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El 28 de marzo de 1939, en la página 4 del ABC madrileño —el que se publicaba en la zona republicana—, apareció un breve aviso en la sección de «Anuncios por Palabras»: «10.000

  El día que mi hija nació muerta, después de sostener ese futuro tierno e inerte de labios rosados en mis brazos temblorosos, mientras le cubría la cara de lágrimas y besos; después

Paolo Febbraro (1965) vive en Dublín, aunque por motivos laborales pasa trescientos días al año en Roma. Es autor de cinco colecciones de poesía y de una extensa obra como crítico, antologador y ensayista, con volúmenes dedicados a Aldo Palazzeschi, Umberto Saba y Primo Levi. Su obra en prosa más orgánica hasta la fecha es L’idiota. Una storialetteraria (2011), a la que siguió cuatro años más tarde el ensayo Leggere Seamus Heaney (2015), conjunto de textos en prosa y versos del poeta irlandés, muchos de ellos traducidos por primera vez al italiano.

  21 LIMPIEZA A DOMICILIO Estoy esperando a que llegues, mires y camines por toda la casa como antes de desordenarla. Esperándote a que vuelvas para parecer de nuevo alguien bueno y pienses,

Terror cristiano La señorita María Jesús tenía un tío que se había suicidado. Era viejo y vivía solo y se había ahorcado. O se había ahorcado porque era viejo y vivía solo. La

¿La conciencia es realidad o ensoñación? ¿Sueño o pesadilla? Entre los versos de la poeta italiana Laura Garavaglia se cuelan todas las dudas que la ciencia, y más concretamente la física, suscita en nosotros a la hora de describir el universo que nos rodea. En cualquier caso, no estamos ante un libro hermético sino lúcido, en el que la experiencia personal, la sensibilidad y la honestidad de la autora hacen de La simetría de la nuez un camino de luz en medio de las sombras del mundo actual.

En escena, Bárbara interpreta a Maggie, protagonista de La gata en el tejado de zinc, de Tennessee Williams. —Yo… yo… por desgracia he sido tremendamente pobre toda mi vida. Esa es la verdad,

La luz avanza lentamente por cada habitación y los sonidos van variando a lo largo del día: los recreos de la Escuela Brasil que acompañan todo el lado izquierdo de la casa; el bramido del viento que te acerca a la locura si dormís en los cuartos del fondo; las clases de aeróbica de las seis de la tarde desde el baño de la que fue la habitación de Chiche; la bomba de agua marcando el ritmo y el recorrido de la hidratación por todos los rincones; el «Vecina, ¿quiere limones?» que durante mucho tiempo dio inicio a los almuerzos en el comedor; el ruido del tráfico desde la cocina; las cisternas y televisiones ajenas desde el estar; al menos una obra desde cualquiera de las ventanas.

¡Hamleeet! Déjala en paz. Tu madre es así, no la pinches. Deja que sean las espinas que tiene en el corazón las que la hagan sufrir, tú no la juzgues. Y luego, digo yo, ¿por qué siempre tienes que ponernos verdes? Que si soy un obrero, que si leo Tex Willer, que si has visto a tu madre follar con tu tío, y digo yo, ¡habla de tus problemas, Hamlet! Yo cuando tuve que hablar contigo te llevé de noche, apartados, a un acantilado junto al mar.

  en las migraciones de los claveles rojos donde revientan cantos de aves picudas y se pudren las manzanas antes del desastre ahí donde las mujeres se palpan los senos y se tocan