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El anhelo de una aspiración «amphibia»

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greylock
Como la mayoría, poco a poco la ballena retoma el ritmo del braceo y hemos decidido celebrarlo anunciando una nueva colección 

[cyclomer]

greylock publicará en otoño Tango Berlín de Kurt Bartsch, prologado y traducido por Federico Ocaña, con el que se presentará cyclomer [c], la colección de poesía de la ballena

La Colección cyclomer [c] se publica en castellanoEl cyclomer fue una especie de bicicleta anfibia, diseñada en 1932 para operar tanto en tierra como en agua, y por aquí se encamina el anhelo de esta colección dedicada a la poesía: hacia una aspiración amphibia —del griego ἀμφί, amphí (ambos) y βίος, bíos (vida), «ambas vidas» o «en ambos medios»— como metáfora de la abstracción poética, capaz de hibridar lo racional con lo irracional, el sujeto y el objeto, para crear mundos de distintas naturalezas en donde manifestarnos.


Kurt Bartsch

Kurt Bartsch (1937-2010) nació y murió en Berlín. Superviviente de los bombardeos que asolaron Alemania y acabaron con la derrota de esta en la Segunda Guerra Mundial, Bartsch no llegó a terminar el Instituto y comenzó a trabajar a edad muy temprana, lo que le impidió acceder a estudios superiores. Entre otros empleos, fue oficinista, operador telefónico, camionero, vendedor de ataúdes, enterrador y, finalmente, redactor y asistente editorial de la editorial Aufbau.

En 1964 accedió al Instituto de Literatura de Leipzig Johannes R. Becher, donde —bajo la tutela de Georg Maurer, director del seminario de poesía— reafirmó su vocación de escritor. No obstante, dejó el Instituto al año siguiente en protesta por la política cultural oficial en medio de una oleada de expulsiones y abandonos. Ese mismo año comenzó su convivencia con la librera, dramaturga y crítica Irene Böhme, con quien contrajo matrimonio en 1974 y con quien tuvo dos hijos.

En 1968 aparecieron sus primeras publicaciones: el número 13 de la colección Poesiealbum, dirigida por Bernd Jentsch, y el libro Zugluft («corriente de aire») en Aufbau Verlag. Vinculado desde 1969 hasta 1977 como autor residente al Volksbühe de Berlín —uno de los teatros más prestigiosos de la República Democrática Alemana— , Bartsch alterna la escritura de poesía, canciones y textos satíricos con teatro, musicales y adaptaciones. Surgen, durante esos años, Die Lachmaschine («La máquina de la risa»), publicada en Berlín Oeste por Wagenbach en 1971; Kalte Küche («Cocina fría»), editada por Aufbau en 1974; Der Bauch, («El estómago») también con Aufbau en 1977, que agrupa varias piezas de teatro cómico de contenido crítico contra las élites de la RDA; y Kaderakte (Rowholt, 1979), que podría traducirse como «archivos personales sobre el comportamiento privado» y que reúne textos de distinto género de nuevo en tono crítico con el estado policial y con los ciudadanos del Este, la gente de la calle, como protagonistas.

Si el humor y la sátira —que caracterizan su obra y juegan con la comparación entre los ideales socialistas—, el poder de las élites de la RDA y la vida humilde, casi miserable, de la gente, le habían puesto en el punto de mira del Ministerio de seguridad pública; la relación con el aparato político y cultural acabó por deteriorarse con su contribución como firmante en los manifiestos contra la expulsión del cantautor Wolf Biermann (1976) y contra el proceso hacia Stefan Heym (1979). Bartsch fue expulsado, junto con otros escritores, de la Asociación de Escritores de la RDA y finalmente, en 1980, se trasladó con su familia a Berlín Oeste. Un cambio, sin embargo, que no fue positivo en todos los aspectos. Siempre se mantuvo crítico con la literatura de masas y la cultura de la «sobreoferta» del mercado capitalista, una cultura, según él, en la que los escritores dejaban —han dejado— de ser referentes de la sociedad.

Al relativo éxito de Kaderakte y la novela Wadzeck (Rowohlt, 1980) y de las representaciones de Hedwig (1983) y Checkpoint Charlie (1984), adaptado en 1986 para radioteatro, siguió un progresivo alejamiento de crítica y público. Destacan, de la ya escasamente exitosa producción de estos años, las parodias poéticas sobre escritores alemanes y austriacos en Die Hölderlinie (Rotbuch Verlag, 1983) y la novela Fanny Holzbein (Ullstein Verlag, 2004). Desde los años ochenta escribió guiones para diversas series y telefilmes, caben destacar entre ellas Nuestro Profesor el Doctor Specht y un episodio de la popular serie Tatort, que le valieron el Premio de la Televisión Alemana en 1996.

Además de una vida política consistente, hay una artística que hace que el trabajo de Kurt Bartsch sea parte importante de la literatura alemana. El parodista, el poeta satírico y crítico, el amante del teatro y el autor en el Volksbühne Berlin de Benno Besson, contribuyó de manera significativa al hecho de que la literatura de la antigua Alemania del Este siguiese viva.

Con greylock publica Tango Berlín [c].

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