen ignorar las celdas virtuales que los aprisionan. Nuestro héroe, Pablo Under Construction, sabedor de dónde está la miel e iluminado por las apariciones de la Divina Providencia y la Santina de Covadonga, emprende la titánica misión de desencajar las bestiales fauces y restaurar la libertad. Un cometido de dimensiones épicas para el que reúne a un particular grupo de acción; una suerte de orden de caballería asardinada, armada con lanzamuelles y tutelada por un cuervo parlante, que se dedicará a exorcizar a los epígonos del mal moderno: parlanchines, traperos, botarates y asustaviejas. Con todos y cada uno se librarán pseudobatallas campales, salpicadas de sangre y sidra, para dirimir quién quedará en pie para tomar el último cafetín, el de antes de ir a dormir. Un espectáculo dantesco del que depende el futuro de la Humanidad, o como diría Julio Iglesias: Parapapá».

Así se presenta la primera novela de Pablo Und Destruktion. Una novela-profecía que tiene mucho de mesiánica, aunque se barnice de humor en muchos momentos para rebajar la tensión y la grandilocuencia. Pablo juega con aspectos autobiográficos para elaborar esta profecía de los tiempos nuevos, tiempos salvajes, que nos traerá el futuro cercano. Analiza esa sociedad-colmena tecnológica e hiperconectada de la actualidad, llevándola al extremo. La Bestia Colmena conjuga todo el vicio y perversión de la humanidad, todos sus miedos, taras y defectos. Los Estados-nación, las redes sociales y los transhumanistas 2.0 la vertebran; pero llega un momento que hay que combatirla, reuniendo para ello la flor y nata del lumpen proletario.

La bestia colmena

Hay algo del Sin Noticias de Gurb (1991) de Eduardo Mendoza en el libro, fundamentalmente en el personaje central, pero también en esa visión cómica que a veces quiere transmitir Pablo. Hay sátira pero también realismo profético, también esa épica de lo cutre tan fascinante. Se presenta una nueva Reconquista con Asturias como telón de fondo, con la Santina revelando las misiones que se deben acometer y Manolín El Gitano y Tomasín formando parte de la infantería.

En los últimos tiempos fuiste subiendo pequeños relatos a modo de diario alucinado en redes sociales, que hacían presagiar el desembarco en forma de novela… ¿Cuándo comienzas a sentir esa inquietud de dar el paso a la literatura?

Hace unos tres años que comencé a hacer borradores de lo que ha acabado siendo este libro. Primero le di forma de obra de teatro porque, al ser algo escénico, me quedaba más cerca del concierto como pieza literaria. Tras representarla en privado me di cuenta de que había ciertas cosas que no podía decir yo mismo y otras que no podían tener lenguaje oral. Tampoco podía seguir haciendo canciones de dos páginas de texto sin parar. No cuajaban, necesitaba escribir una novela y creo que cayó por su propio peso. Esos pequeños relatos me sirvieron para catalizar la escritura y para decir, de distintas maneras, «vade retro» a un fenómeno sociológico que ya estaba alcanzando cotas delirantes y que me inspiró para definir a esa Bestia Colmena que se combate en el libro.

¿Cómo defines esta primera incursión con La Bestia Colmena?

Para mí ha sido profunda pero también divertida. Ojalá lo sea para los lectores.

Decides dotar a la novela de un objetivo grandilocuente: «El propósito de esta obra consiste en explicar, con pruebas abundantes, el origen del actual universo para que sean conscientes de ello las generaciones venideras. A mí no me gusta presumir, bien lo sabe Diosle, pero el actual cosmos existe tal y como es ahora gracias a mi lealtad —y a la de mis queridas huestes— a los designios de la Divina Providencia», para barnizarlo todo con humor, sátira y cierta crudeza… Pero al mismo tiempo juegas con los aspectos biográficos de manera permanente… ¿Es todo maquillaje, una máscara para contar sin pelos en la lengua muchas inquietudes vitales y también, personales?

La novela tiene claras inquietudes exorcistas. Para mí y para todos mis compañeros. Cuando comencé a escribir me di cuenta de que me estaba quedando algo grandilocuente. Solo podía retirarme o avanzar. Y decidí duplicar la grandilocuencia y así apareció toda una dimensión de humor que no existía antes y que me permitía colocar al protagonista en un estado de pobre diablo con complejo mesiánico que da muchísima libertad. La conclusión fue que para hablar de ciertos misterios, es imprescindible reírse.

Consigues dejar tu sello personal en las páginas del libro, jugando con aspectos como la mística, el misterio y cierta psicodelia… ¿Qué influencias directas o indirectas crees que marcaron este viaje?

Di muchísimas vueltas a mi fuero interno. Muchas. Y también di vueltas a libros de todo tipo. Desde Eliphas Levi, Collin Wilson o C.G Jung y sus libros sobre magia o religión hasta Wenedict Erofeiev con Moscú-Petushkí o Limonov con Memorias de un Punk Ruso. También esta presente Don Quijote, Los Hermosos Vencidos de Leonard Cohen y creo que un poco de Eduardo Mendoza también puede haber.

¿Habrá nuevas incursiones en la novela?

Es posible, pero dentro de bastante tiempo.

Entrevista a Pablo Und Destruktion publicada en La fonoteca.


La bestia colmena está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com

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