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La lluvia sobre los cristales. El despertador de un iPhone, con el salvapantallas que reproduce una imagen en primer plano de Jesús, estalla de locura sobre una modesta mesita de noche. Bajo el teléfono, una Biblia desgastada del uso con forro de fieltro. Supino como un cadáver, Lenny Belardo, de cincuenta y un años, mira fijamente por un tiempo desproporcionado la cruz que pende sobre el cabezal de la cama. Desde aquella perspectiva, aparece invertida. Sin prisa, y al mismo

[La fotografía destacada en la home es de Raquel Calvo] El propósito de esta obra consiste en explicar, con pruebas abundantes, el origen del actual universo para que sean conscientes de ello las generaciones venideras. A mí no me gusta presumir, bien lo sabe Diosle, pero el actual cosmos existe tal y como es ahora gracias a mi lealtad —y a la de mis queridas huestes— a los designios de la Divina Providencia. Las evidentes señales que ahora rigen nuestro

Contarini es Venecia misma Por Esther Peñas Nuestra segunda cita del club de lectura Librerando, organizado por Librerantes en la librería Enclave, y que contó con la presencia de Carlos García Santa Cecilia, editor de FronteraD, y del autor de Los archivos de Alvise Contarini, José María Herrera, resultó un encuentro gozoso. Para abrir la velada, escuchamos ese dúo impagable, Pur ti miro, pur ti godo, de la parte final de La coronación de Popea, de Monteverdi, la primera ópera ambientada

Aterriza este noviembre en librerías y tiendas especializadas de toda España El peso de Dios, la traducción de Il peso di Dio de Paolo Sorrentino. Una obra publicada en Italia por Einaudi en 2017 y que ha sido inaccesible hasta el momento para los lectores hispanohablantes. De entre las muchas horas de narración de The Young Pope, Paolo Sorrentino ha sabido extraer el hilo musical de un libro auténtico en el que resuenan, detrás de cada página, ecos de ese otro mundo misterioso e inmenso

La mejor escuela No hay mejor escuela, para esto de intentar vender libros, de verdad, editor o editora novato, a ti te lo digo, que sé que me lees, o me gustaría que lo hicieras, mejor, que una librería a cargo de una persona que lleve su vida trabajando en ella. No me refiero, entonces, a cualquier librería. Me refiero a una ya de cierta importancia, asentada, próspera, diría, dentro de lo que cabe; cargadita de libros, aun de fondo

El trabajo Hablar en público. Al principio, la dificultad que había que salvar era el conseguir no tartamudear ni sonrojarse hasta la parálisis total y la muerte de golpe por la impresión. El alcohol ayuda, apunto, por dar alguna solución comprobada y contrastada. La segunda gran complicación es no perder el hilo. No —o no solo— porque hayamos puesto en práctica lo de meterse un par de lingotazos o dos antes de empezar a perorar, sino porque, cuando faltan tablas,

Lo que quería era trazar inequívocamente el sentir real de un tiempo duro. C.D.Wright. Un gran ser (Libros de la resistencia, 2018) Fue en Enclave de libros, donde nos podrían ir ya vaciando un cajón para nuestras cosas. Las librerías acogedoras es lo que tienen: se llenan de gente. En esta ocasión nos reunimos en torno a uno de los libros más sorprendentes y conmovedores de nuestro catálogo: Un gran ser, de la poeta C.D.Wright. Pensando en cómo contarlo se me ha ocurrido

Porque las mujeres lo contamos todo Ya les decía en anteriores entregas lo que le chifla a quien hace estas notas tan así lo de ponerle título a los eventos, entre otras. Del que le hemos colocado a este acto estoy especialmente contenta (sé que suelo estar especialmente contenta de casi todo lo que hacemos, no me miren así, el entusiasmo es lo que tiene: ni medida ni proporción). Lo que cuentan las mujeres. Porque las mujeres lo contamos todo, se llama. Alude

Librerando, que no es gerundio La primera palabra que me inventé, no se me va a olvidar, mi hija también ha acabado usándola, fue freresía. Es una mezcla entre grima, algo de espanto, repelús y unas enormes ganas de salir corriendo. Por ahí anda. Debía ser muy pequeña, tanto como para que a mi madre, que era la que estaba en la casa con todos nosotros —éramos cinco, nada menos, a cuál más sucio, ruidoso y maleducado— y, por tanto, testigo

Por la orilla de Buda Se recomienda pasear en tardes de una primavera tardía por mor de los castaños. Esta orilla del Danubio que se agazapa algo temerosa al pie de las dos colinas, apenas existe. La gente suele pasear sus perros, y una vez me encontré con un matrimonio de ancianos, el caballero llevaba chaqué y sombrero de copa gris. Si a usted le gusta dar largos paseos, lo mejor es caminar a lo largo del muelle inferior desde