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Librerías que nos gustan

Lo decimos muchas veces cuando no nos escuchan los autores: qué tostón el tener que acudir a la presentación de un libro. Pocos compromisos hay más pesados, más aburridos, más difíciles de evitar sin quedar mal, o regular. Y lo cierto es que estos actos para mayor gloria del autor y sus padres y sus primos, son una pesadez inaguantable. Recuerdo una ocasión —la tengo grabada a fuego en mi memoria, de tan mal como lo pasé— en la que un autor

El Libro: Escuchar Irán, de Patricia Almarcegui. Lugar: Librería Rafael Alberti. Calle Tutor, 57. Madrid Hora: 19:00 h. La redactora, que va a hacer también unas fotos, llega una media hora tarde por un error fatal de cálculo. Piensa, según escribe estas líneas, que tal vez no sea buena idea hablar de sí misma en tercera persona. Lo deja estar. Intevienen: Javier Castro, editor de Newcastle; Jesús Marchamalo, escritor y periodista; la propia autora. «Este libro es un relato pasado.

Antes de nada, os invitamos a leer un fragmento de En la ‘pelu’ con El Puma, la crónica escogida por Rafael Dochao, autor de Crónicas Jemeres para interpretar él mismo en la presentación que tuvo lugar en la Librería Los Editores. Un evento que echó abajo ese mito que dibuja a los diplomáticos como seres aburridos, enfundados en trajes y armados de protocolo hasta los dientes. Se podría decir que Rafael Dochao es diplomático de profesión, viajero por devoción y

Caídas, de Teresa Soto, en Madrid — ¿Cómo presentarías a un amigo? —le dijo ella. — Con una sonrisa —respondió él. Así empezamos la presentación del poemario , de Teresa Soto. Así queríamos empezar. Sin superlativos ni parafernalias. Desde lo pequeñito, lo cercano. Desde la alegría que se siente al publicar un libro como ese. Un libro que busca amigos, o más bien, cómplices. Así empezamos la presentación, entre cómplices: Teresa Soto, la autora del libro, Nicholas F. Callaway, el autor

Alain Badiou en diálogo con Nicolas Truong en Elogio del teatro  «Tienes entre tus manos una preciosa oportunidad: dos franceses van a contarte, como si estuvieras con ellos una cálida tarde de verano a orillas del Ródno, acerca del teatro Dónde nació, a qué peligros se ha enfrentado, cuáles son sus poderes mágicos y qué efectos produce en aquellos que los prueban». María Folguera en el prólogo a Elogio del teatro. Fuimos a la librería —La Central del Reina Sofía, otra vez; va a ser

El jueves librerante de mayo lo celebramos en la Librería Rafael Alberti. Tienta mimetizar a Machado, diciendo aquello de Navegante no hay…, se hace… al navegar». Pero faltan las palabras, sobran, se confunden, hierran… No hay tierra firme para quien se hace a la mar, no hay tierra firme para quien se hace a la lectura, hay tierra en las profundidades, a lo lejos. Y para llegar a ella hay que embarcarse en el buen libro, pues no todos los libros zarpan.