Inicio»Haciendo librería»Haciendo librería. Con José Ángel Fornas, librero, físico y pianista.

Haciendo librería. Con José Ángel Fornas, librero, físico y pianista.

4
Compartidos
Pinterest Google+

Les cuento, que esto lo que vale, si vale, es para eso, para contar. E iba a hacerlo; me disponía a escribir unas líneas a modo de breve introducción, presentación del personaje de hoy, José Ángel Fornas, el librero de la librería Libros de arena, la que está en el número 2 de la Calle Capri, al lado de uno de los centros comerciales más feos de todo Madrid, si no de todo el Universo conocido, ay, si explotaran todos estos antros de mala vida cuando por fin se quedan vacíos, de una y para siempre jamás… Quería contar, digo, por ejemplo, que José Ángel tenía un piano no hace tanto, lo tocaba desde los 14 años, y que lo tuvo que vender por la librería; me lo contó sin amargura, ni una pizca, nada más dejó caer algo de resignación, acaso, «qué le vamos a hacer, hacía falta el dinero para salvar esto». Que no es que fuera pianista, aclara, dejó el piano siendo aún mozo por la Física, que fue lo que de verdad estudió. Luego se dedicó a la informática. Del piano le queda aún el gusto por los clásicos. Me lo imagino, según me va contando, en el Teatro Real, con pajarita, del brazo de una señora estupenda que parece llevarlo a él. Algo así. Iba a contar también que habla muy deprisa, que yo a veces no le entiendo. Y que te da unos abrazos de cuerpo entero de los que es imposible escaparse; cómo se puede abrazar por tantos sitios, me pregunto cada vez, repasando luego si estoy entera, no vaya a haberse quedado con alguna parte de mí… Pero luego he pensado que para qué contar yo algo, si no sé hacerlo. Si lo que importa es la librería, las cosas que cuenta el librero, la gente que va por allí, el entusiasmo, no haber perdido la ilusión, seguir proponiendo y disponiendo, los libros, el vivir de lo que te gusta, al cabo. Así, que he pensado que mejor no cuento nada, que para qué. Él lo cuenta mucho mejor.


Primero de todo: cuéntanos quién eres y el año en el que abristeis la librería y por qué (si te apetece contarlo; también puedes mentir)

Libros de Arena nació el 30 de mayo de 2016, día de San fernando, impulsada por la  voluntad, la ilusión y la cabezonería de un profesional de mediana edad el cual, expulsado del mercado de trabajo por viejo (por el precio de uno de 40 contrato a dos de 20) dejó de hacer lo que sabía para empezar a hacer lo que quería.

Susana Romanos, de greylock, pregunta hacia dónde debemos «dirigir la mirada» al entrar en una librería.

Si el librero es guapo, al librero (ejem….) Ahora en serio: pretendo que mis clientes la dirijan hacia la mesa de recomendaciones (que no tienen  por qué coincidir con las novedades), pero eso es exactamente lo que no miro cuando entro en otra que no es la mía, dirigiéndola entonces hacia las estanterías, el fondo y —espionaje, sí— hacia uno de mis talones de Aquiles: los métodos de ordenación y clasificación.

Carmen Oliart, de Sabina editorial: ¿Cómo compagina la selección de libros que le gustan y la presión de las «novedades»? Relacionado con esto, ¿cómo se informa de las publicaciones de editoriales como las nuestras?

Teniendo un Carrefour al lado la presión de las novedades es bastante menor, ya que es allí donde mayormente acude el público ávido de ellas. Así pues me centro más en esas novedades que no van a encontrar allí (uno de mis lemas es «yo no compito con el Carrefour sino que lo complemento») y que promociono a través de mi «Libro de la semana», dándoles visibilidad en mi mesa de recomendaciones y redes sociales y mostrándolos al cliente con el que hay confianza y complicidad o al típico de «¿qué me recomienda que esté bien?»

Alfonso Armada, de fronterad: ¿Qué debe tener un libro para que lo recomiendes con pasión?

Que me produzca sentimiento de amor (preferentemente) u odio (racional y razonado) pero que no me deje indiferente.

Edmundo Garrido, de Libros de la Resistencia: ¿Cuál es el impacto de la crítica en medios de prensa sobre sus ventas, existe?

Más que la crítica en prensa escrita, sea papel o por intenet, es bastante habitual que me pidan libos recomendados en radio (mayoritariamente) o televisión (menos).

Pregunta también Alberto Beceiro, de Sr. Scott, si debemos creernos las listas de libros más vendidos.

Yo les concedo la misma fiabilidad que a la de los 40 Principales.

Y ¿qué atrae más lectores, ser un escaparate de novedades o tener un fondo bien cuidado y pocas novedades orientadas a sus clientes? (Esta es de Edmundo Garrido otra vez)

A MIS lectores (recalco el posesivo) lo segundo.

Maribel Tabuenca, de Mapas colectivos: ¿Crees que hay libros para mujeres y libros para hombres? 

Desgraciadamente sí, especialmente en ese nicho de mercado llamado literatura adolescente o young-adult.

Javier Castro, de Newcastle: ¿Qué crees que podríamos hacer los editores (que no estemos haciendo) para ayudarte a vender nuestros libros?

Menos enlaces en vuestras promociones (propias o a través de terceros) a Amazon, Casa del Libro y similares y más a las pequeñas librerías. Llevar la promoción de los títulos (no es vuestro caso) más allá de la persentación cuando es novedad, acompañar al autor en su difusión a largo plazo y hacerle entender que la promoción es otra carrera de fondo que empieza en el momento en que el libro sale de talleres y no se limita al sprint del lanzamiento.

Edmundo Garrido, de nuevo: ¿Vale vender (y leer) «cualquier cosa», como propician las campañas de fomento a la lectura, o es relevante la selección de un catálogo editorial, un catálogo de distribuidora y un fondo de librería?

Si fuese El Corte Inglés, la Casa del Libro o el Carrefour te contestaría lo primero pero como soy una diminuta librería te contesto lo segundo.

Susana Ramírez, de Galimatazo: ¿Qué políticas deberían o crees que podrían desarrollarse en el ámbito de la cultura a favor de las librerías independientes?

Menos políticas de despacho, de las grandes reuniones y declaraciones institucionales rodeadas de micrófonos y más trabajo de pateo de calle y hablar y escucharnos cara a cara a los libreros de trinchera. Especialmente en épocas demenciales como la actual campaña de texto o un 22 de diciembre. Ayudas y garantías de cara a editoriales/distribuidoras a la hora de constituir fondos y depósitos de títulos, especialmente en las etapas inicales de la puesta en marcha de una librería.

Pablo Fernández de Córdoba, de Siesta: ¿cuánto tiempo esperas para devolver un libro a la distribuidora?

Variable dependiendo de su novedad o consolidación como títutlo de fondo, ventas, demanda, factores extraliterarios (series de TV, por ejemplo)… pero sobre todo de las simpatías que me provoque. Algunos no duran ni una semana; otros, varios meses. Los de youtubers están directamente vetados.

También Pablo: ¿ayuda el merchandising a vender libros o estorba en la librería?

Afortunadamente tengo espacio suficiente para afirmar que un merchandising moderado no estorba y ocasionalmente ayuda, pero reconozco que en ese aspecto soy un priviliegiado.

Sandra Cendal, de Continta Me Tienes: ¿Son las librerías espacios de resistencia?

Tengo los sacos terreros, el caso de hierro y el viejo Máuser siempre a punto bajo el mostrador. Resistencia ante la incultura y la mediocridad… pero en campañas como las de texto también ante las hordas de clientes poco informados acerca de lo que es el mercado editorial y los mecanismos (y triquiñuelas) de la distribución. Y especialmente resistencia ante la asociación librería → papelería → fotocopiadora → locutorio tan habitual más allá de la M-30.

Alfonso Armada pregunta si compartes la idea de Borges de que el paraíso es una biblioteca. ¿Cómo persuadir a los que no leen de todo lo que se pierden de la vida?

En cuanto a la afirmación de Borges, me remito al nombre de la librería. Por lo que respecta a lo segundo: si tuviese la respuesta, y con las características de una buena parte de mi público, estaría conduciendo ahora mismo un Ferrari (o tocando un Steinway de cola)

Carlos García Santa Cecilida, también de fronterad: Tres razones por las que piensas (si es así) que el libro en papel no va a desaparecer frente al libro electrónico.

1,- Experiencas con formatos como el libro ilustrado o el cómic difícilmente son reproducibles en un libro electrónico.

2.- La escasa disponibilidad en ese soporte de títulos de fondo y buenas ediciones de los clásicos (o al menos los que mis clientes quisieran encontrar).

3.- La dependencia de un tercero para garantizar la disponibilidad permanente del “ejemplar”: si la biblioteca digital desaparece también lo hacen sus títulos; un libro electrónico no se adquiere, tan sólo el derecho de acceso al mismo mientras el proveedor esté de acuerdo.

Bonus track.- ¿Qué ha pasado con los discos de vinilo?

Otra pregunta de Susana Ramírez: ¿qué ha de tener/ofrecer un buen libro infantil? 

Historias originales no maniqueas alejadas tanto de los estereotipos Disney como de esa corriente tan en boga de «educación emocional» (odio eterno a Elsa Punset y Begoña Ibarrola)  e ilustración en el mismo sentido. Adoro especialmente esos  libros infantiles que los padres compran entre guiños de complicidad no tanto para los niños sino ellos con la excusa de los niños.

Alberto Beceiro:  El contraste entre lo poco que se lee, con las ineficaces medidas de fomento de la lectura y las declaraciones rimbombantes sobre el placer de leer, ¿pueden convertir al libro en un enfermo infinito? ¿No sería mejor un «pues tú te lo pierdes»?

A veces sí… e incluso funciona y al cabo de un tiempo vuelven con las orejas gachas. De todos modos creo que es importante averiguar ante un no lector, y no es fácil, lo que realmente quiere – que casi siempre es muy diferente a lo que creemos, o creen, que quiere.

Feliciano Novoa, de La umbría y la solana: ¿Cuál es el futuro de las librerías?

Parafraseando la Biblia: «Creced y diferenciáos».

Karen Raicher, de Kafkian: ¿Si tuvieras –y pudieras– que resucitar un libro, ¿cuál sería?

Cualquiera de las muchas obras perdidas del teatro clásico griego: redescubrir, reeditar y difundir un texto desconocido de Aristófanes o Sófocles debe de ser una experiencia casi mística.

Esta te la hago yo: El libro que más feliz te ha hecho y el que más honda impresión te ha causado.

El que más feliz me ha hecho: Los de Mortadelo y Filemón. Desde pequeñito. No exagero si digo que Libros de Arena existe en buena parte por culpa de Francisco Ibañez.

La más honda impresión. Yo diría tres:

* Orwell: 1984 (adolescencia)

* Bolaño: 2666 (madurez)

* Zweig: El mundo de ayer (segunda adolescencia)

Pregunta Pablo Fernández de Córdoba, de Siesta, por los libros que te gustaría hacer si fueras editor.

Si lo tuviera claro me haría editor. Pero, eso sí, deberían ser libros dignos de ser distribuidos por Librerantes.

Víctor Olcina, de Stirner: Si Roberto Bolaño te robara un libro, ¿lo denunciarías a la policía?

Si me imparte el taller de lectura que quiero dedicarle esta temporada, podríamos llegar a un acuerdo.

Para acabar, elige por favor uno de nuestros libros, que te lo queremos regalar…

¡Qué ilu! Me llama mucho la atención El viaje, el nuevo de Báltica, en medio del marasmo de los [póngase aquí la profesión que se quiera] de Auschwitz que ahora mismo inundan el mercado.


Puedes leer cómo contestaron a nuestras preguntas en otras librerías siguiendo este enlace. Si conoces alguna por la que tienes curiosidad, escríbenos a librerantes@librerantes.com, e intentaremos ir con la cámara y el micro, a ver qué nos cuentan.

Sin comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.