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Feria del Libro: Editorial Palimpsesto con Eva Gallud, Diego Luis Sanromán y Javier Mariscal

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Palimpsesto te está esperando

  • ¿Dónde os podéis encontrar?
    • En la caseta 38 de la Feria del Libro de Madrid, con Librerantes.

Todos ellos estarán en la Feria del Libro el próximo 30 de mayo. ¡No te lo puedes perder!

 Quién se esconde tras Palimpsesto

Este proyecto editorial se define como independiente y dinámico. Esto último quiere decir que entienden el oficio de editar más como un impulso productivo que quiere desarrollarse proponiendo contenidos y creando una red de interrelaciones entre autores de diversas disciplinas artísticas que dé lugar al desarrollo de obras multifactoriales, que como una entidad meramente preparatoria, realizadora o reproductora de los mismos.

Entienden texto como texturas, ya sean sonoras, pictóricas, gráficas o táctiles. Creen en el contenido como base y en los formatos como medios, aunque entendemos que a veces el formato sea base de contenido. No excluyen ni delimitan el mensaje creativo y abrazan el concepto transmedia como un posible epicentro. Ni absolutamente físicos ni delimitadamente digitales. En base a esta forma de pensar, han estructurado la acción alrededor de tres colecciones: pÚrpura, sYmbionte y de_Sastre.

Creen que el constructo editorial actual trata injustamente el origen del objeto artístico, y no olvidemos esto, el texto es la base de la que surge todo el modelo de gestión de contenidos. Autor y editorial deben cambiar su manera de actuar a medida que cambia el entorno a quien se dirigen esos contenidos. Y ese es su empeño. La editorial es un servicio por y para el texto, y no al revés. La relación que quieren establecer entre autor-lector-editorial es horizontal y simbiótica, íntima y directamente relacionada, como corresponde al medio 2.0. El lector implicado será capaz de acceder a mayor contenido y enriquecerá su experiencia, y a cada respuesta, tendrá una reacción; el autor activo con el entorno generará más difusión y discusión de su obra, más posibilidades de mostrar su obra; y la editorial tendrá sus espacios abiertos con el propósito de hacer el proceso lo más fluido y enriquecedor posible. De esta forma, y trasladándolo a una filosofía económica, creen que puede ofrecerse un modelo más sostenible y acorde con la realidad actual.

Lo último

Si te ha resultado interesante lo que te proponen desde Palimpsesto, te rescatamos sus últimas novedades. Pero, recuerda que puedes conocer todos sus títulos en nuestra web. ¡Aquí encontrarás un simple aperitivo!

Ningun mapa es seguro, te hace atravesar las líneas imaginarias que vas trazando a lo largo de su lectura. Estos poemas conforman un viaje lírico que nos llevan a través de una cartografía urbana y de extrarradio hacia la única certeza posible: el callejón sin salida de la muerte.

 

Kwas: «En la literatura, lo único que nos atrae es lo salvaje. El tedio sólo es otro nombre para la domesticación. Lo que nos embelesa de Hamlet, de la Iliada, y de todas las escrituras y mitologías, es su pensamiento salvaje, indómito, tosco y libre, que no ha sido aprendido en la escuela, ni pulido y refinado por el arte. Un libro verdaderamente bueno es algo tan ferozmente natural y primitivo, misterioso y maravilloso, fértil y celestial, como un liquen o un hongo». Como esta novela.

Tragalluvias, de Javier Mariscal, no es una novela al uso, quizá sea un poema de 258 páginas. De carácter fragmentario, cada capítulo es, más bien, la imagen de una fotografía. Los personajes van creando un coro que canta la incapacidad de volver a sentir. Definitivamente es un texto de búsqueda, de encuentros y desencuentros, donde el autor juega con diversos estilos, pasando de narrador en narrador (de la omniscencia, a la primera persona, a la segunda, etc); intercala incluso relatos del más puro cine negro, o de la mejor carnalidad pulposa bukowskiana.

En tragalluvias hay lugares comunes, como la cafetería de Anne, «El picalagartos», donde Robin recupera en cartas su historia con Teresa; o «El trasero de baba», la librería de Sean, que empieza a superar la pérdida de Ellen. Belle, nueve años, abre el telón pidiéndole a Anne que se quede a dormir; Susan, cuatro años, ha decidido no hablar hasta que mamá vuelva. Los niños de Sean son, además, la familia de Steven, sin memoria reciente, que ayuda ordenando libros. También están Miriam, tita Dolores, la abuela, Edward G. Robinson y Natasha encajando soledades y estos fragmentos rotos de fotografías.

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