Demasiadas veces los seres humanos son islas. Por Pilar del Río

José Saramago. El pájaro que pía posado en el rinoceronte

Demasiadas veces los seres humanos son islas, forman parte de un archipiélago común, la humanidad, pero no acaban de levantar los puentes necesarios para la comunicación y así van dejando pasar el tiempo, de soledad en soledad. No tuvo ese problema José Saramago, llegó a la isla de Lanzarote y se encontró a Fernando Gómez Aguilera, es decir, se encontró la posibilidad de la conversación y nunca se sintió solo. Fernando Gómez Aguilera fue, a lo largo de dieciséis años, su interlocutor, la persona en la que el escritor portugués iba depositando su confianza de manera sostenida, con satisfacción, siempre en amistad. Este libro es la demostración de que José Saramago y Fernando Gómez Aguilera nunca fueron islas y también de que la isla de Lanzarote, por la intervención constructiva de ambos, es un continente poblado en la experiencia lectora de muchos hombres y mujeres en el mundo.

9788412472929Fernando Gómez Aguilera es poeta y eso se nota en sus ensayos. Escribe: «Así sucede cuando la literatura, sin otra pretensión que ser literatura, se convierte en acendrada expresión de vida, en un fulgor destinado a fortalecer la experiencia de la libertad humana y la imaginación creadora, ese catalizador lúcido que tanto ayuda a soñar —y a construir— la realidad deseada». Nunca se queda a las puertas del misterio que es la creación, indaga, trabaja, busca y encuentra. Aborda el arte como un modo de estar en la vida y como el acontecimiento que la naturaleza venía necesitando. Así, por cuidar arte y naturaleza, Fernando Gómez Aguilera decidió vivir en Lanzarote, donde dirige la Fundación César Manrique. En la isla volcánica sigue leyendo la gran literatura universal, que era su pasión inicial y su estudio, y allí un día descubrió que ser un pájaro que pía posado en el rinoceronte —imagen de George Steiner— es algo muy bello, por eso decidió aplicársela a su amigo José Saramago y, sin dudarlo, se puso a escribir este libro.
Entonces comenzó un proceso de recopilación de textos críticos que había publicado sobre el autor portugués en distintos medios, y eso, junto a las notas que guardaba, los recuerdos de conversaciones, los originales que el escritor le entregó y sus personales hallazgos y conclusiones, compuso un todo organizado, este libro, fruta madura para celebrar el centenario del contemporáneo que es José Saramago. Sin embargo, la aportación personal, lúcida y documentada que se presenta sobre la obra de José Saramago nos hace pensar a los lectores que es él, Fernando Gómez Aguilera, quien, posado sobre el rinoceronte, nos avisa y nos dispone para seguir avanzando en el conocimiento. Con emoción, porque el ensayista y crítico no se aísla en un laboratorio, escribe desde la curiosidad y la compasión compartida con el ser humano objeto de su trabajo.

Fernando Gómez Aguilera disecciona libros, sí, pero sobre todo se acerca al escritor, tal y como hizo cuando construyó la exposición La consistencia de los sueños, un exhaustivo recorrido por la vida y la obra de José Saramago que pudo verse en Lanzarote, Lisboa, São Paulo y México y ahora leerse en el libro del mismo título, convertido en una obra de referencia para los estudiosos del Nobel. La consistencia de los sueños no es una biografía, es la agenda de una vida, en la que el retratado se reconocía, aunque, decía, con admiración, que nunca hubiera sido capaz de realizar ese trabajo de búsqueda, tan minucioso, que Gómez Aguilera levantó, estableciendo un canon imprescindible para acercarse al autor manantial que es José Saramago. Manantial en los últimos años de su vida, fuente oculta durante años, que Fernando Gómez Aguilera desvela con precisión, demostrando que a veces los silencios son elocuentes si se mira bien y que José Saramago no dejó de decirse nunca, aunque las circunstancias de la vida no le permitieran compartir lo que escribía y pensaba. Que es lo que ahora, en este libro, Gómez Aguilera desvela y ofrece como una dádiva magnífica.

Un hombre llegado a una isla es un libro que el autor de los artículos aquí reunidos escribió en 1997, cuando José Saramago iba a ser nombrado hijo adoptivo de Lanzarote. Entonces auguraba que el escritor, ya portugués y lanzaroteño, seguiría creando obras que reflejarían las extrañezas de los seres humanos en sociedades donde la distopía se impone a otros relatos. No sabía Gómez Aguilera por aquel tiempo que años después podría disponer del catálogo de todos los libros que José Saramago fue escribiendo en la isla, de los que él fue dando cuenta entonces puntualmente y sobre los que ahora, además, reflexiona para valorar su impacto y significado. Como corolario de esta obra, al situar en su tiempo el libro de publicación póstuma Claraboya, Gómez Aguilera aborda la iniciación literaria de José Saramago y su afianzamiento como ser humano, capítulo imprescindible para entender al autor que apareció en la edad adulta, como si el proceso formativo no hubiera sido tan complejo y fecundo como fue.

De esto trata este libro, que también es una puerta abierta para la compresión de la grandeza que algunos seres humanos alcanzan. Hablo de José Saramago, también de Fernando Gómez Aguilera: ambos, posados sobre el rinoceronte, nos avisan de que la belleza es posible y la bondad no es un argumento fantasioso. El rinoceronte avanza, pero estamos avisados. También para esto sirve la literatura. Crucemos la puerta.

Pilar del Río es presidenta de la Fundación José Saramago

Librerías recomendadas

Entradas Relacionadas

Deja un comentario

novedades

  • 9779200016691
  • 9779200016677
  • 9788415766858

ensayo

  • 9788415766858
  • 9788409397693
  • 9779200016622