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Hertha Nathorff. Traducido por Virginia Maza y con espléndido frontispicio de Carlos Forcadell Por Esther Peñas Muy buenas tardes, sean bienvenidos cada uno de ustedes, ya vosotros, a este tercer encuentro en torno a la lectura que organiza Librerantes; gracias Raquel Blanco por ser bujía, y a María y Pino por cedernos Enclave como lugar para la palabra. Hoy nos convoca Hertha Nathorff, de nombre legal Hertha Einstein, pariente del Nobel y de Carl Laemmle, uno de los fundadores de
Sor Juana Inés de la Cruz

Prólogo al lector Este volumen, cuyo altivo aliento (benévolo Lector, siempre invocado) generoso prezume, aspira osado remontarse al Celeste Firmamento. A tanto Sol eleva el pensamiento, de reverente affecto apadrinado, que a soberanas aras destinado passa a ser sacrifiçio el rendimiento. Piedoso absuelve sus indignidades, que no son en los cultos indecençia que profane Devotas atenciones. Frequentes votos hase a las Deidades, que a inmencidades de la reverencia no ay para el Cielo cortas oblaciones. Vale Enigmas de La Casa
El taco

En este calendario con forma de taco hemos encerrado 12 guerras, 26 relatos sobre árboles, 61 músicos, 12 genios de la física, 167 mujeres extraordinarias, 5 cielos de verano, 7 primaveras, 4 inviernos (y el de Arcimboldo), 98 aventuras, a Steven Spielberg, Picasso y Tilda Swinton. Ah, y a 29 inventores, 5 chismes de extraterrestres, 22 aventureros y un montón de artistas. Cuidado al abrirlo, pueden tratar de escapar. El Taco es un calendario con una historia para cada día.
Roma

¿Por qué este libro? El peso de Dios, de Paolo Sorrentino. Víctor Olcina, editor de Stirner Lo reconocí por primera vez una tarde de noviembre cuando apenas acababa de culminar el ascenso al punto más alto del Gianicolo. Estaba solo y exhausto y la oscuridad lo envolvía todo. En la lejanía, sólo algunos puntos de luz insinuaban el perfil de las cúpulas y los tejados de Roma. Me acomodé sobre un banco y me llevé los dedos al bolsillo de la

La lluvia sobre los cristales. El despertador de un iPhone, con el salvapantallas que reproduce una imagen en primer plano de Jesús, estalla de locura sobre una modesta mesita de noche. Bajo el teléfono, una Biblia desgastada del uso con forro de fieltro. Supino como un cadáver, Lenny Belardo, de cincuenta y un años, mira fijamente por un tiempo desproporcionado la cruz que pende sobre el cabezal de la cama. Desde aquella perspectiva, aparece invertida. Sin prisa, y al mismo

[La fotografía destacada en la home es de Raquel Calvo] El propósito de esta obra consiste en explicar, con pruebas abundantes, el origen del actual universo para que sean conscientes de ello las generaciones venideras. A mí no me gusta presumir, bien lo sabe Diosle, pero el actual cosmos existe tal y como es ahora gracias a mi lealtad —y a la de mis queridas huestes— a los designios de la Divina Providencia. Las evidentes señales que ahora rigen nuestro

Contarini es Venecia misma Por Esther Peñas Nuestra segunda cita del club de lectura Librerando, organizado por Librerantes en la librería Enclave, y que contó con la presencia de Carlos García Santa Cecilia, editor de FronteraD, y del autor de Los archivos de Alvise Contarini, José María Herrera, resultó un encuentro gozoso. Para abrir la velada, escuchamos ese dúo impagable, Pur ti miro, pur ti godo, de la parte final de La coronación de Popea, de Monteverdi, la primera ópera ambientada

Aterriza este noviembre en librerías y tiendas especializadas de toda España El peso de Dios, la traducción de Il peso di Dio de Paolo Sorrentino. Una obra publicada en Italia por Einaudi en 2017 y que ha sido inaccesible hasta el momento para los lectores hispanohablantes. De entre las muchas horas de narración de The Young Pope, Paolo Sorrentino ha sabido extraer el hilo musical de un libro auténtico en el que resuenan, detrás de cada página, ecos de ese otro mundo misterioso e inmenso

La mejor escuela No hay mejor escuela, para esto de intentar vender libros, de verdad, editor o editora novato, a ti te lo digo, que sé que me lees, o me gustaría que lo hicieras, mejor, que una librería a cargo de una persona que lleve su vida trabajando en ella. No me refiero, entonces, a cualquier librería. Me refiero a una ya de cierta importancia, asentada, próspera, diría, dentro de lo que cabe; cargadita de libros, aun de fondo

El trabajo Hablar en público. Al principio, la dificultad que había que salvar era el conseguir no tartamudear ni sonrojarse hasta la parálisis total y la muerte de golpe por la impresión. El alcohol ayuda, apunto, por dar alguna solución comprobada y contrastada. La segunda gran complicación es no perder el hilo. No —o no solo— porque hayamos puesto en práctica lo de meterse un par de lingotazos o dos antes de empezar a perorar, sino porque, cuando faltan tablas,