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Cómo armar un catálogo

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Lo peor de este trabajo es la sensación de no poder llegar a todo. Porque esto es muy chico, claro. Muchas ganas, poquitos recursos. No me quejo, ojo. Hago algo que me gusta y como me gusta. Y, de momento, aquí seguimos. Sí es verdad que me gustaría tener más tiempo para comunicar, por ejemplo y entre otras, para contar sobre los libros que nos llegan, sobre las editoriales, las personas que están detrás de todo. 

Es lo cierto que nos escriben cada semana varias editoriales. Y que hay de todo. Algunas son muy divertidas, como si escribiera una adolescente entusiasta puesta de algo: «Hola! Quería pedir información de vuestros proyectos porque yo tengo algunos y me gustaría saber si se podría hacer algo conjuntamente. Gracias!». Tal cual. Otras veces es algo más inquisitivo: «Explícanos cuáles son tus condiciones para ver si nos interesa». Cómo le dices que no te da la gana con suavidad; eso también tiene su qué. 

Lo mejor, claro, es cuando nos escribe algo bonito una editorial que nos gusta y entonces quedamos y resulta que además nos caemos rebién. Me encantaría tener tiempo de calidad para contar todos estos encuentros. Recuerdo con especial cariño la primera vez que me reuní con Carmen Oliart, de Sabina. Su entusiasmo, lo claro que lo tenía, las ganas de hacer bien las cosas. Otras veces no es tan inmediato, y me decido sobre todo por los libros, porque me gustan: Libros de la resistencia, greylock, Libros de trapisonda, la revista Salvaje, Turia, Micromegas… O porque entiendo que llenan un hueco en Librerantes, y nos vendrá bien de cara a las librerías, para darles un servicio más completo, para que tengan siempre algún título que elegir. Y es así como se va armando el catálogo. 

Pues bien y a lo que voy, ya llego: con Diana  y sus libros fue un completo: me gustó su correo, me gustaron los libros, venía además recomendada por Pilar, de La umbría, otra de las niñas bonitas de esta casa, con quien se había reunido un poco por esto, por ver qué hacemos aquí, cómo es estar en librerantes. Nos reunimos en lo que ha venido siendo la sala de reuniones de esta casa: el bar de abajo. Me contó, le conté… y entre cerveza y cerveza ya empecé a darle vueltas, a ver cómo sacar tiempo de dónde para hacer que sus libros, y los de las demás, lleguen mejor a más sitios. Que no se trata solo de meterlos en cajas, le decía. Que tendremos que hacer algo más.

Por lo pronto, le pasé estas preguntas. Así vais también por ahí conociendo a una de las editoras que conforman la recién nacida Cicely, de la que ya iremos contando más cosas —si corona y el tiempo nos lo permiten.

Diana, ¿en qué momento y qué es lo que te llevó a montar la editorial Carmot?

La editorial se creó porque, después de muchos años de trabajar para otras editoriales, me apeteció crear mi propio proyecto editorial. En aquella época me sentía muy estancada profesionalmente y con nulas perspectivas de poder trabajar en proyectos más interesantes.

La idea llevaba tiempo rondándome la cabeza, pero no me atrevía a dar el paso porque ya entonces tenía muy claro que emprender significaba penar por el infierno varios años. Pero, después de una temporada de trabajo muy intensa que me dejó muy tocada física y anímicamente, me decidí: pensé que si iba a trabajar de aquella manera sería para hacerlo en un proyecto con el que me sintiese a gusto al cien por cien.

Además, tuve la suerte de que otros profesionales de áreas que con las que no estaba muy familiarizada, como las TICS o el marketing estratégico, se involucrasen en el proyecto, y eso fue lo que me terminó de convencer para dar el paso. Ahora pienso que esta falta de romanticismo absoluto al crear la editorial apuntaló de alguna manera nuestra resiliencia, y que esta ha contribuido a que hayamos sido capaces de tomarnos las adversidades como oportunidades de mejorar y de seguir adelante.

¿Cuál dirías que era el objetivo y las pretensiones de la editorial?

El primer objetivo que se marcó fue la de traer a nuestros lectores lo que se andaba cociendo en la literatura alternativa norteamericana dentro de la narrativa de ficción. Me interesan mucho los escritores debutantes o los que, aun teniendo cierto reconocimiento en su país, no habían llegado nunca en traducción.

Este objetivo sigue ahí, pero hoy en día estoy más abierta a recibir propuestas de otras zonas geográficas siempre y cuando sigan en la línea de apostar por las nuevas voces de autores que se arriesgan en sus propuestas. Últimamente me están gustando mucho los libros en esta línea de algunos países europeos, también los de Hispanoamérica. Y, para mí, la literatura japonesa siempre es una sorpresa, por lo que suelo estar al tanto de lo que se va publicando por allí.

En cuanto a las pretensiones de la editorial diré que siguen siendo las mismas. El catálogo es pequeño y la editorial demasiado joven como para ampliar o diversificar la propuesta. Ahora mismo está, por un lado, la colección Carmot contemporánea, que es la colección principal de Carmot, dedicada a la narrativa de ficción traducida, que este año se irá ampliando con escritores norteamericanos y, quizá, con alguno europeo.

Por otro lado, está la colección El relámpago (antigua colección Deriva), que es la colección de libros de narrativa crossover para jóvenes y niños grandes adultos, de 10 a 99 años, pensada para ofrecer lecturas de calidad literaria a jóvenes lectores. Así que, por el momento, seguiré centrada en ampliar ambas colecciones y que adquieran peso.

¿Para quién lo haces, a quién te diriges?

No me gustaría etiquetar demasiado a los lectores de Carmot porque pienso que a nuestros lectores no les gustan demasiado las etiquetas, igual que la propia editorial se resiste un poco a tenerlas. Dicho esto, sé que el lector tipo de Carmot es una persona muy lectora, intrépida en sus lecturas, curiosa y desprejuiciada —en el sentido de que no es un lector que se sienta presionado por dar cierta imagen de erudición cultural—.

Es un lector que está al tanto del panorama editorial y que disfruta con los catálogos de las editoriales independientes, tanto las emergentes como las consolidadas. También es un lector que no se deja arrastrar por la novedad y el éxito de turno, es alguien que busca lecturas más especiales y pausadas, del tipo que deja poso, emoción y buen recuerdo.

Y definitivamente no es un lector que lee por obligación o postureo. Me gusta pensar que los libros de Carmot no son los típicos bestsellers que se imponen en las praderas de trabajadores como lectura obligada para tener de qué hablar con el vecino de cubículo frente a la máquina del café.

Cuéntanos alguna anécdota. va.

La mejor anécdota que tengo en este poco tiempo de andadura es la de recibir el correo electrónico de una lectora que escribió a la editorial para decirme lo mucho que le había gustado y lo muy identificada que se había encontrado con Bienvenidos a Dietland.

Que una lectora escriba para contar esto y para decirte que va a regalar el libro a todas sus amigas es una alegría que me cuesta describir. En esta línea también está la satisfacción que se siente cuando un librero al que aprecias y cuyo criterio valoras te diga que el catálogo de tu editorial le gusta y que lo va a apoyar en su librería.

¿Novedades?

En cuanto a las novedades en el corto plazo, podréis ver que a lo largo del mes* irá llegando a las librerías la segunda edición de Payasa, de Monica Drake. También me gustaría recalcar que acabo de sacar la segunda edición de La cronología del agua, de Lidia Yuknavitch.

Este libro está prácticamente agotado con la buenísima acogida que ha tenido y pienso que es un libro que todavía tiene recorrido, así que espero que la reimpresión esté lista para el mes de abril. Además, puedo contar que en los próximos meses irán saliendo las segundas ediciones de Problemas, de Jade Sharma, y Nicotina, de Nell Zink, en el nuevo diseño de la colección Carmot contemporánea.

En cuanto a las novedades, publicaré a dos escritoras norteamericanas que no se han traducido nunca al español y que me parecen muy interesantes: Halle Butler y Jami Attenberg. De Butler saldrá su novela debut, Jillian, que es una novela con una crítica bestial y con mucho humor negro y que se puede etiquetar de feel bad novel.

Butler es una escritora joven que está considerada por la revista Granta como una de las mejores novelistas jóvenes de Estados Unidos y que la National Book Foundation consideró como una de las 5 mejores autoras menores de 35 años, y con Jillian vais a comprobar que los halagos son merecidos.

De Attenberg saldrá la novela Hecha y derecha, su sexta novela, que hace un retrato preciso, y un poco doloroso, de las mujeres de la generación milenial, aquellas que apostaron muy fuerte por la realización profesional y que llegadas a cierta edad se empiezan a replantear sus prioridades.

Para finalizar me gustaría daros las gracias por ofrecerme este hueco para hablar de mis proyectos. Haber tenido este altavoz es una maravilla para llegar a libreros y lectores. Muchas gracias.

 


Puedes encontrar —o encargarlos, si en ese momento no los tienen— los libros de Cicely en la generosa red de librerías con las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son… 

Algunos libros de la recién estrenada Cicely (antes Carmot):

 

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