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Pilar Martín Gila

Pasa como la fiebre. En otro cuerpo. Por aquí, por aquí se huye de lo que esperas. Un punto de fuga. Es tan poco lo que no se ha dicho. Qué puedes guardar, entonces. Hasta completar al menos un sueño. Para el viaje, me refiero. Las horas muertas. El tiempo del mercante. Para volverse loco. Apenas dos buenos recuerdos. Oigo los clavos y presiento la orilla. Los incendios dentro de la tierra. Yo quería entrar. Entrar de buena fe. Cualquiera
Manuel Moyano

Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, la vida es poco más que eso, Julio, supongo que te haría gracia encontrar tu tumba sembrada de rosas, guijarros y caracolas, leer las notas que otros fueron dejando en ella desde el comienzo del verano, escritas en papelitos rayados o directamente sobre la lápida, al carboncillo, como efímeros grafitis que borrará la lluvia. «Jalepa ta kala, y mate amargo. Cronopio, sos mi baldosita preferida», firma Larissa. «Julio de mi

Por José Manuel Picó, Humanista y arquitecto, fundador de Espacios Maestros Desde los primeros meses de vida de mis hijos, tomé la determinación de leerles cada noche. Antes de dormir, soñábamos despiertos momentos de emocionante complicidad, en los que compartíamos cuentos, poesías y aventuras. Durante aquellos primeros años, hubo una lectura preferida: El principito de Saint-Exupéry. Según iban creciendo, fueron varias las ocasiones en que leímos aquel maravilloso capítulo 4, en el redescubríamos el lugar de procedencia de nuestro principito, aquel famoso asteroide B 612. Y en el que también el autor nos
Filosofía para profanos 2 (2)

«Intuición significa, en primer lugar, conciencia, pero conciencia inmediata, visión que apenas se distingue del objeto visto, conocimiento que es contacto e incluso coincidencia». Esta es una de las viñetas de Max que ilustran La creación según Henri Bergson que está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com
María Folguera

El muro y el deseo Hace unos años encontré un libro. En él, dos amigas, Catherine Clement y Julia Kristeva, intercambiaban mensajes, largas y ricas misivas. En ellas iban contándose historias acerca de lo sagrado, y quizá porque no pudieron evitar que sus disertaciones se aproximaran a un territorio común, llamaron al libro que reunía sus cartas Lo femenino y lo sagrado. Kristeva le contaba a Clement acerca de Catalina de Siena, famosa mística y santa italiana, nacida en el
Filosofía para profanos 1 (8)

«Ningún arte es imitativo, no puede ser imitativo o figurativo: supongamos que un pintor “representa” un pájaro; de hecho, es un devenir-pájaro, que sólo puede hacerlo en la medida en que el pájaro mismo esté deviniendo otra cosa, pura línea y puro color. De manera que la imitación se destruye a sí misma, en la medida en que el que imita entra sin saberlo en un devenir, que se conjuga con el devenir sin el saber de lo que imita.
La potencia según Nietzsche froterad

Toda palabra se convierte de manera inmediata en concepto en cuanto que, justamente, no ha de servir para recordar la vivencia originaria, única y por completo individualizada a la que le debe su origen, sino que debe adaptarse, al mismo tiempo, a innumerables casos más o menos semejantes, esto es, en rigor nunca iguales, y por tanto a casos simplemente desiguales. Esta es una de las viñetas de Max que ilustran La potencia según Nietzsche que está disponible en la generosa red
Sintiendo el sentido

La sonda iba a entrar en la órbita de Marte después de un viaje de seis meses. Su destino, la luna marciana Fobos (en griego, miedo), no presagiaba nada bueno. La sonda Fobos-Grunt dejó de responder a las órdenes que le enviaban desde la Tierra y la comunicación nunca volvió a restablecerse. Sintiendo el sentido está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com
Le Songe de Tartini par Louis-Léopold Boilly 1824

Autobiografía de Elemér Tábory Quiero reunir los escritos de mi vida. ¿Quién sabe cuánto tiempo me resta? El paso que me he determinado a dar puede que acabe siendo fatal. La noche va pasando lenta y segura. De pronto, como un asesino, se acercará de puntillas el Sueño negro y se detendrá silencioso detrás de mí. Súbitamente me tapará los ojos con la palma de la mano. Y, a partir de entonces, ya no responderé de mis actos. Podrá ocurrirme
Sintiendo el sentido

Alzo la vista e intento apartar de mi mente pensamientos inquietantes. Fijar la atención en el cielo me ayuda a librarme de las preocupaciones y me permite sumergirme en el azul infinito. Sin embargo, en alguna parte de mi subconsciente, revive el mito de la caída y la autodestrucción. Sintiendo el sentido está disponible en la generosa red de librerías con que las que trabajamos. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos: librerantes@librerantes.com