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Cuando el tiempo parece que viene en lugar de irse

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Esperando a las librerías

Por Susana Romanos, editora de greylock

EN ESTOS DÍAS que el tiempo parece que viene más que irse, y ahora que —de entre toda la incertidumbre que nos rodea— tenemos al menos una cosa clara y es que no saldremos de esto ni tan rápido ni tan cómodamente como pensábamos, desde greylock os queremos hacer llegar un mensaje de ánimo pero también —una vez que el histerismo de los primeros días ha pasado— nuestra postura que no apela a otra cosa que a una acción de unidad.

No vamos a dar contenidos gratuitos, pensamos en las librerías, distribuidoras, traducción, corrección, autores y autoras, y nosotras, las editoriales. Pero también en los lectores y las lectoras. Solamente publicamos en papel, así que tampoco podemos dar la opción de ebook (la colección Imprint [#] es imposible ofertarla en modo electrónico, de hecho).

A cambio, podéis encargar los libros de la ballena en las librerías, algunas ya comienzan a hacer envíos, y otras los retomarán cuando la cuarentena acabe. ESPERADLAS, no nos creemos que os hayáis leído todos los libros que tenéis en casa, y si ese fuera el caso, la relectura es un hábito de riesgo que en ocasiones puede dar muchas satisfacciones.

En resumen, pensamos en los y las que leen apoyando a las librerías porque cuando esto acabe, ¿a dónde volveremos si estas ya no están? ¿A qué (libros) regresaremos?

De nuestro querido Antal Szerb (Óliver VII) aprendimos que en situaciones excepcionales hay que inyectar la normalidad que antes nos sustentaba, así que la ballena seguirá —sigue— trabajando: El hijo de Virgil Timár está ya disponible y/o a la espera, podéis consultarlo aquí. Y en cuanto a lo que continúa, retomaremos las presentaciones de HUTSUNE, tenemos otro Imprint a las puertas de producción y una nueva colección que anunciaremos antes de verano.

Cuando volvamos a vernos, saludos y saludables deseos.
Lo que intento decir es lo siguiente…
Por Dios hice que sus mentes huyeran de sus cuerpos.
Salieron tan claras y rectas como era posible.
Dije que podrían erigir templos para sus vidas.
Arrojé mis palabras sobre los rostros que flotaban en la calle.
Arrojé mis palabras como si fueran piedras, piedras para
construcción.
Esparcí mis palabras por los callejones como si fueran semillas.
Entré a hurtadillas en las casas y arrojé mis palabras en
habitaciones vacías.
Dije que la vida era la vida, que los hombres de las calles y las
ciudades podrían construir templos para sus almas.
Susurré palabras de noche por teléfono.
Dije a los míos que los hombres podrían vivir, que era dulce
la vida.

«El hombre de la trompeta»
El triunfo del huevo, Sherwood Anderson (greylock [n] 2019)
Traducción de Paula Zumalacárregui


Nota de la distribuidora: El triunfo del huevo está disponible en la generosa red de librerías con las que trabajamos, solo por encargo, OJO, que nos quedan muy poquitos. Gracias.

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