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Por Maica Rivera Fronteriza, germinal y disruptiva. Todo a la vez. Eso es Historias del Kronen. Una novela que nos frenaba y a la vez nos impulsaba, como lectores, como críticos, como generación. Ahora lo vemos claro en panorámica pero esta naturaleza rara de bisagra fue algo que en los noventa apenas podíamos vislumbrar en todas sus dimensiones. Lo que sí presentimos muchos, sobre todo los nacidos en los setenta, fue que algo se removía no sólo dentro de nosotros sino

Por Jaime Cedillo Toda lectura depende del momento en el que a ella te aproximes. La primera vez que leí Historias del Kronen fue en el verano de 2008, justo antes de ingresar en la universidad. Y fue imposible no asociar el Kronen, el bar que da título a la novela que ha marcado a una generación, con el bar de mi pueblo que me puso delante del espejo y, sin contemplaciones, me desnudó ante mí: Aquí estás, este que ves eres tú. La

Por Carlos Juan Hernández hamm: ¡Clov! clov (molesto): ¿Qué pasa? hamm: ¿No estamos a punto de…de… significar algo? clov: ¿Significar? ¿Nosotros, significar? (Risa breve.) ¡Qué bueno! Samuel beckett, Fin de partida Historias del Kronen se publicó en 1994, pero es una novela que bien podría escribirse en el año 2018. Cualquier joven podrá ver sus propias miserias y malestares reflejados en ella, porque trata temas y sentires colectivos cuya presencia social y política no ha dejado de incrementarse en la actualidad.

Por DosJotas Posiblemente a mi generación se la podría llamar «Postkronen», en el verano del 92 éramos muy jóvenes, en mi caso tenía 10 años, el libro lo descubrimos varios años después de ser publicado y tal vez muchos solo conocieron la película. Pero seguramente ese verano no fue muy diferente al del 98, cuando con 16 años era legal beber y fumar o el verano del 2000 ya con 18. Grupos de jóvenes obsesionados con la velocidad, el sexo,

Por Raquel Blanco En 1994, año en el que se publicó Historias del Kronen, no leíamos a escritores vivos, menos aún si salían en los medios, habían sido premiados o estaban de moda por algún motivo. Es decir, leíamos a Umbral, sí, por las risas, creo, su columna en el periódico. Era insoportable. Hace no mucho salía en algún periódico la anéctoda: «¿Me puedes preparar la merienda? Es que no está mi mujer», le decía el ínclito a un periodista, contaban, que había ido a

Se acerca septiembre. En Salamanca, Ginés Martínez, su organizardor, tiene ya casi ultimado el programa del próximo encuentro de editores INCLASIFICABLES (ya van siete) que se celebra cada año en la Biblioteca pública de la Casa de las Conchas. Este año se realizará durante los días 21, 22 y 23 de septiembre de 2018. Allí estaremos, más contentas que si nos llamáramos Tentas, Librerantes vuelve a acudir a la cita.  En esta edición, escribe Ginés, se ha intentado hacer énfasis en la idea de

Leo que en Canal Cosmo (que no tengo ni idea lo que es) han estrenado una serie titulada El misterio de Hanging Rock. Lo que sí sé es que está basada en el libro de Joan Lindsay, Picnic en Hanging Rock que es virtualmente imposible que la serie, por muy protagonizada que esté por Natalie Dormer, le llegue tan sólo a la suela de la chancla a la novela. Australian gothic la llamaba el prólogo las mansiones embrujadas son sustituidas
Lara HR Lamagrande

Y que se rían. Lección para padres [Por Lara H.R. Lamagrande] Cuando empecé a comprar libros para mi hija me di cuenta de que la mayoría de cuentos trataban de dar una lección moral al niño y aprovechar para «enseñarle» algo, o hacer que avanzara en algún hito de crecimiento importante para los padres y la sociedad, pero no para el propio niño. Por supuesto que hay muchísimas excepciones que sólo intentan conectar emocionalmente con el niño, hablar en su

Vampiros, chimpancés y monstruos condensados En la Feria del Libro de Madrid nos tiramos todo el día hablando de libros, la caseta es un hervidero de recomendaciones y críticas más o menos fundamentadas. Charlamos con los lectores y las lectoras que se acercan a ver qué hay de nuevo, que nos comentan sus gustos y nos piden recomendaciones; hablamos con los autores, las autoras, nos cuentan detalles de su trabajo; pasamos también mucho tiempo con los editores y las editoras

Soy fuerte, tengo buen carácter, una inteligencia aguda y suelo gustar. Eso pensaba, ufana, paseando por la calle. Aquel día, no sé cómo, me despisté. Cuando quise darme cuenta no veía a Miguel por ninguna parte. Me puse muy nerviosa. Empecé a dar vueltas, a recorrer todos los caminos habituales en nuestros paseos. Nada. Acabé buscando en lugares donde nunca habíamos estado. Como loca. Me agoté del todo, estaba exhausta. No sabía el tiempo que había transcurrido y no encontraba