Diario de una loca del coño

Diario de una loca del coño. 12 de Febrero

Giorgio y el arte de cocinar tortillas «Me gusta porque toca el piano», le he dicho a Sarita, la niña mayor de Virginia. A mí los chicos que me han gustado de verdad, y han sido muy muy poquitos, me han gustado porque sabían hacer

Diario de una loca del coño. 27 de Noviembre

«Mal». Temía que contestara algo así en cuanto apareciéramos por la puerta, al preguntarle qué tal. Iba con Virginia; estaba escribiendo un artículo sobre la gentrificación del barrio de la Latina, «le sacas, que le vendrá bien, y yo te hago las fotos, que también

Diario de una loca del coño. 15 de octubre

A G., que piensa de verdad que el cine está sobrevalorado. Cuando he llegado, Rita estaba regando las plantas. Ha conseguido colocar unas cuantas macetitas en el patio de su casa, que no es, por otra parte, muy grande, apenas unos ocho o nueve metros, una

Diario de una loca del coño. 10 de Junio

Iba andando por la calle, pensando en C., en cómo me sonríe cuando le cuento cualquier bobada; me mira de esa manera y es con un chute, me activa, me anima, me hace a mí reír, contar lo que sea que quiere que le cuente

Diario de una loca del coño. 17 de Abril

Cuando he llegado Virginia estaba echando espumarajos por la boca: «…una pija gilipollas del barrio de Salamanca. Dependiente emocional, ¡y lesbiana!». «Mujer, qué tendrá que ver que fuera lesbiana», le decía Rita, sin convicción ninguna, ya debía llevar con ella un buen rato; empezaba a notársele el

Diario de una loca del coño. 6 de Marzo

El viento de la gracia. Una borrachera de Virginia A John Wayne Pues regular. O mal. Qué pregunta. Lo he pensado, no se lo he dicho. Lo que le he dicho ha sido: «Despacio». Porque también tengo que ser graciosa. Perfecta y graciosa —divertida; así

Diario de una loca del coño. 11 de febrero

Cuando he llegado había una señora muy muy loca. Quiero decir que estaba dando voces, que incluso podíamos adivinar, todos los presentes, incómodos, cansados, impacientes,  y aquello parecía que no iba a acabar nunca, gotas de saliva explotándole desde la boca hacia el mostrador, tal

Diario de una loca del coño. 11 de octubre

Había un montón de chiquillos en el parque. Gritaban como si no hubiera un mañana. Por qué gritarán tanto los niños, a quién. Será que necesitan que sepamos que están ahí, alcanzarnos con sus voces al resto. Para qué. Quería levantarme y decírselo. «Si seguís

Diario de una loca del coño. 30 de Agosto

«Yo he pasado muchísima hambre, no te haces una idea. El hambre era lo peor. Y las palizas, mi padre ya me dio alguna, se ponía muy nervioso, como bebía, y atemaba contra mí. Y luego esta bestia, que menos mal que se está muriendo

Diario de una loca del coño. 29 de julio

Tanto calor en Madrid que nos vamos a derretir todos, unos contra otros, colándonos, liquados, serpenteando por las calles y hasta los ríos por los desagües y alcantarillas. Los amantes serán los primeros en morir, luego los viejos que no tienen niños cerca que les den refugio, y luego, casi al final, los hombres malvados. Las últimas serán las mujeres flacas.

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