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Reja

Asomarse a la ventana hacia el horizonte rueda la espera de la verdad. Tocar ventanas a voleo sin preguntarse por qué. Pensar que ciertas cosas no tienen tanta importancia y que ya se fueron las cigüeñas.

  Para Manuela, como todos mis libros, incluso este que da un poco de «risa».   «Los grandes acontecimientos tecnológicos —dijo Orson Welles— pueden cambiar nuestras vidas pero no crearán una nueva forma de arte. Pueden crear una generación de críticos de arte que dirán: «¡Es arte!»». Lo pueden hacer con la mirada apasionada del cómplice o con la cara de asco del erudito, desde la pose sarcástica o incluso con el tono apocalíptico, dejando un rastro de estupidez y

I En enero de 1943, en un vagón de primera clase del tren procedente de Roma, viajaban seis personas cómodamente arrellanadas en las butacas rojas. En el largo pasillo envuelto en tinieblas, unas formas humanas deambulaban en la penumbra, poco dispuestas a pasar toda la noche en pie. De vez en cuando, una de ellas abría la puerta y pedía a los viajeros que se alternasen en el descanso o que, al menos, se estrecharan un poco para crear un

Esto es noviembre. Una explosión de colores y matices, de contrastes y sentidos. Una fusión de nubes y contornos, de atardeceres donde la tierra se confunde con la noche. La tierra, esa verdad desnuda, ese amor tan extraño como antiguo, intenso como el odio. Y también es noviembre la lluvia que la empapa, que la moja hasta hacerla emocionar. Parece otra y el aire, todo huele a nuevo, a inicio de temporada. Las tiendas y los centros de belleza. La

John Kinsella es una fuente órfica, un prodigio de la imaginación… con frecuencia me hace pensar en John Ashbery: fecundidad increíble, eclecticismo, y una postura que funde populismo y elitismo en audiencia poética… Estamos ante el comienzo de lo que profetizo ser un arte mayor. Harold Bloom Trigales en llamas, cráteres de sal, relámpagos como alambres de púas, nieblas linfáticas, loros con picos capaces de cortar tornillos –he aquí una reminiscencia de la Australia rural, no obstante, un poeta sin temor a honrarla con toda la fuerza de su lenguaje. Les Murray

En este libro (en edición bilingüe gallego-español), Suso Díaz reflexiona sobre la paternidad y el paso del tiempo tomando como excusa el vigésimo cumpleaños de su hijo. Se trata de un poemario repleto de sensibilidad y delicadeza que confirma a Suso Díaz como una de las voces más interesantes de la poesía gallega actual.

Ángela Figuera Aymerich (1902-1984) quiso llegar con su poesía a todas aquellas personas que se acercaran a su obra, y lo consiguió con una voz propia, un tono en el que dominó la hondura y la ironía, el registro culto y el giro coloquial, el canto lírico y la denuncia social. Coetánea y amiga de poetas como Carmen Conde, Blas de Otero o Gabriel Celaya, esta gran poeta fue publicada en su momento, pero todavía no ha sido suficientemente reconocida y, de hecho, como tantas autoras de su época, sigue sin estar en los libros de texto. Se rebeló a su manera, cuestionando los modelos que imponía la sociedad en la que vivió. Tuvo que publicar Belleza cruel (1958) en México a causa de la censura franquista. La trayectoria vital de esta autora refleja su compromiso con la historia política de su país y de su tiempo: antifranquista, escritora en un mundo dominado por hombres y defensora del papel social de la mujer. Con su poesía y su personalidad tendió puentes entre generaciones y entre poetas de un lado y otro de la península y del océano.
Yoko Tawada

«Gracias al Warsaw Express llegué al “Berlin Zoologischer Garten” [Zoo] y descubrí una ”B“ en ”Berlín“, una ”C“ en “Zoologischen” y una “A” en “Garten”. El alfabeto siempre me recuerda a Oriente Medio. Vilém Flusser escribió: “La A sigue mostrando los cuernos del novillo sirio, la B las cúpulas de la casa semítica, la C (G) la joroba del camello en el desierto de Oriente Próximo”». Yoko Tawada
La amistad según Epicuro

«De todos los bienes que la sabiduría procura para que la vida sea por completo feliz, el mayor con mucho es la adquisición de la amistad».

Tras la Quinta Expansión de los Conquistadores de Universos, Cristal XVIII fue el último planeta que se conquistó. Tan lejos de un sol que toda la superficie del planeta era una capa de hielo. Se utilizó como Explotación Minera. Allí los Conquistadores enviaron a los Décimo de Géminis; una rama inferior de la familia real. Solía hacerse así con los planetas secundarios. Una estancia temporal y vuelta a los Planetas Administrativos. Así que pasado el tiempo previsto, y tal como