El mejor analista de baloncesto

«Sé que queréis ganar, pero tenemos que hacerlo juntos, ¡juntos!»

Recuerdo exactamente dónde y cuándo me enteré de su muerte. Estaba haciendo tiempo, sentado junto a la barra del bar que frecuentábamos, antes de la llegada de mis amigos, y decidí consultar las redes sociales a través del móvil. Uno de sus mensajes en cadena me alertó de la noticia. Lorenzo Francés había sido hallado muerto esa madrugada debido a una ingesta masiva de somníferos que lo dejó dormido para la eternidad. Según la prensa estaba en Boston y había alquilado la habitación de un hostal, nunca mejor dicho, de mala muerte. De una forma u otra, el que consideraba mejor analista del baloncesto NBA en el mundo, aquel que me había acompañado las últimas quince temporadas a través de sus dos artículos semanales en papel o digital, su chat quincenal en directo y sus intervenciones en la televisión y en un programa especial de radio el jueves a la madrugada, siempre aportando una visión certera de lo acontecido en la cancha, con las claves tácticas y técnicas que definían el resultado, aquel que era como uno más de la familia y que me había confesado infinidad de anécdotas baloncestísticas, alguien que me había tenido en frente suya desde bien jovencito, cuando apenas me asomaba el bigote, hasta ahora que me había convertido en un parado más entre miles de parados pero también en un fan entre miles de fans, aquel con quien incluso había llegado a intercambiar correos electrónicos y mantenido conversaciones a través de las redes sociales, aquel, ese mismo, se había ido sin dejar siquiera una nota de despedida.

Los periódicos deportivos se hicieron eco de la noticia con reporajes y oportunos panegíricos, mientras que los generalistas apenas le dedicaban una nota informativa. No se sabían aún los detalles del suceso, pero los medios hacían ya sus conjeturas. En estos casos, decían, no quedaba mucho por contar. Que si llevaba una vida desordenada con lógicas alteraciones del sueño, que si fruto de ese desorden se había separado de su mujer y se había alejado de su hija, que estaba pensando dejar definitivamente las retransmisiones y que la familia agradecía las muestras de afecto y pedía respeto durante esos momentos tan amargos.

Mar 27, 2015; New York, NY, USA; Boston Celtics guard Isaiah Thomas (4) shoots a free throw during the third quarter against the New York Knicks at Madison Square Garden. Boston Celtics won 96-92. Mandatory Credit: Anthony Gruppuso-USA TODAY Sports
Mar 27, 2015; New York, NY, USA; Boston Celtics guard Isaiah Thomas (4) shoots a free throw during the third quarter against the New York Knicks at Madison Square Garden. Boston Celtics won 96-92. Mandatory Credit: Anthony Gruppuso-USA TODAY Sports

Cuando vi a mis amigos llegando al bar a través de la cristalera, me refugié precipitadamente en el aseo y me lavé la cara esperando que de alguna diabólica manera despertara de un mal sueño.  Pero no, seguía allí, impactado frente al espejo, cuando justo dos días antes había leído un extenso artículo sobre la tela de araña con la que Doc Rivers hacía defender a sus Celtics. Analizaba las permutaciones que debían suceder entre base, escolta y alero para provocar los errores del rival, y constataba la necesidad de entender la defensa como una obligación grupal para poder llevar el sistema a cabo. El artículo finalizaba repitiendo las palabras que un afónico Rivers repetía incesantemente a sus jugadores, desgañitándose, durante el transcurso de las últimas finales: «Sé que queréis ganar, pero tenemos que hacerlo juntos, ¡juntos!»

Fue la última frase que escribió Lorenzo Francés. Quizá el contraste entre los juntos que estaban los Celtics y lo solo que se sentía él fuera lo que le terminó matando. Pero Lorenzo, ¿es que no eras consciente de lo que ibas a perderte? ¿Quién analizaría ahora los equipos que tenían más posibilidades de conseguir el anillo de campeón? ¿El atletismo frenético de Miami, la furiosa reválida de Oklahoma, o el enésimo intento de Mamba Negra? ¿No sería tal vez el año perfecto para unos tapados Celtics? Salí del baño con un visible disgusto encima. Le dije a mis amigos que me sentía indispuesto y regresé a casa como si fuera un fantasma. […]


Fragmento de El Analista, relato de Javier López Menacho incluido en el libro de cuentos sobre Baloncesto Tiros Libres de Ediciones Lupercalia.

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