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Como se viste el torero antes de llegar a muerte

Leyendo Intentar la casa, de Andrea López Montero (Piezas azules, 2020)

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Recogemos la palabra vida y no sabemos
dónde colocarla ahora

Intentar la casa. Detalle interior

Diáspora de la matriz

Como se viste el torero antes de llegar a muerte
así suena tu nombre,
colgando de un clavo en la pared que huele a lluvia;
con la misma prisa con que recogemos las ventanas
y las llevamos lejos de la vista para no poder abrirlas,
con ese mismo viento que no sucede
en este espacio estanco
agarramos con fuerza los zapatos para que no nos roben el camino
con la soberbia con que los recién despiertos llegan al encuentro,
sentarse a la mesa después del día triste,
deber seguir comiendo:
así sabe tu ausencia llena de golpes.

Panorámica del cimiento I

Existe la tierra firme y luego esta otra que nos crece bajo los pies. Esta tierra movediza de la incógnita, toda creciendo a la vez que nos crece el llanto, que se hace rojo con la intensidad de toda la sangre, color rojo amapola encendido. Con la locura que tiñe el sueño que no deseo, rojo párpado apretado. Existe esta tierra otra, crecida sobre el cuerpo, tejiéndonos los músculos. De espera anunciada, de otoño que adelanta. Esta tierra única que vive eternamente y nace cada día. Esta humedad que sube las paredes y va ahuecando de amarillo hasta el espejo, que crece amarillo debajo de la piel y lo enferma todo. Las mañanas se vuelven de madera con la opacidad que encierra el desentendimiento. No comprender el ritmo del latido y sin embargo el latido, indiferente. La pelea en la sombra del ánimo, las formas renovadas que nos suenan. Avanzar en círculos estáticos y luego este infinito tan escaso. Esta esterilidad sembrada que crece con la blancura azul de un químico. Este azul saturado, esta sangre equivocada que lo tiñe todo. Este blanco inmenso. Esta suciedad de blanco, este amarillo de nuevo. Esta inmensidad creciendo en gris, crecimiento de ceniza. Existe la tierra firme y luego esta otra que se está acabando.

Sobre el libro

Cubierta de Intentar la casa (Piezas azules, 2020)

La primera parte comienza hablando de esta ausencia, ―a veces ruina, a veces enfermedad―, de ese no tener dónde ―en quién― guarecerse, del dolor descarnado. Hoy hace mucho frío por su ausencia,  nos hace tanto frío en esta casa como si se hubiera vuelto transparente. Recogemos la palabra cáncer con la imposibilidad en las manos,  recogemos el color amarillo y el derrumbe. En la segunda parte se alza la casa. Y con ella una esperanza que se abre paso. Y en esta segunda parte aparece el verso que señala: Existe la posibilidad, existe la casa. Vamos a ser salvados. Intentar la casa encierra esa esperanza de casa, pero intentar no significa necesariamente conseguir. Construir, reconstruir. No es fácil. Hablar de casa es hablar de padre, hablar de madre, hablar de hermana. Y mientras tanto qué. Mientras tanto la poesía: Te espera la metáfora, refugio, la letra mece y besa si te acercas te canta vientre-nana, su caricia. La poesía y su misterio. La belleza, las imágenes, el ritmo. Cada verso. Cada título.

Sobre la autora
Andrea López Montero nació en 1989, es ilustradora y poeta. Dirigió la revista Croqueta, Revista de aprovechamiento, donde además ilustraba y se protegía desde lo mínimo en los «Sin huesos», textos pequeños con una febril tendencia al aforismo. Forma parte del Consejo Editorial de Agua, revista de poesía líquida. En sus propias palabras, la autora se arriesga a la poesía como el único de los mundos posibles. Intentar la casa es su primer poemario.
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