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De la España vacía a la lucha contra los totalitarismos

En el número 135 de la revista Turia

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Los lectores del nuevo número de la revista Turia, el n.135, ya en distribución, podrán disfrutar de dos entrevistas a fondo con Ana Blandiana y Sergio del Molino.

Se trata de dos conversaciones exclusivas, que permiten no sólo conocerlos mejor, sino también descubrir sus opiniones sobre un amplio repertorio de temas de interés.  Ana Blandiana es toda una referencia de la mejor literatura europea y siempre concibió su vocación creativa como una forma de resistencia moral. Por su parte, Sergio del Molino es uno de los escritores y periodistas del momento.

Por ejemplo, con Ana Blandiana conversamos ampliamente sobre literatura y política, sobre la necesidad de reflexionar sobre el totalitarismo («en mi generación éramos incapaces de imaginar que el comunismo se acabaría alguna vez»). Además, en la entrevista se analiza el papel de la poesía y lo importante que sería recolocarla en en centro del mundo: «en la Antigüedad lejana la poesía estaba en el centro del mundo. De hecho, la poesía y la religión se confundían. No podemos olvidarlo».

Sergio del Molino es una de las voces españolas más autorizadas para hablar de nuestro presente. Así, su libro «La España vacía» revalidó su labor como ensayista pionero en denunciar la actual desestructuración económica y poblacional de nuestro país. Unos pocos años antes, su libro La hora violeta, en el que describe la enfermedad y muerte de su hijo Pablo» marcó su rumbo de escritor y permitió que numerosos lectores accedieran a su obra. 

Además la revista publica un texto inédito de Luis Landero, que es la versión actual de un capítulo de su nuevo libro. Una obra que está previsto aparezca el próximo año. Sin duda, la presencia de un original de Landero enriquece el interés que ofrece la revista al lector. Máxime teniendo en cuenta que se trata de uno de los autores más apreciados por el público y la crítica, como prueba la elección de su novela Lluvia fina como la mejor de 2019.  

Ana Blandiana: «Vivimos en un mundo en el que ya no hay criterios»

Ana Blandiana (Timiçoara, Rumanía, 1942) es ya una figura legendaria de la literatura rumana, en la que ocupa un lugar comparable al de Anna Ajmátova o Vaclav Havel en las letras rusas o checas. Destacada opositora al régimen dictatorial que gobernó muchos años su país, Blandiana es una de las escritoras más sugestivas y originales del panorama de la cultura en Europa. Autora de libros de poesía, narrativa y ensayo, su obra ha sido traducida a veinticinco idiomas y ha obtenido numerosos y relevantes premios en distintos países. 

Fue el de Ana Blandiana durante mucho tiempo un nombre prohibido en su país y sus textos circularon de manera clandestina. Otros verían la luz tras la revolución democrática de 1989. Tras la caída del régimen comunista, Blandiana fundó y presidió la Alianza Cívica (1991-2001), organización independiente que luchó por la democracia e hizo posible la entrada de Rumanía en la Unión Europea. Al amparo del Consejo de Europa, Blandiana ha creado en la ciudad de Sighet el Memorial de las Víctimas del Comunismo y de la Resistencia (1993), museo, centro de investigación y escuela de verano que lleva por lema una frase suya: «Mientras la justicia no logre ser una forma de memoria, la memoria en sí misma puede ser una forma de justicia».

Blandiana se muestra crítica con el presente que vivimos. Así, en la conversación que Turia publica y que ha sido realizada por el también poeta Jordi Doce, nos dirá: «el arte y la literatura de consumo de nuestro tiempo han creado una forma de subcultura que sale en todos los medios, la televisión, las redes sociales, y que aniquila la cultura de una forma semejante. Hoy sigue siendo imperativo luchar por la verdadera cultura».

Un paisaje del pintor Ignacio Zuloaga

Sergio del Molino: «En este país se confunde muchas veces la independencia de criterio con la animadversión» 

El escritor Sergio del Molino (Madrid, 1979) es, por derecho propio, uno de los nombres más destacados  de  las  letras  y el periodismo español  de  nuestros  días.  Cuando  acaba  de  llegar a las librerías una nueva novela, La piel, y todavía está muy reciente su biografía  Calomarde.   El   hijo   bastardo   de   las   luces  mantiene  para  Turia  una  conversación sin desperdicio con el también periodista y escritor Juan Carlos Soriano.   Gracias a ese diálogo intenso y revelador conocemos más a fondo a a este madrileño trasplantado a Zaragoza, ciudad en la que reside. 

Si hay un libro que marcó un antes y un después en la obra de Sergio del Molino es La hora violeta. La leucemia que acabó con la vida de su hijo Pablo poco antes de que cumpliera dos años le condujo a escribir ese libro que conquistó a miles de lectores. Reconoce que lo escribió en condiciones muy desesperadas: «En trance y casi, casi, sin ninguna pretensión literaria. O sí. O con todas las pretensiones literarias del mundo. Ahí desarrollo una idea para mí elemental: que la literatura es una misma cosa con la vida. Y la literatura es significativa en la medida en que exprese bien todas las rarezas y las asperezas de vivir».

En 2016, con La España vacía, inauguró una serie de libros y reportajes sobre el éxodo rural en nuestro país y el desequilibrio de la balanza demográfica. Sergio del Molino, que dio el pistoletazo de salida a otros autores, considera espantosa e innecesaria la corrección «vaciada» que han impuesto, después de publicado su libro, los movimientos sociales y medios de comunicación. 

Un texto inédito de Luis Landero

Uno de los principales autores de las letras españolas de las últimas décadas, Luis Landero, abre la sección de creación literaria con un atractivo texto inédito. Se trata de la versión actual de un capítulo de la obra que está escribiendo en estos momentos y cuya publicación está programada para el próximo año. 

En este original de Luis Landero, que Turia publica con el título de Viajar, soñar, contar, el autor nos dirá: «Yo creía que mis padres, mis abuelos, mis tíos, mis primos mayores, y en general toda la gente mayor, habían viajado mucho. Hablaban de lugares que yo me imaginaba lejanos y llenos de prodigios. Nombres casi mágicos, como Montemayor, Valle oscuro, Bacoco, la sierra de la Carava, Chandavila, el Zángano, o simplemente «donde Pache». Cuando fuese mayor, pensaba, también yo viajaría mucho, porque no había en el mundo nada tan hermoso y apasionante como viajar y correr aventuras, y llegaría a ser un hombre con experiencias, con cosas propias que contar. Luego pasó el tiempo, me hice mayor, y un día descubrí sin apuro que a mí en realidad no me gusta viajar. Me gustó de muy joven, más que por vocación por empeño romántico, pero finalmente acepté mi secreta condición sedentaria y me sentí como aliviado de un deber sentimental francamente enojoso. 

 A pesar de eso, me he visto forzado a viajar mucho, primero cuando anduve de guitarrista en la farándula, y luego de escritor, que no deja de ser también otra manera de farándula. Pero de todos mis viajes, los que he vivido con más emoción e intensidad, los buenos, los inolvidables, los esenciales, los he hecho con Julio Verne, con Defoe, con Homero, con Stevenson, con Humboldt, con Darwin, con Kapuscinski, con Shackleton y con tantos otros. Pocos lectores habrán disfrutado tanto como yo con los libros de viajes y las novelas de aventuras. Desde mi madriguera de lector, he acompañado a los héroes de papel en sus maravillosas andanzas, y cuando digo acompañar quiero decir que he hecho presente con la imaginación cada una de las peripecias, he visto los paisajes, he sobrevivido a naufragios y terremotos, me he enfrentado a fieras y a bandidos, he pasado hambre y frío, me he extraviado en selvas y desiertos, he sufrido el escorbuto y la malaria, y todo lo he vivido con una convicción casi tan fuerte y real como la de don Quijote en la soledad alucinada de su biblioteca. Y es que yo soy como Quijana, y me conformo con mi rocín flaco y mi galgo corredor, y por supuesto con mi biblioteca y mi locura.»

Un fragmento de la entrevista exclusiva con Ana Blandiana

«Lo más grave y terrible que está sucediendo hoy en el mundo es la corrección política»

—Me resulta impactante la idea de la prohibición total… Esa noción de que un autor no pueda publicar durante años, de borrarlo como figura pública. En España, durante la dictadura, existió una censura enérgica, pero en general se centraba en los libros y no en  sus autores. Con la ventaja, es un decir, de que, si te censuraban un libro, podías optar por publicarlo en México o en Argentina. Pero la idea de que un escritor desaparezca públicamente implica una violencia feroz, casi un ensañamiento. Me pregunto en qué medida esa vigilancia, esa censura totalitaria tuvo consecuencias en la escritura y en su propia autoestima como poeta. Durante esas tres décadas de censura totalitaria, ¿cómo sustraerse a esa presencia opresiva? ¿Qué estrategias se pueden desarrollar para sortear la vigilancia asfixiante del poder y no caer en la desesperación?

Ana Blanciana: La primera medida de autodefensa es no admitir ninguna forma de censura interior. La censura interior es lo que más me asustaba. Es algo que no acepté jamás. Precisamente porque he vivido esa experiencia, me parece que lo más grave y lo más terrible que está sucediendo hoy en día en el mundo es la corrección política, porque la corrección política es la máxima forma de censura interior y de lavado de cerebro.

Yo nunca me he censurado a mí misma. Nunca me he dicho: «esto no lo puedo escribir porque no se puede publicar, porque no se acepta». Yo siempre he escrito lo que he querido. Desde el punto de vista psicológico, esto es muy importante.

Por otra parte, y esto puede sonar extraño, la censura nos obligaba a escribir de una manera que estaba en sintonía con la definición que damos a la poesía. Es decir, teníamos que amplificar los recursos de la imagen y la metáfora, adoptar un lenguaje más cifrado, y justamente por esto la poesía salía adelante.

Yo no viví los años más duros del estalinismo. No tuve que escribir durante la época del proletkult, ese empeño soviético en crear un arte nuevo, una estética de la clase obrera revolucionaria… No era tanto que los poetas tuvieran que manejar un bagaje ideológico determinado, sino que estaban obligados a escribir para los analfabetos, tenían que escribir estupideces para que las entendiera todo el mundo. El resultado fue una literatura vacía por completo de arte.


Puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— este misma revista en estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son…

La revista cultural TURIA publica en su nuevo número, que se distribuirá este próximo mes de julio en España y otros países, un sumario con interesantes textos inéditos protagonizados por grandes autores de la literatura contemporánea. En primer lugar, TURIA rinde homenaje a Mario Benedetti y Miguel Delibes, de quienes este año se celebra el centenario de su nacimiento, y lo hace a través de sendos artículos originales que permiten constatar la vigencia y el interés de su obra, así como la ejemplaridad cívica que mostraron a través de sus respectivas trayectorias personales.

Junto a estos dos nombres propios de la literatura en español del siglo XX, TURIA dedica también una especial atención a Philip Larkin, uno de los más notables escritores británicos del pasado siglo y de quien la revista publica una selección de su correspondencia inédita.

Por otra parte, TURIA centra también su atención en resaltar el interés permanente que suscita la obra de Emil Cioran, uno de los más singulares ensayistas europeos de nuestra época. Y lo hace cuando se cumple el 25 aniversario de la muerte de escritor y filósofo rumano en lengua francesa. Es Cioran un autor que ha ejercido una profunda influencia sobre la cultura occidental y cuyos textos «han ayudado —por la vía negativa— a pensar a muchos», como asegura Fernando Savater, su gran introductor en España.

TURIA ofrece además a los lectores un avance de El parisino, la primera novela de la escritora inglesa Isabella Hammad, que está obteniendo una sobresaliente acogida por la crítica y el público tanto en el Reino Unido como en los USA. La novela es mucho más que la historia de un palestino afrancesado, también es la de una geografía en conflicto desde las Cruzadas.

 

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