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Contrapunto. Por John Kinsella

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Counterpointing the Death of Twenty-eight
parrots so named because their call comes
twenty-eight twenty-eight twenty-eight
which is seven on three times a scatter gun’s
twelve-gauge call, dumped by the boxful
four days into the new year and awaiting
the bulldozer’s shadowy blade. Maybe
they hung thickly about a farmer’s fruit trees,
maybe they sported under the sprinkler
on his only patch of green lawn. Maybe.
Contrapuntear la muerte de los loros veintiocho
llamados así porque su canto parece
veintiocho veintiocho veintiocho,
lo cual es siete veces tres el canto de la escopeta
de cartuchos calibre doce, botados por cajas
cuatro días después del año nuevo y a la espera
de la cuchilla oscura del buldócer. Quizás
se colgaran densamente de los frutales del granjero,
quizás jugaran debajo del aspersor
en su única mancha de césped verde. Quizás


John Kinsella es una fuente órfica, un prodigio de la imaginación… con frecuencia me hace pensar en John Ashbery: fecundidad increíble, eclecticismo, y una postura que funde populismo y elitismo en audiencia poética… Estamos ante el comienzo de lo que profetizo ser un arte mayor.

Harold Bloom

Trigales en llamas, cráteres de sal, relámpagos como alambres de púas, nieblas linfáticas, loros con picos capaces de cortar tornillos he aquí una reminiscencia de la Australia rural, no obstante, un poeta sin temor a honrarla con toda la fuerza de su lenguaje.

Les Murray

Su poesía es un inventario y una celebración de la mirada… Es una poesía de la visión, en los dos sentidos: como si el mero acto de ver pudiera revelar lo que James Joyce llama el qué de las cosas, y así avanzar hacia el significado.

Michael Hulse

John Kinsella disfruta inquietándonos. […] Sus poemas se aferran con las dos manos a las tradiciones de la pastoral y las tuercen para que encajen en un paisaje donde el canguro arrinconado desgarra al perro, el remolque de un camión lleno de ovejas queda atravesado en el camino, y los pozos se echan a perder por la sal. Kinsella escribe como una tempestad australiana a todo vapor.

Helen Dunmore

Los poemas de John Kinsella son un logro excepcional, devienen narrativas del sentimiento. Una visión viva de paisajes, de animales, de formas humanas bajo una luz distante–  se convierte en revelación. Hay, con frecuencia, un choque que viene de lo nuevo. Sin embargo, resulta esperado, casi conocido. Esto es el regreso al hogar de un poeta verdadero.

George Steiner

Sobre el autor

John Kinsella (Perth, Australia, 1963) hizo estudios en la Universidad de Australia Occidental y luego viajó durante varios años por Europa, el Medio Oriente y Asia.

Su poesía ha tenido una vasta difusión no solo en su país sino además en todo el mundo anglosajón, así como en India y Japón. Comprende más de veinte libros, desde el promisorio Night Parrots (Fremantle Arts Centre Press, 1989), pasando por el monumental Divine Comedy: Journeys Through Regional Geography (Norton, 2008), hasta el conmovedor Armour (Picador, 2011). Una buena muestra de su poesía temprana es Peripheral Light (Norton, 2004), seleccionada y prologada por Harold Bloom. Un hito en esta deslumbrante trayectoria es The Silo: A Pastoral Symphony (1995), que ha sido objeto de numerosas reediciones y de una consagratoria acogida crítica.

Es fundador de la revista literaria y editorial Salt, así como editor internacional de la prestigiosa The Kenyon Review. Ha ejercido la docencia en Kenyon College, Estados Unidos, y en Cambridge University, Gran Bretaña.


Puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— El silo. Una sinfonía pastoral en estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son…

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