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El alfabeto y Oriente Medio

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La lengua y la migración: plurilingüismo y escritura exófona en la nueva poesía

«Gracias al Warsaw Express llegué al “Berlin Zoologischer Garten” [Zoo] y descubrí una ”B“ en ”Berlín“, una ”C“ en “Zoologischen” y una “A” en “Garten”. El alfabeto siempre me recuerda a Oriente Medio. Vilém Flusser escribió: “La A sigue mostrando los cuernos del novillo sirio, la B las cúpulas de la casa semítica, la C (G) la joroba del camello en el desierto de Oriente Próximo”».

Yoko Tawada, «An der Spree», en Sprachpolizei und Spielpolyglotte (Tübingen: Verlag Claudia Gehrke, 2007), 12.

En la cita anterior de Sprachpolizei und Spielpolygotte (La política del habla y el juego políglota), Yoko Tawada recuerda la primera vez que vio Berlín; la perspectiva de una escritora nacida y criada en Japón que, a los veintidós años, se fue de visita a Alemania y no regresó. Para Tawada, hablante nativa de una lengua cuya gramática no distingue género, caso, artículos definidos e indefinidos, plural o singular ni usa preposiciones, cada palabra, frase o expresión alemana (mejor dicho, occidental) resulta un enigma. El alfabeto en sí plantea un reto especial: Tawada no puede evitar la tendencia a «ideogramizar» las letras individuales del alfabeto moderno, cuyas raíces en Oriente Próximo proporcionan una conexión con su mundo en el Lejano Oriente. Aleph, Beth, Gimel: en sus derivaciones, los nombres de estas letras parecen encajar, ya que nuestros números occidentales son, desde luego, números árabes.

La introducción de citas en una lengua extranjera en un determinado escrito no es nada nuevo: desde las referencias a textos en latín en la Religio Medici de Thomas Browne hasta la transcripción de las conversaciones en francés de las clases altas en Guerra y paz de Tolstói o la red de alusiones extranjeras en La tierra baldía de Eliot, estamos acostumbrados a una poesía o una ficción que excede sus fronteras monolingües. Pero existe una importante diferencia entre la función de las citas «extranjeras» en La tierra baldía y su papel un siglo después en el contexto global de identidades nacionales cambiantes, migraciones a gran escala de una comunidad con una lengua a otra y, sobre todo, la heteroglosia de internet. La escritura de poesía bajo estas circunstancias exige un nuevo repertorio de juegos con el lenguaje.

El vórtice de lenguas: Eliot y Pound

Para Eliot, el papel de las citas en lenguas extranjeras (en su caso, casi exclusivamente en latín, griego, italiano, francés y alemán) es intensificar la autenticidad, además del exotismo, de la alusión en cuestión. Cuando, por ejemplo, Eliot cita, casi hacia el final de La tierra baldía, el soneto de Gérard de Nerval «El desdichado», «Príncipe de Aquitania de la torre abolida», como analogía de la sensación de desposesión del propio poeta, el original en francés pretende otorgarle a la referencia un aura de misterio, así como cierta distancia, como diciendo: la mejor forma de expresar mis sentimientos inmediatos es usando las palabras de este extraordinario y enigmático poeta francés del siglo diecinueve.

Y la referencia a Nerval, a su vez, se inserta como collage en una secuencia de alusiones que oscilan entre la canción infantil en inglés («London Bridge is falling down…») y el Purgatorio de Dante, el latín tardío del Pervigilium Veneris, y al final el sánscrito de los Upanishads. «Auditivamente», comenta Craig Raine, «el abanico de registros que hay aquí nos introduce en el equivalente acústico de la Ruta de la Seda y la de las especias. Tenemos lo exótico «Burnt Norton», el primero de los Cuartetos, cuenta con dos epígrafes griegos de Heráclito; más adelante, aunque hay muchas alusiones escondidas a poemas anteriores, solo hay una cita extranjera en toda la secuencia: «Twenty years largely wasted, the years of l’entre deux guerres» («Veinte años en gran parte badíos, los años de entre las dos guerras», donde el traductor señala la referencia francesa perdida en la traducción) en East Coker, parte Y esta frase en francés era muy poco esotérica en el habla británica de la época.

El plurilingüismo de los Cantos de Ezra Pound es de un orden muy distinto. Si Eliot incrusta con cuidado la alusión extranjera, generalmente literaria, dentro de un poema en inglés, Pound produce un texto multiforme cuyas capas de lenguas se entrecruzan para crear el significado de un pasaje concreto. Los Cantos de Malatesta (8-11) es un buen primer ejemplo. Su impresionante mezcla de jergas, argots y varios idiomas crea una textura verbal completamente única, sobre todo porque las «traducciones» de las floridas cartas renacentistas se reproducen en un inglés hiperformal que funciona a modo de parodia en el contexto.

El genio no original


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