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Festina Lente: de la imprenta al Twitter con Erasmo de Rotterdam

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Hace años, un amigo con bastante sentido del humor, explicaba el concepto de religión tomado hoy día mediante una anécdota humorística. Como suele pasar trasladándola aquí pierde su gracia, ese si te lo cuento no te vas a reír, pero nos viene al pelo para lo que queremos explicar en unas líneas. Y así decía que Dios había creado al hombre a su imagen y semejanza, y que era superior a él…pero no contaba con que descubriésemos la electricidad. No, eso no estaba en los planes de Dios. A partir de ahí, y ante la sorpresa del Creador, empezamos a ganarle terreno. Dios, hasta ese momento supertocho, digámoslo de forma coloquial, va menguando y menguando en comparación con su criatura. Cosas de la vida y del universo.  Valga este recuerdo como muestra de la importancia que los descubrimientos o la técnica tienen en nuestro desarrollo, pues muchas veces suponen un antes y un después. Su aparición condiciona todo y se imponen también incluso a los seres humanos que lo pusieron en marcha. Y es que los cachivaches en el fondo van a su aire sin necesidad de tener ni conciencia propia.

Un ejemplo de muchos es Twitter. ¿Quién podría imaginar que un género como los aforismos o proverbios iban a tener semejante edad de oro? Esta red social ha conseguido que dichos géneros se multipliquen hasta límites impensables. Todo lo inundan, trascienden generaciones, están en todas partes. Posiblemente ningún otro tuvo semejante alcance antes, tal cual. Estos géneros teóricamente menores brillan debido a las características del medio, que los impulsa e impone. El fenómeno es tan exagerado que resulta difícil calibrarlo aún. Y además el acceso a internet ha permitido que surjan aforistas fabulosos por cientos de miles.

Por eso resulta interesantísimo leer a la luz del presente un libro como Festina lente, de Erasmo de Rotterdam, editado por Libros de la Resistencia. Y comparar de esta manera la función que tienen hoy aforismos y proverbios con respecto a la de tiempos pretéritos igualmente condicionados por la irrupción de un invento que lo condicionó todo: la imprenta. De la imprenta a Twitter, podría ser el titular. Y así lo ponemos.

Festina lente es uno de los llamados adagios de Erasmo de Rotterdam. En ellos  el autor presentaba un proverbio a partir del que se generaba un comentario. En lugar de quedarse en el ingenio de la frase corta, era esa frase corta la que producía una explicación amplia, una especie de debate. Todo esto lo explica Rodrigo Cordero Cortés es un breve pero excelente y elocuente prólogo. ¿Por qué escoger para este librito este proverbio en concreto? Así lo cuenta: «El «Festina lente», en particular, es uno de los proverbios de Erasmo más frecuentemente citado y antologado, y no solo porque constituye un documento  precioso para el estudio del incipiente mercado del libro impreso, sino también porque expresa de manera ejemplar el carácter proteico de sus intereses afectivos e intelectuales».

Y así Erasmo, a partir de ese apresúrate despacio, pues tal es su traducción, realiza una reflexión sobre diversos aspectos  que tal dicho implica, donde no faltan referencias a la mitología griega, la historia de roma, la labor de los impresores o la vida de algunas especies animales. Se diría que a raíz de una frase se genera una obra didáctica amplia donde se tocan temas muy diversos, lo cual conecta con una época, el humanismo, ávida de saberes.

Esta obra editada por Libros de la Resistencia opera actualmente como una sencilla y entrañable muestra de esos impulsos del ser humano por conocerlo todo y transmitírselo a otras personas. En este punto resulta curioso un aspecto que hay que destacar: de alguna manera el entusiasmo del autor por ese propósito sigue intacto y se percibe perfectamente siglos después. Su afán divulgativo permanece extrañamente vivo. No en vano, y como bien se destaca también en el prólogo con otras palabras, no debemos tanto preguntarnos por la vigencia de aquellos textos como por lo que podemos hacer nosotros a partir de ellos.

Festina lente nos trae además la apasionante figura del impresor Aldo Manuzio, en cuya casa pasó un año el propio Erasmo y con quien entabló una gran amistad. A su vez el impresor está ligado al propio proverbio como lema del trabajo en el que alcanzó una pericia hasta entonces no alcanzada por nadie. Una de las disgresiones del autor es todo un elogio a la labor de su amigo y una crítica a los malos impresores.

Pero además Festina lente, apresúrate despacio, cobra un significado imprevisto. Editado como indica el libro en los idus de marzo de 2020, coincide su salida con el confinamiento provocado en España por la crisis sanitaria mundial del coronavirus. Como indica la obra, el proverbio se puede emplear de tres maneras.

«Primera forma: cuando se aconseja deliberar largamente antes de emprender un asunto y una vez tomada la decisión hay que obrar rápidamente […]».

«Segunda forma de uso: cuando se aconseja que las pasiones del alma deben moderarse con las riendas de la razón […]»

«Tercera forma de uso: si aconsejamos en todo negocio evitar la rapidez precipitada, vicio tan corriente en algunos caracteres que, en cualquier situación, un pequeño retraso les parece una eternidad […]».

Y así ese significado amplio de festina lente se puede aplicar no sólo a la edición del propio libro, cuya distribución y trabajo de los editores y libreros se habrá tenido que adaptar a la situación aplicando en cierto modo tales enseñanzas, sino un poco a todos nosotros, abocados a un encierro inédito en la historia de la humanidad en el que un aprésurate despacio habrá sido aplicado por muchos para combatir los rigores y sinsabores de todo tipo.

Conexiones casuales que como un circuito y en muy diferentes sentidos nos llevan de la imprenta al Twitter con Erasmo de Rotterdam.

 


Puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— este mismo libro en estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son…«Aldo esta erigiendo una biblioteca cuyas fronteras son las fronteras de la tierra».

 

Festina lente (Apresúrate despacio) es un proverbio latino comentado por Erasmo de Rotterdam pero también es, sobre todo, un elogio a la figura de Aldo Manuzio como impresor, quien había comenzado a utilizar dicho proverbio, junto con el grabado de la figura de un delfín enroscándose en un ancla, como marca de la calidad y de la autenticidad de sus libros.

Me permito decir bien alto mis propias experiencias. Cuando en Italia, yo, un holandés, edité mi obra de Adagios, cuantos eruditos allí había me ofrecían de buen grado los libros de autores todavía no divulgados por la imprenta que sospechaban podría yo utilizar. Aldo me hizo totalmente partícipe del tesoro de su biblioteca. Lo mismo hicieron Juan Lascaris, Bautista Egnatius, Marco Masurus, fray Urbano. Recibí ayuda de algunos que no había conocido personalmente y aun no de nombre. A Venecia solo llevaba conmigo la confusa y desordenada materia de mi futura obra y esto de autores publicados hasta entonces. Al mismo tiempo fuimos arrastrados por mi gran temeridad los dos, yo a escribir, Aldo a imprimir. El trabajo completo estuvo realizado más o menos en nueve meses y en el transcurso de este tiempo empezaron mis dolores por los nefastos cálculos que hasta entonces no había advertido. Así, pues, imagínate qué gran parte hubiera perdido de mi trabajo si los eruditos no me hubiesen provisto de libros manuscritos.

 Erasmo de Rotterdam

 

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