Inicio»Club de lectura librerante»Hoy, noviembre de 2018, no son judíos. Son refugiados. Por Esther Peñas

Hoy, noviembre de 2018, no son judíos. Son refugiados. Por Esther Peñas

1
Compartidos
Pinterest Google+

Hertha Nathorff. Traducido por Virginia Maza y con espléndido frontispicio de Carlos Forcadell

Por Esther Peñas

Muy buenas tardes, sean bienvenidos cada uno de ustedes, ya vosotros, a este tercer encuentro en torno a la lectura que organiza Librerantes; gracias Raquel Blanco por ser bujía, y a María y Pino por cedernos Enclave como lugar para la palabra.

Diario de una alemana

Hoy nos convoca Hertha Nathorff, de nombre legal Hertha Einstein, pariente del Nobel y de Carl Laemmle, uno de los fundadores de Universal, uno de los grandes estudios hollywoodienses. No menciono, huelga decirlo, estos vínculos masculinos para darle una prestancia que no necesita la autora sino para hacernos una idea del tipo de familia en la que se cría Hertha, una médico de vida dilatada (1895-1993) e intensa.

Como sabéis, el libro que escribió y del que hoy hablamos es un diario, Diario de una alemana. Hay muchísimas historias sobre el ascenso de Hitler por exiliados (como Berltolt Brecht o el propio Einstein), tantas como firmadas por aquellos que tuvieron menos suerte, terminando con sus vidas en un campo de concentración (como Ana Frank, Kurt Gerron o, por supuesto, Primo Levi, que terminó suicidándose).

Diario de una alemana se publicó en 1987, seis años antes de que Hertha muriera. Permítanme hablarles un poco de ella.

Aunque, en un principio, tenía la intención de dedicar su vida a la música, finalmente cursó estudios de medicina, licenciándose en la universidad de Heidelberg, e incorporándose en la Cruz Roja, en la que desempeñó varios cargos de gestión.

Conoció a Erich Nathorff, otro médico judío jefe del Hospital de Moabit, y se casaron a finales de 1923, trasladándose a Berlín. Allí, dos años después, Hertha daría a luz al único hijo de la pareja: Heinz.

A comienzos de 1933, Hertha dirigía su propia clínica ginecológica con una capacidad para más de 150 pacientes. Atención a la fecha, porque la primera entrada del diario es del 30 de enero de ese mismo años.

Hertha comenzó a observar cómo poco a poco el boicot a los negocios de judíos empezaba a ser notable. Los pacientes de su clínica no tenían ningún reparo al realizar cualquier tipo de comentario antisemita (recordaréis la entrada del diario en la que narra cómo una paciente que se encontraba muy enferma y sola, a la que atendió durante un verano, le hace algunos comentarios terribles; la ocasión en la que acude a ella una mujer en colapso porque una vez tuvo una relación con un judío…)

En abril de 1933, los establecimientos judíos ya no tenían prácticamente clientela que no fuera judía, y los cirujanos judíos habían sido expulsados de todos los quirófanos de hospitales regentados por alemanes arios.

¿Qué sucede en la cabeza y en el corazón de los hombres para que escenas de este estilo puedan producirse, para que el rostro del otro no signifique nada para nosotros?

Sabemos por la escritura del diario que un colega médico judío se suicidó al verse incapaz de continuar con la presión a la que le estaba sometiendo la sociedad, que una amiga de Hertha ingresó en un psiquiátrico después de que su novio, de raza aria, la dejase por su condición de judía. Tenemos el caso de Martin Heidegger y Hannah Arendt. Freud y Jung.

En el diario de Hertha podemos seguir los sucesos del 9 y 10 de noviembre de 1938, conocidos como la «noche de los cristales rotos». Hertha y otros médicos judíos asistieron a los heridos en Berlín. Al amanecer, la policía detiene al marido de Hertha.

No era el primer pogromo antisemita, los pogromos eran agresiones multitudinarias, espontáneas o premeditadas anti-judías, fue utilizado por primera vez en el siglo XIX, en referencia a los pogromos anti-judíos en el Imperio ruso. Clarice Lispector tiene que huir de Ucrania precisamente por ellos.

Después de un chantaje, Hertha consigue la libertad de su marido.

Tomando el nombre del marido, como tantas otras mujeres y escritoras (Natalia Ginzburg, por cierto de marido judío, o Josefina Aldecoa) Hertha Nathorff, en la primavera de 1939, consiguió un visado para que su hijo marchase a Inglaterra, donde se reunieron con él (tras perder sus última pertenencias) y con el que viajaron a Nueva York.

Allí Hertha trabajó como mujer de la limpieza para mantener a la familia

Los diarios

Los diarios son un género que pertenece a lo que se llama «literatura del yo» (aparte del de Ana Frank, hay otros muy conocidos, como el de Anaïs Nin, treinta y cinco mil páginas, el Diario íntimo de Amiel, el de Lord Byron, Pizarnik, Kafka, PaveseEl oficio de vivir-, Virginia Woolf, Tolstoi

* Autobiografías/biografías: Teresa de Jesús, Libro de la vida; Rousseau, Confesiones; Giacomo Casanova, Historia de mi vida; Goethe, Poesía y verdad; Chateaubriand, Memorias de ultratumba; Josep Pla, El quadern gris; Ingmar Bergman, La linterna mágica; García Márquez, Vivir para contarla

* Memorias: César González Ruano, Mi medio siglo se confiesa a medias; Primo Levi, Si esto es un hombre; Rafael Cansinos Assens, Memorias de un literato; Arturo Barea, La forja de un rebelde I, II y III; Stefan Zweig, El mundo de ayer. De la biografía se diferencia por la identidad entre el narrador y el protagonista del relato, que no se da en la primera.

De las memorias se distingue por poner el acento en la vida íntima del narrador, en el desarrollo de su personalidad. Las memorias se caracterizan por centrarse, más bien, en los hechos externos de la vida.

El de Hertha es un testimonio que nos convoca, ante el que no podemos mantenernos indiferentes, que nos hace preguntarnos por la zona más tenebrosa del ser humano. Pero sin olvidar que aquellas cosas que sucedieron, tuvieron la aquiescencia –por silencio, por complicidad, por cobardía- de la mayoría de la población alemana. Y la historia se repite: hoy, noviembre de 2018, no son judíos. Son refugiados.


Diario de una alemana. Berlín 1933-Nueva York 1945 está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.