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«Incorpore es una editorial premeditadamente esquizofrénica». Conversamos con Meritxell Martínez.

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Muchas —no, de verdad, muchísimas, no os hacéis una idea de cuántas— son las editoriales que nos han escrito desde que abriéramos el 5 de mayo del año pasado. Querían pasar a formar parte de esta, digamos, variopinta familia, que nos ocupáramos de la distribución de sus libros. Hace ya meses que tuvimos que colgar el cartel de Estamos al completo. Lo estábamos, lo estamos. Desbordadas. Lo pasamos bien, pero el ritmo es muy muy alto.

Antes de colocar el cartelito ya habíamos tenido que decir «no, lo siento» qué sé yo cuántas veces, ya fuera porque los libros no eran de nuestro gusto, ya fuera porque, aun siéndolo, sabíamos que iba a ser muy complicado, si no imposible,   el colocarlos bien en librerías; un librero vende tan caro su espacio y más, podríamos dedicarle un domingo sólo a este tema. 

Así las cosas, hace ahora casi un año, llegó un correo electrónico: incorpore (Meri)  escribía a Librerantes para tirarnos los tejos, tentándonos. Le dimos nuestra dirección postal, «Sin verlos no te podemos decir nada». Unos días más tarde llegaron los libros, todo el catálogo, uno detrás de otro… Fue inmediato. Cómo íbamos a decirle que no. «¡Sí!», en un impulso, sin pensar más allá del «qué libros más bien hechos, qué cosa más bonita»…

Y luego, en fin, lo repensamos ochenta veces, ¿seríamos capaces de hacerlo bien? ¿de conseguir dar a conocer una editorial tan particular, de transmitir lo que son, de conseguir la complicidad de los libreros, teníamos recursos suficientes…? 

Recuerdo que, al cabo, llamé a Meri: «Lo he estado pensando, le he dado muchas vueltas… Lo siento. No puedo». Como cuando te deja un novio al que le habías puesto ya cariño con un «No eres tú, soy yo». Fue una conversación larguísima, le expliqué todo lo que podía salir mal, los pocos medios de que disponíamos, cómo funcionaba este endiablado sector, lo difícil que era hacerse un hueco.

No tengo ni idea de qué o cómo pasó; el caso es que cuando nos despedimos ya me había comprometido para los restos con Meri y sus libros. No me imagino a nadie al que le guste esto un poco capaz de decirle que no.

¿Por qué se hace una editora de libros, cómo surge incorpore?

Una se hace editora porque es lectora, porque quiere que se sigan leyendo cierto tipo de libros que cierto tipo de editoriales publican. Libros que te marcan con un antes y un después. De hecho, incorpore nació tras la lectura de un libro: la biografía de Georges Bataille escrita por Michel Surya. A medida que iba pasando sus más de 600 páginas me iba diciendo: «este libro tiene que circular en España, lo tienen que leer». Tuve la suerte de traducirlo para otra editorial, pero sobre todo tengo la suerte de saber que va a llegar a más personas. Ese deseo de compartir lecturas no siempre fáciles pero siempre fértiles puso en marcha una rueda de libros amigos y amigos de libros que fue configurando y confirmando la existencia de la editorial. Una editorial premeditadamente esquizofrénica, no solo por su presencia en Francia y en España o su recurrente bilingüismo, sino también y sobre todo por la voluntad y la necesidad de situarse en un «entre».

¿Quiénes sois?

Incorpore es una pequeña galaxia, llena de personas satélite, cuyas acciones, sugerencias e ideas son indispensables. Sin todas esas personas que nos apoyan, tanto en Francia como en España, con una traducción, una relectura, un envío o un vino, incorpore no podría existir. Nosotros, Albert y Meri, constituímos el núcleo pero no la galaxia.

[Albert presenta a Meri, Meri presenta a Albert]

Albert: Meri viene de la escritura, la traducción, las lenguas. Es una «enferma» de los libros y las libretas, je je… Se encarga más (aunque no totalmente) de la selección y el seguimiento de los textos, del trato con los autores y los traductores. También redacta y diseña los carteles de los encuentros, las sinopsis, las fichas de los libros, etc.

Meri: Albert pertenece al mundo de la imagen, de las artes escénicas, del vídeo y la programación. Se ocupa sobre todo de la parte gráfica: maquetación, web… Ese animalejo que a veces da la cara por nosotros en forma de logo es obra suya. Un animal con zapatos difícilmente definible que podría ilustrar bastante bien esa mezcla que somos: agua de mayo y chaparrones de final de verano, je je…

A veces, a la vista de la cantidad de libros que se editan en este país cada año, es difícil que un sello editorial destaque, que se haga un hueco. Si tuvieras que defender la existencia de incorpore, ¿cómo lo harías? ¿qué es lo que aporta al panorama, digamos, literario, en estos momentos?

Incorpore da cabida a una serie de textos que si no difícilmente podrían ver la luz. Textos de autores nada o poco conocidos, como por ejemplo Jean-Noël Vuarnet, autor francés injustamente olvidado, amigo de Deleuze y de Cioran, entre otros, que hemos traducido y editado por primera vez en España. Publicar a un autor desconocido, sobre todo en  una editorial pequeña, implica un compromiso que requiere tiempo y cómplices… Cómplices lectores, cómplices libreros y cómplices distribuidores en búsqueda de profundidades y de horizontes literarios, poco comunes, que oxigenan al pensamiento.

Cuéntanos por qué las colecciones, cómo han ido surgiendo. 

En realidad, las colecciones no han ido surgiendo, sino que las hemos hecho surgir nosotros casi en contra suya. Lo que sí surgió y sigue surgiendo por sí solo desde el primer libro es la idea de «un libro, una colección», pues nos llegan propuestas que no corresponden a ninguna de las colecciones pero que tenemos muchas ganas de editar para que puedan ser leídas. Pero claro, «un libro, una colección» puede confundir los hábitos editoriales y asustar al lector y al librero, por lo que final y temporalmente optamos por encasillar a los libros en diferentes colecciones. Puede que en un momento dado estas nos digan «se acabó», pero mientras tanto ahí siguen. Y siguen, pese a las protestas de algunos libros, con su coherencia de forma y de contenido.

disilà (narrativa) fue la primera colección, fruto de unos relatos eróticos sin puntuación que nos pasó Michel Surya y que decidimos editar en edición bilingüe (francés-español). Uno de esos relatos contaba con un prólogo del poeta francés Bernard Noël, que meses más tarde sería el segundo autor de la colección. Michel Surya nos había conducido hasta este, del mismo modo que nos conduciría poco después hasta Jean-Noël Vuarnet, cuyo libro, Personaje inglés en una isla, nos conduciría a su vez hasta Víctor Nubla. El cuerpo de esta colección se ha ido componiendo, pues, gracias a un encadenamiento de azares y amistades.

disilà…là (ensayo) es una extensión orgánica de la colección disilà, de ahí su nombre. Se inaugura con el libro El filósofo-artista, de Jean-Noël Vuarnet, que descubrimos a la vez que Personaje inglés en una isla. El filósofo-artista se erige como promesa y declaración de intenciones de la colección: dar cobijo a filósofos que desdibujan las fronteras de la filosofía, entremezclándola con la narrativa, la poesía y otras artes que proporcionan nuevas miras al pensamiento y a la escritura.

babil (poesía) nace gracias a un nuevo encuentro: el de la primera autora publicada, Deerie Sariols, y su obra, secretamente guardada durante décadas en cajones, cajas y otros escondrijos. Cientos de versos en español que se editan en edición bilingüe, como también se editarán en edición bilingüe los versos de otra poeta que pronto formará parte de la colección: Teresa Soto. Voces poéticas ambas, hijas del viaje, que transitan entre fragilidades y profundidades extremas.

leporello (libro acordeón) es una colección donde prima la imagen. Nos dimos cuenta mientras preparábamos las portadas de los primeros libros de que estábamos rodeados de personas que hacían unos dibujos, unas pinturas, unos collages… ¡fantásticos! Nos entraron ganas de invitarlos a jugar con la superficie del acordeón para explicar historias, experimentar plásticamente o sencillamente, y no es poco, compartir sensaciones y emociones. Los libros de esta colección los fabricamos nosotros, con nuestras manitas, de principio a fin, en una pequeña imprenta olotense: imprimir, cortar, plegar, encolar… Esto nos permite vivir un acercamiento físico del libro muy interesante que sobrepasa la experiencia editorial tradicional.

les petits bilingues (nouvelles) existen, en parte, gracias a una librera de París, Nathalie, que un buen día, cuando le fuimos a llevar nuestros dos primeros libros (dos ediciones bilingües de dos autores franceses) nos dijo que muchos estudiantes de español no paraban de reclamarle libros bilingües entretenidos de autores hispanófonos contemporáneos. Ahí se nos encendió una nueva lucecita y empezamos a invitar a diferentes autores, jamás traducidos al francés, a que escribieran textos expresamente para esta colección.

¿Y cómo seleccionáis? ¿Qué tiene que tener un texto para que por fin os decidáis a publicarlo en incorpore?

Que al leerlo tengamos ganas de releerlo y de que otras personas lo lean y lo relean. Que sintamos que hay algo en juego y/o que el autor juega con algo. Que el autor acoja al lector como quien acoge a alguien en su casa, esperándole ya desde mucho antes de abrir la puerta. A este primer requisito se le suman el de una exigencia lingüística y estilística que no tiene por qué respetar las reglas imperantes y el de un contenido que nos tiene que (con)mover, que no puede dejarnos en absoluto indiferentes. Es cierto que en la colección les petits bilingues estos criterios se hallan parcialmente modificados, pero es debido al propio propósito de la colección: aprender y leer una lengua extranjera.

Acabáis de publicar dos petits bilingues. Cuéntanos cómo han surgido estos dos en particular.

Como te decía, los textos de esta colección son un poco particulares. En realidad, los textos no se seleccionan sino que se selecciona a los autores que van a escribirlos. Se les invita a que los escriban especialmente para esta colección siguiendo unas premisas: 1. que el texto sea breve; 2. que no sea críptico ni oscuro (lo que no menoscaba en absoluto su calidad); 3. que tenga en cuenta aún más al lector porque este no podrá apoyarse ni en los conocimientos lingüísticos ni en los referentes culturales.

Esas fueron las reglas de juego que propusimos a Daniel Seguer y a Mónica G. Juárez, autores de estos dos últimos petits bilingues: Paisajes en una maleta / Paysages dans une valise y La venganza de Simón Trino. Un cuento flamenco / La vengeance de Simón Trino. Un conte flamenco, respectivamente. El primer libro refleja bien la oscilación que guía a incorpore desde sus orígenes: un autor español, Daniel Seguer, hace viajar al protagonista, un portugués, Luso, a París, proyectando así sobre esta ciudad la mirada de un extranjero que acaba liado con unos mafiosos. La historia no es simplemente policíaca sino que además contiene pasajes que critican con mucha ironía a ese turismo tan omnipresente que desfigura ciudades y montañas. El segundo nos hace viajar hasta un pueblo de Andalucía, de la mano de Pepe el Salao y sus amigos. Pepe el Salao, se halla poseído por una voz que lo convierte misteriosamente en un cantaor de excepción. Gracias a él y a los personajes que lo acompañan en su periplo narrativo, aprendemos mucho más que una lengua, descubrimos estilos musicales, bailes, artistas, películas, poemas, etc. de la cultura flamenca, impregnada de toda su historia, su frescura y su alegría.

Tanto en un libro como en el otro, hemos trabajado, como siempre, estrechamente con los autores, pero también con los traductores, artífices esenciales de esta colección. Aparecen aquí dos nombres: Silfax y Marie-José Rosblack López, traductores por ahora de todos los títulos de la colección les petits bilingues, que han abierto la trastienda de sus traducciones al aceptar que estas se publicaran al lado de los textos originales. Un día, un compañero editor me dijo que el traductor de una edición bilingüe quedaba más vendido que un paquete de palomitas a la salida del cine… Puede que en cierto modo tenga razón, pues quedan a la vista los errores, las omisiones y las torpezas, pero también los aciertos, las apuestas y los empeños de la traducción. Puede que en cierto modo la tenga, pero solo en cierto modo, pues también se afirma de esta forma una posición relativa al propio acto de traducir, que no es sino metamorfosis indefinida, que no busca poseer verdad alguna ni reescribir el original en otra lengua (¿cómo podría pretenderlo?), sino versar en ella esa musiquilla y ese sentido que siguen haciendo vivir la historia original en otra lengua, con sus tics y sus tocs propios, que no solo transmiten la trama narrativa sino también los giros y rarezas que la han hecho posible, que han hecho posible las sensaciones que sentimos al leerla. Para nosotros, el traductor es autor de su traducción, un autor sin duda particular, pero autor al fin y al cabo. Quizá por ello ya ha habido varias personas que  nos han dicho que han comprado los petits bilingues para leer en francés (lengua traducida) con el español al lado (lengua original).

¿Y qué o quiénes son Los Bilangos?

Es algo que está pasando realmente bonito gracias a esta colección: el nacimiento de un grupo llamado Los Bilangos. Los Bilangos, que son muchos y cambiantes (autores, traductores, relectores, etc.), se van a encargar de ahora en adelante de las presentaciones de los petits bilingues.


Cuando a una tripulación se le va la mano con el vino, suelta el timón y se olvida de los aparejos, amanece en una playa junto a los restos del naufragio. Aún sobre la arena, vivos de milagro, oyen la voz de un pescador que se apresura a auxiliarlos, dirigiéndose al que parece ser el capitán:

—Qui es-tu?

—¿Quietud? ¡Quietud, paz y armonía, amigo! Compañeros, hemos llegado a un buen puerto, sin duda esta es una isla de filósofos.

—Je ne comprends pas.

—¡Y no comen pan! Qué grandes, deben de ser discípulos de Epicuro, que pasaba con un poco de queso de cabra. ¿Qué isla será esta?

—Merde, des jours comme celui-ci je voudrais être bilingue

.—¿Cipango? ¿Tan lejos hemos llegado? ¿El Japón de los antiguos? ¿Cipango?

—Bi-lin-gue!!

—¿Bilango? ¡Estamos en la isla de los bilangos! ¡Qué alegría, camaradas! ¡Oh!

—Eau? Bien sûr, si vous avez soif…

—¡La isla de los bilangos! ¡Olé y olé!

—Au lait? Oui, nous avons aussi du café au lait. Là-bas, au bar.

—¿Un bar? Eso sí que lo entiendo, ¿no ves que soy español? Y mira, me irá bien, del susto que he pasado, hablando en plata, me estoy cagando.

—Quarante-deux? Nous n’avons qu’un. Nous ne sommes qu’une petite île de pêcheurs. Allez-y prendre quelque chose, allez, asseyez-vous.

—¿Achilipú? ¡Qué arte tienes! ¡En qué buena hora nos hemos conocido! ¡Olé y achilipú! ¡Arsa y arriquitaun!

—Mon Dieu, quel équipage! Vivre follement!

— Follement? ¡No me fastidies, que ahora no tengo el cuerpo para jotas! Esto no tiene espera, siento un grandísimo apretón en el colon!

—Oui, si c’est ça, si tu es Christophe Colomb, moi,  je suis Napoléon…

—¡Prt, prt, prt! Me lo cuentas luegoooooooooooooo…

Y después de esto, ¿qué decir? ¿Habrá quien dude de que el cruce de culturas resulta estimulante? ¿Habrá quien no esté a favor del bilingüismo, del trilingüismo o incluso del cuatrilingüismo? ¿Alguien?


¿Qué es lo más bonito que os ha pasado en estos años? ¿Y qué es lo que más os cuesta, lo que más cuesta arriba se hace?

Lo más bonito son los encuentros y los vinos compartidos, los retornos inesperados: gente que nos escribe explicándonos sus vivencias con los libros, agradeciéndonos que hayamos editado a un autor o alentándonos a seguir publicando libros para minorías. Todo eso, en cuanto a los lectores. Pero también hay mucho y muy bonito en lo vivido con algunos libreros, que no solo nos reciben bien sino que se alegran de vernos y nos dicen que les da igual que los libros no encajen en sus estanterías por culpa de los inusuales y cambiantes formatos, je je… Es que, es que… Realmente bonito también fue encontramos hace casi un año, gracias al azaroso rebote de un mensaje en Facebook, con una distribuidora como Librerantes.

[Gracias]

Lo que se nos hace más pesado es la difusión, todo el tiempo que hay que pasar para que el libro exista mediática y socialmente. Tiempo de escurrirse el cerebelo pensando estrategias, buscando nombres de periodistas, de escritores, de programas, de revistas, de blogs, etc. que podrían darle visibilidad al libro para que encontrara (más) lectores. Tiempo imaginando y organizando eventos para darle visibilidad a un libro que sabemos de antemano que costará ver, por su complejidad, por tener un autor desconocido, por la rareza de su estilo o de su lenguaje. Tiempo redactando mails y más mails, comunicados y más comunicados que caen en un vacío sideral.

Qué nos puedes contar sobre vuestros próximos libros.

A principios de noviembre publicaremos un poemario hermosísimo titulado Caídas, cuya autora, Teresa Soto, descubrimos por casualidad en una librería de Madrid. Entramos, vimos un librito precioso, editado por Arrebato Libros, cuyo título era Nudos, lo sacamos de la cajita, lo abrimos, nos sentamos en el suelo y nos enamoramos de él… ¡y de ella! Buscamos su contacto por internet y poco después no solo nos daba su conformidad para traducir dicho libro en francés, sino que también nos enviaba su nuevo libro: Caídas. ¡Un lujazo! El poemario bilingüe Nudos / Nœuds también verá la luz próximamente, a principio del año que viene. ¡Nos hace muchísima ilusión!

Otro libro que llegará también con el nuevo año y que nos hace particularmente felices es El Discurso impuro de Jean-Noël Vuarnet. Un ensayo filosófico, como indica su propio título, impuro, cuyo premier capítulo se titula «Mercurio poético», ¡no hace falta decir mucho más! Bueno sí, que en el capítulo siguiente recuerda y recupera a pensadores impuros (a filósofos-artistas), de diferentes épocas, que han quedado parcial o totalmente relegados al olvido.

También llegará en 2017 La parábola del traductor de Miguel Morey: ¡«parábola» y «traductor»!. De haber brújula en la travesía editorial de incorpore quizá podría denominarse con esas dos palabras y con la metamorfosis que estas prometen.

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