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Poemas espontáneos que no pretenden esconder ni suavizar ninguna emoción.

Mireia Lleó i Bertran recrea mundos posibles con las palabras. En horas al margen del tiempo y desde el pozo del pensamiento levanta sus poemas, «a contracorriente». Quizá la mejor manera de observar la riqueza que emana de una traducción sea el contraste entre origen y destino. Van aquí dos piezas de  Miradas de agua /mirades d’aigua donde se puede observar la transición entre los dos polos. Cos de dona Fixa’t, tinc el cos madur i la mirada, a cops, és llisa

Le impactaron sin duda el esqueleto broncíneo, las alas del ángel óseo, caído y carcomido en su fantasía, la calavera ausente, la tela que une y separa dos mundos, la posición elevada del orante, su gesto trascendente.

La primera obra literaria conocida y firmada de la historia la escribió hace cuarenta y cuatro siglos una mujer, la princesa poeta y sacerdotisa sumeria Enheduanna. Ella inaugura Palabra de Diosa. 44 siglos de Poesía, porque está en el origen de una genealogía femenina que no se ha interrumpido en el tiempo. Desde entonces, las poetas han ido marcando un rumbo propio en la escritura universal hasta el presente. Sus palabras lo cambian todo y nada vuelve a ser como antes de que ellas escribieran.

Al igual que la pintura no está dirigida a los pintores, ni la música a los expertos en música, la filosofía tampoco es para los entendidos. La filosofía es para los profanos. La colección «Filosofía para profanos» quiere facilitar el acceso a la filosofía de algunos autores, no explicando sus vidas o resumiendo sus teorías, sino ofreciendo, para cada uno de ellos, una clave en la que pueden ser leídos. Ojalá los humanos hicieran las guerras por algo tan material como la riqueza; quizá entonces calcularían las ganancias y las pérdidas de un conflicto y sabrían detenerse a tiempo. Pero desgraciadamente las guerras no las hacen los que piensan.

Un libro de indagación y madurez creativa que enlaza magistralmente pensamiento y poesía. La escritura suelta amarras y se deja llevar por la inspiración, el pensar o el vivir de distintas voces de mujer: esa tarea tan vieja de atar alas palabras / los cuerpos y el sentido.Este libro da muestra de la genealogía femenina sumando un eslabón más. Es una apuesta política y estética en lenguaje femenino. Un lenguaje rico, colorido y punzante, con requiebros y giros inesperados. Indaga desde la experiencia concreta que la trajo un verano a Madrid para hablar del amor, del dolor, de la explotación, de la ternura y de la belleza. Para cantar lo visible y desvelar lo que no se ve. Madrid está dividido en tres partes: El origen, Las hermanas y La política.

El soriano Fermín Herrero entrelaza como nadie el paisaje con la palabra escrita, en una conversación que une también el tú y el yo de una relación (amorosa). La dualidad se presenta así como comprensión de la existencia, pero también como posibilidad de diálogo y, por tanto, de creación, de campo abonado para la poesía. Nunca será bastante es, en parte, una selección de la obra ya editada por Herrero, pero por otra, es expresión de un nuevo recorrido: el autor va añadiendo poemas inéditos hasta la fecha, transitando desde la prosa poética hasta el poema narrativo o la reflexión, abriendo su propia poesía a nuevas fronteras.
Reja

Asomarse a la ventana hacia el horizonte rueda la espera de la verdad. Tocar ventanas a voleo sin preguntarse por qué. Pensar que ciertas cosas no tienen tanta importancia y que ya se fueron las cigüeñas.

Que no se trata solo de leer La semana pasada volvimos a reunirnos en torno a un libro en Enclave de libros. Librerando. Leemos, comentamos, y luego nos vamos al bar de al lado para seguir y por no abusar —más— de la librería que nos cede su espacio. No nos lo pasamos mal, es la pura verdad. …ecos de ese otro mundo misterioso e inmenso por el que el autor siente un «doble y contradictorio sentimiento de fascinación y

  Para Manuela, como todos mis libros, incluso este que da un poco de «risa».   «Los grandes acontecimientos tecnológicos —dijo Orson Welles— pueden cambiar nuestras vidas pero no crearán una nueva forma de arte. Pueden crear una generación de críticos de arte que dirán: «¡Es arte!»». Lo pueden hacer con la mirada apasionada del cómplice o con la cara de asco del erudito, desde la pose sarcástica o incluso con el tono apocalíptico, dejando un rastro de estupidez y