El viaje deslumbrante de Mary Daly

Primeros Momentos: Mi Misión Rompe-Tabúes. Ser Filósofa

Cuando dije que quería estudiar filosofía, fue como si mi voz clamara en el desierto. Estudiaba en una pequeña escuela católica de secundaria para clase trabajadora en Schenectady, Nueva York. Incluso la Hermana sensible y generosa que siempre me animaba a escribir y publicar era incapaz de sentir empatía por un impulso tan escandaloso1. Además, la biblioteca de la escuela no tenía libros sobre el tema. Sin embargo, esta Lujuria de mi mente adolescente era tal que hilaba mis propias filosofías en casa. No tengo ni idea de dónde adquirí esa Extraña inclinación.

Gracias a la ayuda de mi padre y mi madre, además de ganar la beca Bishop Gibbons (que se otorgaba tras un examen de religión) y de ahorrar dinero con mi trabajo de empaquetadora en el supermercado, me las arreglé para ir a una pequeña universidad católica cercana para mujeres. Como residía en el gueto católico, nunca había oído hablar de universidades como Vassar, Radcliffe o Smith. Incluso si hubiera oído hablar de ellas, no habría podido acceder, ni tampoco me hubiera parecido deseable. Quería estudiar «filosofía católica» y el camino de mi Viaje de Búsqueda me llevó de forma realista y lógica a la Universidad de Saint Rose en Albany, Nueva York.

La universidad no ofrecía la carrera de filosofía, aunque irónicamente se imponía a todas las estudiantes una asignatura que constaba de dieciocho horas de crédito en esa materia. La diferencia en mi caso era que me encantaba la materia. Este amor persistió, a pesar del tedio que me provocaban los profesores sacerdotes que opinaban que las mujeres nunca podrían aprender filosofía, y cuyas clases consistían en sentarse frente al aula y leer en voz alta el libro de texto, demostrando así su habilidad para leer. Parecían estar completamente desconcertados por mi interés y, sin duda, la confusión estaba asociada con el hecho de que ellos mismos nunca habían experimentado ningún entusiasmo por esta ocupación. Mientras ellos estaban sentados y daban la tabarra yo estaba sentada y reflexionaba sobre la incongruencia de la situación. Esta misma reflexión se incorporó a mi propio cuestionamiento filosófico. Todavía no entendía que para una mujer tratar de convertirse en filósofa era romper un Tabú Terrible2.

Aunque esos profesores contribuyeron poco al avance de mi Indagación filosófica, mis propias experiencias contribuyeron muchísimo. Hubo Momentos brillantes en mi infancia. Por ejemplo, hubo una Ocasión, cuando tenía unos cinco o seis años, en que descubrí el gran bloque de hielo reluciente en la nieve. No había palabras para tal experiencia. El aire era fresco y era la última hora de la tarde. Había una particular luz invernal y un particular olor invernal cuando me topé con el bloque de hielo, probablemente en nuestro patio trasero. De repente, estaba en contacto con algo impresionante, que más tarde llamaría Elemental. Fue un choque que despertó en mí cierto conocimiento de una Otra dimensión y sentí dentro de mí una de las primeras conmociones de la Llamada de lo Salvaje que puedo recordar. Sé que mi capacidad para encontrar hielo en la nieve de esa manera nunca ha desaparecido del todo, porque hace poco, mientras trabajaba en este libro, salí a caminar una noche de invierno y volvió a suceder. Este encuentro fue Extrañamente familiar.

Los Momentos relucientes me ocurrían con gran intensidad en la adolescencia. Hubo un Momento, por ejemplo, cuando una flor de trébol en particular me Anunció su ser-siendo. Dijo sucintamente, claramente, con extrema sencillez: «Soy». Me dio una intuición de ser-siendo. Años más tarde, estudiando la filosofía de Jacques Maritain, supe que no era la única en tener esta intuición3.

Pero, por supuesto, me encontraba indeciblemente Sola. Siempre me llevaba a algún lugar del que nadie más podía hablarme. Con el tiempo, me llevaría a cruzar el Atlántico, prácticamente sin dinero, para obtener los doctorados en teología y filosofía en una extraña universidad medieval donde las clases se impartían en latín y donde mis «compañeros de clase» eran sacerdotes cristianos y seminaristas.

El encuentro con esa flor de trébol tuvo mucho que ver con mi devenir como Filósofa Feminista Radical. Si una flor de trébol podía decir «soy», entonces por qué no iba a poder yo.


1. Fue la Hermana Athanasia Gurry, C.S.J, quien me enseñó lengua durante mis cuatro años en la escuela secundaria Academia San José en Schenectady.
2. Existía y sigue existiendo un tabú contra las mujeres que estudian en serio filosofía y se convierten en profesoras y académicas en el «campo» de la filosofía. Incluso la simple enseñanza y escritura acrítica de artículos académicos sobre filósofos era y hasta cierto punto sigue siendo un tabú. Pero no es a esto a lo que me refiero en este pasaje. Me refiero a romper el Tabú Terrible contra el esfuerzo de una mujer por convertirse en filósofa por derecho propio. Ya sabía que mi Aspiración era ser filósofa y, aunque no tenía las palabras para ello, sabía que se trataba de una Búsqueda Elemental, que implicaba Profundidad/Ultimidad.
3. Ver el Capítulo 4. La tesis, titulada El Conocimiento Natural de Dios en la filosofía de Jacques Maritain, posteriormente publicada en Roma, fue escrita para el doctorado de filosofía de la Universidad de Friburgo, Suiza, a mediados de los sesenta. Aunque se centra en el significado y las consecuencias de la «intuición del ser» en la filosofía de Maritain, en un nivel subliminal realmente estaba tratando de comprender el significado y las implicaciones de mi propia intuición de ser-siendo para mi propia Indagación filosófica, para mi propio ser-siendo. Más tarde desarrollé mi propia filosofía del ser como verbo (no sustantivo).

 


9788412412222 ex órbita un viaje deslumbranteEx/Órbita. Un Viaje Deslumbrante, que se publica por primera vez en español, es la autobiografía de la filósofa feminista radical Mary Daly (1928-2010), escrita como un Viaje Deslumbrante a través de cuatro Galaxias. La autora es la Hilandera-Pirata que reconecta los hilos cortados por el patriarcado y sus instituciones, y así recobra para las mujeres los tesoros del conocimiento que les han sido robados. Una combinación asombrosa de aventuras reales, humor y agudas percepciones filosóficas, que abre nuevos caminos hacia la libertad. Como ella escribe: «La Regla más importante de la Creatividad Feminista Radical es: Librarse de las ataduras mentales/espirituales. Alcanzar las estrellas».

Mary Daly, escritora, profesora, feminista radical y lesbiana, cambió nuestra manera de entender el mundo con sus planteamientos filosóficos, subrayando la importancia de las vidas y de las aportaciones de todas las mujeres, desenmascarando la violencia destructiva del patriarcado, insistiendo en la necesidad de compartir la energía de toda la vida animada de la Tierra. En el núcleo de su filosofía está la necesidad de la re-significación y la re-apropiación de las palabras. A partir de la etimología, juega con nuevas composiciones y significados para sacar a la luz el poder creativo de las mujeres que ha sido ocultado o borrado, creando Nuevas Palabras y desmontando el lenguaje patriarcal y sus mitos.

«Elijo mantenerme firme». La obra de Mary Daly es un Fuego imprescindible para el feminismo del siglo XXI y para comprender el Ahora. Visionaria lúcida y profética, anunció el final del patriarcado nombrando su experiencia y la de otras mujeres, la sabiduría femenina ancestral, la inviolabilidad del cuerpo femenino y la confianza en el propio juicio. En Ex/Órbita. Un Viaje Deslumbrante, conjura los momentos de profecía y promesa, de ruptura, de exorcismo y éxtasis que conforman su vida.

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