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Puentes

sexo

Malos principios A TODOS los que siempre me dijeron que aquellos terremotos me harían resistente a futuros temblores, les digo: clavaos un cuchillo                   en una cicatriz y avisadme         cuando deje de sangrar. Escombros está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com
Chincharana

La historia de este libro comenzó viendo El extraordinario viaje de T. S. Spivet (Jean-Pierre Jeunet, 2013). En ella aparecía una escena en la que un vagabundo le contaba un cuento al niño protagonista. Cuando acabó la escena, todos nos miramos fijamente: «Papá, tienes que hacer este cuento».

Pero en la metrópoli hay cerezas. Cerezas grandes y brillantes que las muchachas se ponen en las orejas como si fueran aretes. Muchachas bonitas como solo las de la metrópoli suelen ser. Las muchachas de por aquí no saben cómo son las cerezas, dicen que son como las grosellas. Aunque lo sean, ellas nunca se ponen aretes de grosellas mientras se ríen unas con otras como lo hacen las muchachas de la metrópoli en las fotografías. Mamá insiste para que papá se sirva un poco
La libertad

El embustero […] dice lo que no es porque quiere que las cosas sean distintas de lo que son, es decir, quiere cambiar el mundo. Se aprovecha de la innegable afinidad de nuestra capacidad para la acción, para cambiar la realidad, con esa misteriosa facultad nuestra que nos permite decir «brilla el sol» cuando está lloviendo a cántaros. […] Nuestra habilidad para mentir es uno de los pocos datos evidentes y demostrables que confirman la libertad humana. Esta es una
Pesadilla

Por Teresa Rodríguez Montañés, escritora e investigadora y experta en Derecho penal y Derechos Humanos No es fácil hablar de porno en la forma desnuda en que Ran Gavrieli lo hace. Lo primero que sorprende en su discurso es esa desnudez: el reconocimiento de su propia vulnerabilidad ante el porno y su decisión de abandonarlo y combatirlo. Este profesor de universidad, especialista en estudios de género y educación sexual, y activista de los derechos humanos, se presenta ante el mundo

Al principio se quiso enclavar a Émile Michel Cioran en el movimiento existencialista, pero el existencialismo, pese a su dureza, perseguía algún propósito moral, alguna forma de compromiso. Cioran, para quien Sartre era «un hombrecillo de ideas y vida patéticas», y que dijo del terrible Eclesiastés bíblico que le parecía «demasiado ingenuo», excavaba aún más hondo, quería (o no podía evitar) llevar la negación y la duda hasta sus últimas consecuencias: desenmascarar a todos los ídolos, demoler todas las ilusiones, no aferrarse a ninguna certeza. Para él, toda la filosofía
Elección del jurado. Cómics existenciales

¿Qué pasaría si juntásemos a filósofos y pensadores de todas las épocas, tales como Dostoievski, Sartre, Platón, Wittgenstein, Nietzsche, Beauvoir, Sócrates, Kant o Camus en un mismo tribunal, en una oficina moderna o en un terreno de juego para disputar un partido? Corey Mohler (Portland, OR, Estados Unidos, 1985), que cuenta con la improbable virtud de ser trascendental a la par que divertido, brinda en estos Cómics existenciales la posibilidad de disfrutar a través de unas páginas que oscilan, en natural equilibrio, entre la reflexión sosegada y lo hilarante del chiste fácil.
Pilar Martín Gila

No la oyes porque ya lloró hace años, donde ya no pasa el camino. Hoy apenas alcanza un sueño. A los pies de la cama. Todo ha cambiado de lugar para escucharte. Es el corazón, la debilidad. El sentido es lo que no podemos recordar entero. Todo iguala un viento oscuro. Pero distinguimos entre lo mismo, un minuto y otro, un minuto y otro. La cerillera está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en

Por Raquel Lainde, Consultora en Diversidad e Inclusión, laintercultural.com De adolescente, tuve la suerte de vivir en diferentes países lejos de mi entorno. Recuerdo la primera vez que mi compañera de habitación en Francia, negra antillana de clase alta, me contó lo traumáticos que habían sido para ella sus primeros encontronazos con el racismo europeo: la señora que agarró con fuerza el bolso cuando se cruzaron en la calle, aquel hombre que la confundió con prostituta mientras paseaba por el Bois de
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La puerta Una puerta de madera marrón, lisa, con muchas manchas oscuras. Una puerta como las que hay por todas partes, por todas partes. Una puerta. No, un poder oscuro, hostil, con muchas manchas oscuras. Golpea en la cara, contra todo el cuerpo. Una capa, una pared fina, dura. Y ahí se perdieron las formas maleables de su cuerpo. El constante toqueteo de sus manos se detuvo. Fue aplastada hasta convertirse en una superficie, una cosa de la que solo había surgido un terror inmenso que se