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Dedicantes

Dedicatorias, libros, recuerdos… Literatura

Recuerdo seguir cierta rutina los sábados tranquilos, azules y verdes, de mi infancia: desayunaba viendo la tele y, cuando acababa el programa matinal, iba a casa de mis abuelos, que vivían justo al lado. Allí leía los dos semanarios que mi abuelo había comprado días antes: Tiempo e Interviú. Ambos perviven, desleídos, en los pocos quioscos que quedan. Tiempo informaba y opinaba, desde una óptica entre

Hace unas semanas llegó por fin a mis manos un libro muy especial; emocionada, esperaba su llegada desde hacía varios días, sobre todo porque es una obra de lo más original y bella. …

Minila me hizo el favor de mandarme su último libro al departamento, bueno, al de una amiga porque en el mío se los roban. Lo primero que leí de él fue Lo peor de …

Por lo común recomiendo autores que no son mexicanos porque desgraciadamente no se publica mucha buena literatura actual. Son contadísimos los autores mexas que me atrevería a defender en público. Uno de estos autores …

  Cuando se nace en una casa donde no hay libros, referentes, dónde se buscan. Recuerdo mis primeras lecturas como un totum revolutum, desordenadas, inconexas. Buscaba los libros en las estanterías de otros, en …

La editorial Acto Primero fue fundada a principios de este año con la publicación de La isla Púrpura, una versión libre del dramaturgo y director tinerfeño Jose Padilla. Casualmente, una editorial que acababa …

«En el caso de Javier Marías fui a que me firmara un libro, que compré en su caseta. Le pedí que me firmara con mi propio bolígrafo en la creencia de que así me conferiría parte de su aura. Se negó. En el de Eugenia fue la primera vez que quedamos. Quedamos en una pizzeria de Bilbao o de Alonso Martínez. Charlamos, me dedicó un libro, y luego cenamos una pizza. Con el tiempo la acompañé a la entrega de premios de Planeta 2000, donde tuve lugar en la cena dado que falló la agente de Paulo Coelho».

Mafalda llegaría algo más tarde. Para quedarse. Las niñas íbamos a empezar a reparar en un montón de cuestiones de las que no habíamos tenido siquiera una mínima sospecha: el hambre, el feminismo, las guerras, la economía mundial, la política, qué está bien, qué mal, qué quería decir la palabra inocencia.

Hace ya más de veinticinco años de aquel viaje a Cáceres en el que Javier Tomeo dio una charla para setecientos alumnos. A alguien de la universidad se le ocurrió que quien asistiera …

Nunca he sido fetichista ni he perseguido la foto o el autógrafo de nadie. Sin embargo, cuando supe que Houellebecq visitaba Molina de Segura, localidad a veinte minutos escasos de mi casa, me …