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Había que hacerlo. Noski! Haciendo librería en Rentería

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Se trata, es la idea, de librerías que llegan a nosotras por los libros que tenemos. Por el catálogo. Descolgar el teléfono y que alguien te pida un libro que no ha salido apenas en ningún sitio, que lo quiere para el fondo, es uno de esos grandes momentos que te da este oficio.

¡Por supuesto! Así es como traduce «Noski» google. Me ha encantado. No se me ocurre un nombre que pueda irle mejor a la determinación de Sihara y Juan Manuel por abrir, hace ya tres años (y que sea por muchos más), la librería Noski, convertida casi desde el principio, y al instante, en una de nuestras librerías especialmente recomendadas. Amor a la primera compra fue. Nos conquistaron con aquella primera selección, su primer pedido. Digo mejor: nos conquistaron porque seleccionaron, sí, pero además consiguieron dar a conocer en Rentería —vender, quiero decirlibros que no eran, ya hacía tiempo, novedad. Eligieron títulos que colocamos en las estanterías de muy poquitas librerías, conscientes como somos de la dificultad de dedicarles el tiempo que necesitan para que triunfen entre la parroquia. No es habitual poder invertir el rato largo que nos dedicaron aquella primera vez. Cuando vi todo lo que nos habían pedido… «¿Quién es esta gente?». Porque además funcionó en seguida. Lo cual era aún más raro. No solo nos pidieron títulos que llevaban ya qué sé yo en catálogo; es que les dieron en seguida salida, sabían qué se traían entre manos, qué querían para su espacio y cómo llevarlo a cabo. Me entenderán sobre todo los libreros y libreras a los que a duras penas les da tiempo para abrir el boletín con las últimas novedades, para informarse de nuevas editoriales, etc. Va todo tan rápido en este sector… Los de Rentería lo hacen de forma natural. Es a lo que se dedican. Entrar en Noski es entrar en un lugar para los libros completamente diferente, hecho a conciencia y con sentido común. Pasad pasad.

Primero de todo: contadnos quiénes sois, el año en el que abristeis la librería y por qué.

Somos Sihara Nuño y Juan Manuel Uría. Abrimos la Librería en noviembre del 2017. ¿Por qué? Un poco en broma solemos decir que abrimos una librería porque ya no nos caben más libros en casa. En realidad, se trata de nuestro amor en los libros y en la cultura que representan.

Creemos firmemente en que la cultura es transformadora y fundamental para construir una sociedad mejor. Nuestras vidas giran alrededor del libro, no sólo como libreros que ahora somos, sino como editores que hemos sido y como autores que también somos poniendo en circulación periódicamente nuestras propias «criaturas».

Susana Romanos, de greylock: ¿Hacia dónde debemos «dirigir la mirada» al entrar en una librería?

Hacia el tipo de libro y editorial que se propone. ¿Son editoriales que todos conocemos o editoriales independientes, poco conocidas (por circunstancias del mercado editorial) pero que publican seguramente los libros más interesantes?

Esto entonces, a qué editoriales da valor la librería y con cuáles trabajan. Luego, el tamaño del rincón de poesía. Si es relativamente grande, seguramente te encontrarás con una Librería que antepone el amor por los libros a la cuenta de resultados.

Carmen Oliart, de Sabina Editorial: ¿Cómo compagina la selección de libros que le gustan y la presión de las «novedades»? Relacionado con esto, ¿cómo se informa de las publicaciones de editoriales como las nuestras?

En nuestro caso desde el principio teníamos claro que íbamos a trabajar con editoriales y distribuidoras independientes. Queríamos ofrecer al lector alternativas diferentes al «canon». También contamos con novedades, sí, pero no es nuestro afán entrar en la dinámica neurótica de las novedades de cada mes, ir cambiando las mesas a ese ritmo.

Creemos que una Librería tiene el deber político de implementar otro ritmo, otra forma de proceder, ir a la contra de la velocidad estúpida en la que vivimos en nuestro tiempo. Introducir algo de calma, sosiego, que es lo que se necesita para pensar y para leer.

En cuanto a cómo nos informamos hay varias vías: las redes ayudan mucho, la tecnología tiene esta ventaja. Como lectores exigentes también conocíamos ya de antemano editoriales con las que indudablemente queríamos trabajar y contar con su fondo en nuestra Librería.

La experiencia, también, el azar, por ejemplo, en el caso de Sabina Editorial, que coincidió uno de nosotros (Juan Manuel) en la presentación de su libro con la presentación de la poesía completa de Emily Dickinson en Logroño, allá por el 2015, más o menos, en el contexto del festival Agosto Clandestino.

Alfonso Armada, de fronterad: ¿Qué debe tener un libro para que lo recomiendes con pasión?

Nos apasionan los libros raros, sin género preciso, y bien editados. Que huelan a tinta, que se note la pasión del editor por el trabajo bien hecho, tanto por la calidad del texto como por el acabado, por cada detalle del libro. Como editores que también hemos sido no podemos evitar fijarnos en estas cosas.

Edmundo Garrido, de Libros de la Resistencia: ¿Cuál es el impacto de la crítica en medios de prensa sobre sus ventas?, ¿existe?

No, la verdad es que no notamos ese impacto. Curiosamente nuestros libros más vendidos no son las últimas novedades mediáticas o aquellos libros que copan la crítica cultural en los medios (que habitualmente ocupan las mismas editoriales). Nuestros libros más vendidos no suelen aparecer en esos medios.

Tampoco solemos estar mirando, no nos lleva esa obsesión, los libros teóricamente más vendidos o la crítica que se hace sobre tal edición. Esto a veces es sólo marketing y, sin estar mal, preferimos guiarnos por otros parámetros.

Pregunta también Alberto Beceiro, de Sr. Scott, si debemos creernos las listas de libros más vendidos.

Pues mira, casi lo hemos respondido en la pregunta anterior. Y nuestra respuesta, como libreros y personas informadas, es clara: rotundamente no. Las listas se falsean y son manejadas por los intereses de determinadas editoriales y grupos editoriales en cuyo frontispicio no está precisamente el amor incondicional por la cultura.

Edmundo Garrido, de nuevo: ¿Qué atrae más lectores, ser un escaparate de novedades o tener un fondo bien cuidado y pocas novedades orientadas a sus clientes?

Más allá de las estadísticas y de lo «que hay que hacer», nosotros hemos optado por ser una Librería de fondo, con una selección cuidada de libros y, como hemos dicho antes, ofreciendo un ritmo distinto al lector y ciudadano, dejando claro que nuestro afán también es político, sin querer formar parte de la vorágine centrifugadora, neurótica, de la velocidad que exige la industria del libro.

¿Que esto va en contra de una fórmula de negocio moderna, lógica, realista? Ya lo sabemos. Pero es que nosotros nos movemos por otra lógica, que es la zambriana lógica poética, y nuestra realidad es más compleja que la pacata realidad, parcial, cotidiana. Nuestra realidad es una «realidad otra», que diría Gamoneda.

Maribel Tabuenca, de Mapas Colectivos: ¿Crees que hay libros para mujeres y libros para hombres? 

Radicalmente no. Hay libros para lectores (incluso para no lectores). Esa diferenciación es anacrónica o sólo interesa a cierto sector reaccionario de la industria editorial.

Javier Castro, de Newcastle: ¿Qué crees que podríamos hacer los editores (que no estemos haciendo) para ayudarte a vender nuestros libros?

Trazar puentes de colaboración con la Librerías, darnos a conocer mutuamente, hacer ver al lector y a la gente en general, amante de la cultura, que hay otra forma de hacer las cosas, otras alternativas.

Que los autores de esas editoriales pasen por la Librería y presenten sus libros. Reuniones, eventos, congresos de Edición, distribución y librería independiente, que ponga foco y luz en nuestra problemática y alternativas y debilidades para crear una estructura más fuerte que ejerza de contrapoder y vaya afianzándola más.

Edmundo Garrido, de nuevo: ¿Vale vender (y leer) «cualquier cosa», tal y como propician las campañas de fomento a la lectura, o es relevante la selección de un catálogo editorial, un catálogo de distribuidora y un fondo de librería?

Obviamente lo primero y fundamental, primero, es leer. Luego, no, no sirve cualquier cosa. Estaría bien una selección y un buen catálogo, diferente del habitual. En este sentido se debería trabajar con las escuelas para trabajar todo esto y extender el fomento de la lectura a la ciudad, con la colaboración de las librerías, la biblioteca y otros agentes culturales y sociales.

Susana Ramírez, de Galimatazo: ¿Qué políticas deberían, o crees que podrían, desarrollarse en el ámbito de la cultura a favor de las librerías independientes?

Políticas económicas y fiscales pero también educativas sobre el fomento a la lectura. Este tipo de políticas que se hace desde colectivos que proceden de la misma manera que nosotros entendemos el consumo. Un consumo solidario, ético y que cuida el entorno de nuestra cotidianidad.

Pablo Fernández de Córdoba, de Siesta: ¿cuánto tiempo esperas para devolver un libro a la distribuidora?

Depende de las condiciones de cada distribuidora. Aquí no hay política fija. Hay distribuidoras que condicionan muchísimo, que de hecho condicionan toda la industria del libro y que apenas dejan respirar a las Librerías. Otras, como Librerantes, que colaboran mano a mano con las librerías, trabajando por dar otro ritmo y tiempo, por ofrecer una alternativa mejor y más pausada y que, además, ofrecen las alternativas editoriales más interesantes.

Repitiéndonos: no sólo las librerías deben trabajar en el sentido de ofrecer una alternativa cultural y social (es una redundancia); solas no pueden. Es junto con las distribuidoras como Librerantes y editoriales independientes con las que, de la mano y haciendo un trabajo conjunto, se puede hacer verdaderamente un trabajo de transformación.

También Pablo: ¿ayuda el merchandising a vender libros o estorba en la librería?

En nuestro caso estorba. La palabra en sí, además, es horrible, musicalmente hablando. Una Librería requiere de buenos libros bien editados. Esto es el principal reclamo. Lo demás es pirotecnia.

Sandra Cendal, de Continta Me Tienes: ¿Son las librerías espacios de resistencia?

Sin duda. Esa es una de nuestras principales consigna. Espacios de resistencia pero también de generación cultural, de germinación, de producción cultural que dimane a la sociedad. No solamente hay que resistir. Se resiste creando, en esa dialéctica.

Alfonso Armada, de nuevo: ¿Compartes la idea de Borges de que el paraíso es una biblioteca? ¿Cómo persuadir a los que no leen de todo lo que se pierden de la vida?

Sí, lo compartimos. ¿Cómo persuadir? Es difícil, todo está en contra de la generación de lectores (sobre todo la necesaria paz y calma necesaria, insistimos). Pero, como dice Facundo Cabral, «el Paraíso no está perdido sino olvidado».

Desde la Librería, con nuestros modestos esfuerzos, trabajamos cada día por transmitir que un libro es más que un objeto, que es una experiencia incomparablemente mejor y mayor que cualquiera de las alternativas contemporáneas que patrocina la sociedad del espectáculo.

Carlos García Santa Cecilia, de fronterad, quiere saber tres razones por las que piensas (si es así) que el libro en papel no va a desaparecer frente al libro electrónico.

  1. Porque tecnológicamente un libro en papel es insuperable.
  2. Porque un libro electrónico no huele a tinta.
  3. Por la pura estadística: el libro electrónico venía hace años a poco menos que sustituir al libro en papel y no ha sido así. Hoy solo representa el 5% del total de libros vendidos.

De nuevo Susana Ramírez, de Galimatazo: En tu opinión, ¿qué ha de tener/ofrecer un buen libro infantil? 

Lo mismo que debe ofrecer un libro adulto o cualquier libro: un texto bueno, una buena historia, y una buena edición.

Alberto Beceiro, de Sr. Scott:  El contraste entre lo poco que se lee, con las ineficaces medidas de fomento de la lectura y las declaraciones rimbombantes sobre el placer de leer, ¿puede convertir al libro en un enfermo infinito? ¿No sería mejor un «pues tú te lo pierdes»?

La palabra enfermedad no nos gusta. Hablemos de crisis. Es como con la poesía: siempre ha estado en crisis, pero sigue siendo la madre de todos los géneros (desde nuestra perspectiva).

Más que decirle a alguien «tú te lo pierdes», que puede sonar pretencioso y con cierto tono de superioridad moral, preferimos hacer que, de repente, se encuentre con el libro que necesita, y decirle «tú te lo encuentras».

Nuestro deber, además, es ser optimistas o, cuando menos, resistir. Sabemos que se lee poco, trabajemos para que se lea más. Seamos imaginativos.

Feliciano Novoa, de La umbría y la solana: ¿Cuál es el futuro de las librerías?

De las librerías radicalmente independientes como la nuestra es complicado. Hay una tendencia a que las cadenas de librerías lo copen todo, y por ende, sea la industria editorial y las editoriales hegemónicas las únicas en estar presentes. Son las librerías independientes las únicas que ofrecen algo distinto y contrahegemónico.

Pero lo tienen complicado porque todo está tramado para que desaparezcan. Para no hacerlo deben ser inteligentes, imaginativas y ofrecer algo diferente. Como vienen haciendo las Bibliotecas, deben convertirse también en gestores culturales, abrirse a la ciudad donde están ubicadas y colaborar con otros agentes culturales para dinamizar social y culturalmente la ciudad.

Deben convertirse en espacios de creación, de activación cultural, de foco cultural y de resistencia política. Desde luego, si solo se dedica a ser una librería tradicional no tiene futuro, porque esto ya lo ofrecen esas cadenas de librerías y las grandes superficies (amén de la compra por Internet, por supuesto).

Karen Raicher, de Kafkian: ¿Si tuvieras –y pudieras– que resucitar un libro, ¿cuál sería?

Algún inédito de Antonin Artaud. Y ya editado, la poesía completa de Juan Larrea, ese gran poeta de la generación del 27 que poco conocen (porque nunca no quería salir en la foto).

Esta te la hago yo: El libro que más feliz te ha hecho y el que más honda impresión te ha causado.

Juan Manuel: no puedo elegir uno. Es más, me niego a elegir uno, como un padre se niega a escoger a uno de sus hijos.

(En todo caso, sin que me escuchen el resto: Los cantos de Maldoror me dejaron estupefacto. No feliz exactamente, como ver un cuadro de Bacon no me causa placer; sino impresionado, transformado, loco por releerlo y extraer de él todo el jugo).

Sihara Nuño: «Filosofia y sociedad» de Mario Bunge.

Pregunta Pablo Fernández de Córdoba, de Siesta, por los libros que te gustaría hacer si fueras editor.

Lo hemos sido (Ediciones El Gallo de Oro): libros bien editados, de poesía, raros, distintos.

Víctor Olcina, de Stirner: Si Roberto Bolaño te robara un libro, ¿lo denunciarías a la policía?

No, iríamos al psiquiatra porque eso de ver a Bolaño sería algo preocupante.

Elige por favor uno de nuestros libros, que te lo queremos regalar…

«Luz iluminada» de Juan Larrea de Libros de la Resistencia.


Puedes leer cómo contestaron a nuestras preguntas en otras librerías siguiendo este enlace. Si conoces alguna por la que tienes curiosidad, escríbenos a librerantes@librerantes.com, e intentaremos ir con la cámara y el micro, a ver qué nos cuentan.

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